Dolores Agra, la mujer más trabajadora de España: «Nadie es eterno»

Dolores Agra, en la puerta del negocio que abrió en solitario hace 39 años en La Coruña. Hoy está en liquidación, antes de echar el cierre definitivo. /R. C.
Dolores Agra, en la puerta del negocio que abrió en solitario hace 39 años en La Coruña. Hoy está en liquidación, antes de echar el cierre definitivo. / R. C.

A sus 78 años se jubila, después de 64 rindiendo cuentas a la Seguridad Social. «El tiempo se pasa volando»

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Tenía solo 14 años cuando, tras la separación de sus padres, tuvo que arrimar el hombro en casa. El sueldo que sacaba su madre en una oficina no alcanzaba para sacar adelante a Dolores (La Coruña, 1940) y a sus otros dos hermanos. Dio sus primeros pasos en el mundo laboral en el comercio Pascual, y en 1980 decidió emprender camino en solitario y abrir su propio negocio: Lencería Marta (en honor a su hija). Hace tres años recibió la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo.

Con trabajadoras como usted no quiebra este país... ¡Menuda vida laboral!

– Cierto, pero he trabajado en lo que me gusta. Cuando una se mantiene distraída, el tiempo se pasa volando. He tenido muy pocas bajas laborales; incluso cuando nacieron mis dos hijos no cogí el mes completo. Siempre he gozado de muy buena salud y eso me ha ayudado a mantenerme activa.

Pocas personas pueden presumir de una Medalla al Mérito en el Trabajo...

– Guardo un buen recuerdo de aquel reconocimiento, aunque inicialmente no quería ir a recibirlo. Soy un poco tímida y, además, fue todo muy rápido. Me llamaron a la tienda para darme la noticia y a los dos días debía de estar en Madrid para recoger la medalla. No tenía billetes de avión, ni hotel, nada preparado, pero al final todo salió bien. Yo sentía que no era merecedora de semejante reconocimiento, que no era para tanto.

Después de 64 años trabajando, ¿está segura de querer jubilarse?

– (Risas) No me queda otra. Ya lo tenía asumido; nadie es eterno. Hasta ahora, me he encontrado muy bien y me daba mucha pena cerrar un negocio que estaba funcionando. Ahora toca liquidar todo el género. Hay mucha mercancía todavía y cuando la hayamos vendido, entonces sí bajaré la persiana.

¿Definitivamente?

– Aún no sabemos si el negocio lo continuará la familia.

¿No le dio reparo a su hija jubilarse antes que usted?

– No, en absoluto. Ella estaba empleada en un banco y hace un mes se le presentó la oportunidad de prejubilarse con 54 años y la aprovechó.

Pero no es muy habitual que los hijos se jubilen antes que los padres...

– Tampoco es normal mi caso. Ella es todo lo contrario a mí; nunca se ha planteado estar con más de 70 años trabajando.

Ha sorteado crisis económicas, modas, clientela, grandes superficies, venta online... ¿Dónde está el secreto para mantenerse?

– Es sencillo: no engañar a nadie, tener buena mercancía y tratar bien a la clientela. Es clave saber aconsejar a la gente; si admiten la recomendación, bien. Y si no, no pasa nada, pero es muy importante. Siempre me he llevado muy bien con el público y con los proveedores. No tengo ninguna queja ni cargo de conciencia. Quizá me he podido equivocar, como le pasa a todo el mundo, pero nunca a sabiendas.

Y la vida de autónoma, ¿cómo la ha llevado?

– Han sido 39 años como autónoma y es una vida muy sacrificada. No hay días de descanso, pero tiene una gran ventaja, que es la libertad. Ser dueño de uno mismo es maravilloso. Yo, que también trabajé un tiempo por cuenta ajena, he sabido apreciar lo que es esforzarse para una misma.

Personal

Orgullosa de su familia
Casada y con dos hijos, a Dolores se le llena la boca al hablar de sus nietos: «Uno ya es médico y otra trabaja para una multinacional en París». Familia y amigos dan sentido a su vida.
Fecha memorable
En una de las paredes de su tienda luce la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo, que recibió el 13 de septiembre de 2016.

«Esperaba mayor pensión»

¿Qué se lleva de tantos años en el oficio?

– Siempre he contado con gente que me ha ayudado. Primero, mi marido; luego, mis hijos; y en esta recta final, una empleada. Pero lo más importante es el aprecio que me tienen, las clientas son como de la familia.

¿Cómo una mujer tan tímida como dice ha logrado ser tan buena comercial y ganarse al público?

– Soy tímida, pero hasta cierto punto. Además, me conoce todo el mundo en la zona y eso me ha ayudado a coger confianza y tratar con más soltura a los clientes.

Y después de tanto tiempo al pie del cañón, ¿le salen las cuentas?

– Bueno, más o menos. Después de tantos años trabajando no se crea usted que estoy encantada de la vida. Contaba con que me hubiera quedado algo más. Al final, haber trabajado años de más no repercute en la pensión final.

Se la ve decepcionada...

– En fin, ya me lo esperaba. La decepción es relativa, porque no soy la única.

Y ahora, ¿qué va a hacer con tanto tiempo libre?

– Pasearme, principalmente. Tengo muchas amigas y ya iré pensando sobre la marcha en qué emplear el tiempo.

La echarán de menos en el barrio...

– Allí me van a hacer un monumento por haberlos atendido tantos años. Me dicen que dónde van a comprar ahora, y yo les respondo que lo que sobran son sitios.

Con la incorporación cada vez más tardía al mundo laboral, su caso parece irrepetible. ¿Cómo ve el panorama actual?

– Por una parte, los jóvenes están más preparados y pueden tener más oportunidades que las que tuve yo con 14 años y apenas estudios. Pero, por otro lado, están en un mercado muy competitivo donde tienen que demostrar ser los mejores. Complicado.