Marina Doña: «El inglés no se aprende yendo a clases»

Marina Doña. /SUR
Marina Doña. / SUR

Galardonada como la tercera mejor maestra de Primaria del año en España, ha vuelto a Florida para promocionar su primer libro. La malagueña defiende una educación más cercana a la lectura que a las nuevas tecnologías

MARINA RIVAS

En 'El sueño de Magalí' disfraza con animales una historia para ayudar a prevenir y entender el acoso y la violencia de género en los niños. Se trata del primer libro de la maestra malagueña Marina Doña y que ya está promocionando por EE UU, adonde viajó por primera vez para trasladar lo aprendido a nuestro país. Como maestra de español para niños extranjeros, acoge en sus clases a alumnos de Estonia, Inglaterra, Bélgica, Rusia, Marruecos o China, entre otros países. Dejó sus estudios de conservatorio a un lado cuando era joven y ahora no hay momento del día en que deje de pensar en nuevos proyectos en torno a la enseñanza.

De aquí a unos años, ¿todo el mundo debería aspirar a ser bilingüe?

–Sí, porque ya se está viendo en la calle, en las escuelas... y en España intentamos que se aplique porque hay muchos idiomas en Europa y el inglés sería el común.

¿Cree que si de pequeña hubiera tenido las facilidades de ahora para ser bilingüe ahora mismo estaría mejor formada?

–Claro, cuando yo estudié esto no existía y me tuve que poner yo a estudiar inglés por mis ganas de irme fuera y conocer otras culturas; yo he aprendido viviendo fuera.

No hizo ningún programa de intercambio cuando era pequeña, ¿no?

–No, de pequeña me enfoqué más en mis estudios de piano y de clarinete, estuve en el conservatorio cinco años.

¿Por qué no se decantó por seguir con la música?

–Yo quería ser maestra, tenía muy clara mi vocación y la música es para dedicarse íntegramente a ella. Me gustaría retomarlo, pero es complicado.

¿Qué consejos le da o qué piensa de la gente que critica a los que estudian Magisterio?

–Esto es una vocación, al que le guste dedicarse a ello, se va a dedicar a pesar de las críticas. Es un trabajo duro, necesita mucha dedicación, pero luego es muy gratificante ver los resultados en los niños.

¿Considera que en España se enseñan bien las carreras de Educación?

–Yo aplicaría cosas que he visto en EEUU, como el fomento de la lectura, porque se le está dando mucho énfasis al tema de las tecnologías porque están a la orden del día, pero se está perdiendo el cariño por los libros.

¿Por qué cree que en España el inglés sigue siendo una asignatura pendiente?

–Pues porque aquí, por ejemplo, tienen la posibilidad de interactuar entre ellos, en España todo está en español, todos hablamos español… Y el inglés no se aprende yendo a clases, sino utilizándolo.

Ahora que está con su nuevo libro en Florida, ¿cómo ha sido la acogida?

–Increíble, me llamaron de la televisión de West Palm Beach, me llevaron al Hard Rock Stadium de Miami a hacer una entrevista, ayer estuve en la radio… Y luego me voy a Boston.

¿Se esperaba esta popularidad?

–No, porque acaba de salir, pero hay mucha gente que me sigue por mis proyectos y las redes sociales, incluso ha llegado a Japón, México, Singapur…

Proyectos como el de Pablo Picasso que presentó la última vez que fue a Florida, ¿no?

–Sí, como venimos como embajadores de España, se me ocurrió trabajar la imagen de Picasso, una persona emprendedora, que se fue fuera y que tenía una obra diferente. Entonces se me ocurrió trabajar con los niños sus obras, en inglés y español.

Picasso es una figura difícil de entender para los niños, quizá…

–Sí, pero les gustaba y se quedaban alucinados cuando les decía que yo también era de allí.

¿Se siente identificada con Picasso?

–Sí, porque él era una persona que le gustaban las cosas diferentes, romper con la rutina, se fue fuera para evolucionar… Y pienso que yo soy así.

Actualmente, ¿se siente más reconocida profesionalmente en Estados Unidos o en España?

–Me siento bien en los dos lugares, parte de mí está allí y otra parte aquí ahora que me están reclamando más por el libro.

¿Podría resumir la idea de 'El sueño de Magalí'?

–Magalí es una de mis alumnas de Florida. Se me ocurrió crear una historia basada en la violencia de género, que hoy día se trabaja pero creo que hace falta potenciarlo más en las escuelas. Para eso uso a una mariposa monarca, que es muy común aquí, como protagonista, para adecuarlo al lenguaje más infantil.

«Los niños me dieron ideas»

¿Cree que los niños captarán el mensaje?

–Sí, porque ellos me dieron ideas para ir escribiendo el libro y creo que lo van a entender perfectamente.

¿Ha vivido alguna vez esa situación de acoso o de violencia de género alguno de sus alumnos?

–Los maestros siempre hemos tenido algún caso de algún alumno que está pasando por eso en su casa o que está sufriendo rechazo en clase. No siempre acuden a contárnoslo, así que tenemos que estar alerta a cualquier señal.

¿En qué colegio trabaja ahora?

–Este año trabajaré en tres: el García del Olmo de Mijas, Las Cañadas y Las Lagunas.

Vamos, que del tiempo libre se va olvidando…

–Sí (ríe), pero soy muy activa y me gusta lo que hago.

De todas las nacionalidades que puede ver en clase, ¿cuáles son las más habituales?

–La mayoritaria es británica.

¿Y las menos comunes?

–China, Marruecos, Dinamarca, Estonia, Rusia…

¿Los ingleses son los que mejor se adaptan?

–Más bien al revés, como aquí se habla inglés, tienen más dificultad. Otras personas que tienen un idioma que aquí no se domina se esfuerzan más.

Cuando le pregunta a sus alumnos qué quieren ser de mayores, ¿suele haber diferencias entre los niños y las niñas?

–Muchas niñas me dicen que maestras, porque me ven a mí, por ejemplo, y ambos me dicen médicos, veterinarios, pilotos… Además, cada vez más niñas piensan en profesiones que antes eran más típicas de hombres, como doctoras, policías…

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