¿No sabes cómo educar a tus hijos? Las escuelas de padres pueden ayudarte

Sesión de uno de los talleres para padres por parte de la asociación Las Jirafas Saben Bailar./Sur
Sesión de uno de los talleres para padres por parte de la asociación Las Jirafas Saben Bailar. / Sur

Progenitores buscan apoyo en estos grupos para mejorar la comunicación con niños y adolescentes y resolver conflictos en casa

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

“Mi hijo de dos año no quiere comer”. “Mi bebé no quiere estar atado en la sillita del coche y llora como si no hubiera un mañana”. “Llego siempre tarde a todas partes porque no soy capaz de que mi hija desayune o se vista en un tiempo razonable”. “O se coge rabietas y no sabemos cómo actuar”. “Mi hijo de siete años no es capaz de concentrarse para hacer los deberes”. “Mi hijo me reta constantemente”. “Me preocupan las redes sociales o su obsesión con el móvil”. Son situaciones cotidianas que se convierten en la batalla diaria para muchos padres. Muchas de estas cuestiones son también las que más se plantean en las escuelas de padres o en los grupos de orientación para familias que han proliferado en los últimos años. Y la provincia no es ajena a esta tendencia. Los expertos hablan de una mayor preocupación de los padres sobre cómo educar a los hijos. Y de un exceso de información que son incapaces de filtrar o adecuar a sus circunstancias y al carácter de sus propios hijos. El apoyo de psicólogos o pedagogos expertos en estas materias y sentirse arropados por otras familias que están pasando por lo mismo puede ser de gran ayuda.

Muchos gabinetes psicológicos o centros privados han visto en esta necesidad un nuevo campo para desarrollar sus negocios. Así lo explica Estefanía Villanueva, psicóloga del centro DconsultAS, quien señala que a su consulta llegaban muchas familias que contaban las mismas dificultades con sus hijos. Además, varias AMPAS se pusieron en contacto con ellos para realizar intervenciones con los padres sobre temas concretos que preocupaban por igual muchas familias. Así, decidieron realizar charlas a grupos muy participativas. “Existe un cambio sobre cómo atendemos a los hijos, ahora existe una mayor preocupación por parte de los padres”, indica Villanueva, quien explica que ha habido un antes y un después debido a la crisis económica. “De repente, muchos padres y madres se quedaron sin trabajo y empezaron a pasar mucho más tiempo con sus hijos, y vieron que había cosas en sus relaciones de familia que querían mejorar”, añade, al tiempo que apunta a que los padres se implican ahora más en la educación de los hijos. “Ya no es algo exclusivo de las madres”, dice. En este sentido, señala, las escuelas de padres son una buena oportunidad para tratar temas como la conducta, la disciplina o la alimentación con expertos en la materia, al mismo tiempo que se encuentra el respaldo de otras familias.

Cambios en las familias

"Encontramos casos de niños que no saben cómo manejar su frustración o que se enfadan ante cualquier cambio porque no saben adaptarse a estos; hemos pasado de una educación autoritaria a otra democrática en la que el niño ve al padre como a un igual, pero eso a edades más avanzadas puede provocar problemas, así que los padres deben aprender a poner límites, pero es algo complicado porque no vale lo mismo para todos los niños”, asegura Villanueva, quien apunta a otra clave. Las escuelas de padres, además de permitir a los progenitores aprender de otras familias, suponen un coste más económico que una sesión individualizada de orientación.

“Percibíamos muchas dudas e inquietudes entre nuestros usuarios, que se veían desbordados por muchas situaciones a la hora de educar a sus hijos”, explica Cristina Ladrón Pérez, psicóloga familiar del Centro Mi Matrona, que lleva más de una década poniendo en marcha las escuelas de padres en sus distintas sedes. Unas charlas que, según explica, han ido derivando sobre todo en el tema de la disciplina positiva. “No damos recetas, sino que propiciamos un espacio para aprender de forma práctica, exponiendo situaciones reales, porque en esto no funciona solo la teoría, hay que adaptarlo a cada familia y a cada niño y hacer casi un traje a medida”, indica esta experta, quien señala que en Mi Matrona han detectado que los padres tienen ahora muy claro cómo no quieren educar a sus hijos, pero que andan muy perdidos sobre cómo hacerlo de otra forma. “Parece que en esto de la educación hay dos polos opuesto. O eres autoritario o eres permisivo y que no puedes coger lo bueno de cada uno de ellos para tratar de encontrar un término medio”, dice. La disciplina positiva, precisamente, apuesta por ser firmes con amabilidad, según explica.

Una tendencia que también ponen en práctica desde la asociación Las Jirafas Saben Bailar. Organizan talleres, no solo para padres, sino también para profesionales del ámbito de la educación que quieren relacionarse con los niños en el aula de otra forma. Prueba de ello es que próximamente ofrecerán un curso de Extensión Universitaria en la UMA para futuros docentes sobre la disciplina positiva. “Muchos padres llegan porque lo que han aprendido sobre cómo se educa a los hijos no les sirve; sabemos mucho de teoría, pero la realidad cuando llegan los hijos es otra y a nivel emocional es muy diferente. Nosotros tratamos de ayudar a hacer una paternidad más satisfactoria”, indica Rosa Vilanova, quien afirma que en sus charlas se están encontrando con padres “muy honestos, con ganas de aprender y de replantearse las cosas”.

“Para nosotros, los padres son héroes que tienen que hacer malabares para criar a sus hijos, pero puede que necesiten actualizarse en algunas materias, y por eso realizamos talleres para apoyarles”. Es la filosofía del centro Orientando en Positivo, que se creó hace apenas unos meses y que está especializado en el uso de las tecnologías y en la inteligencia emocional. “Vemos a padres muy agobiados, que tienen que compatibilizar trabajo, familia, extraescolares, tareas domésticas... y al final se dan cuenta de que no se comunican bien con sus hijos o que apenas les conocen”, afirma Paloma Leal, gerente de este gabinete que también ofrece ayuda a los padres para, por ejemplo, que sepan cómo hablar con sus hijos sobre sexualidad o sobre orientación vocacional para los jóvenes -la próxima charla será en Fnac el 9 de marzo a las 19.00 horas-.

Escuelas de padres

Las jirafas saben bailar.
Asociación de acompañamiento respetuoso en la crianza y educación para familias y profesionales www.lasjirafassabenbailar.com . Teléfono: 649 178 855
DconsultAS.
Centro de Psicología, Logopedia y Formación www.dconsultas.com . Teléfono 649 56 49 79
Creciendo Juntos.
Centro Mi Matrona. www.centromimatrona.com Teléfono 952 291 342.
Málaga Acoge.
www.malaga.acoge.org . Teléfono 952 39 32 00
Ayuntamiento de Málaga.
Centro Municipal de Atención a la Familia: Teléfono 951 926 012. cemaif@malaga.eu
Orientando en Positivo.
www.orientandoenpositivo.es Teléfono: 611 417 891

Algunas asociaciones, como Málaga Acoge, que trabaja con personas inmigrantes empezaron a desarrollar los grupos de padres a raíz de las clases de refuerzo para los niños que desarrollan entre sus actividades. Un ejemplo es Málaga Acoge, que está a punto de reabrir su escuela de familias. “Surgió de forma espontánea porque las madres empezaron a hablarnos sobre sus inquietudes cuando dejaban a sus hijos en clase, como una manera de desahogarse porque muchas sienten mucha angustia y cansancio; así empezamos a instaurar reuniones para que hablasen de sus problemas”, señala Rebeca Pascual, trabajadora social de la entidad. Poco a poco, esas reuniones fueron estructurándose para tratar problemas que afectaban a todas las familias. “Es una puesta en común en la que cada uno aporta cómo actúa ante determinadas situaciones, teniendo en cuenta además de que provienen de diferentes culturas, pero al final las preocupaciones son las mismas, como el tema de la alimentación, la preocupación por el uso de móviles y ordenadores, la disciplina, la motivación, técnicas de estudio...”, explica Pascual quien, además, afirma que los padres muchas veces por falta de preparación no saben cómo ayudar a sus hijos, aunque quieren acompañarles porque ellos más que nadie quieren que tengan más oportunidades en el futuro para no vivir lo que ellos han vivido.

Desde el Ayuntamiento de Málaga, tanto desde el Área de Derechos Sociales como la de Educación, también ofrecen distintas opciones para ayudar a las familias. Desde Derechos Sociales llevan más de 25 años realizando escuelas de padres para los usuarios de los servicios sociales, según explica la jefa de servicio de Derechos Sociales, Lola Aurioles, quien señala que este apoyo está más orientado a familias en riesgo de exclusión social. Pero desde 2003, a través del Centro Municipal de Atención a la Familia, ampliaron estos servicios y los abrieron a toda la sociedad, realizando talleres periódicos, tanto en su sede en la calle Donoso Cortés como de forma itinerante por los distritos. Así, el pasado año se realizaron 47 sesiones en ocho distritos, con la asistencia de 700 participantes y con una asistencia de madres, casi en su totalidad. “Aunque el porcentaje de padres va creciendo, el curso pasado pasó del 10 al 12%”, indica Aurioles, quien constata que existe una mayor preocupación por parte de los padres. “Queremos ayudar a nuestros hijos a convertirse en personas responsables”, dice, algo que les lleva a implicarse y buscar herramientas en este tipo de charlas de grupo que versan desde cómo hacer que los niños sean más responsables, que ordenen sus cuartos, que coman bien o para poder hablar con ellos abiertamente de sexualidad.

 

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