Una dieta revolucionaria: cocodrilos, avestruces y ratas

Cuba propone sortear la escasez de alimentos con el consumo de estos animales. La población ha acogido la iniciativa con humor

La de avestruz es considerada una carne roja rica en calcio. Tiene menos grasa que el vacuno o el cerdo./
La de avestruz es considerada una carne roja rica en calcio. Tiene menos grasa que el vacuno o el cerdo.
ANTONIO PANIAGUA

En Cuba pintan bastos. A la siempre turbulenta situación económica se suma ahora el cerco de EE UU a Venezuela, su principal aliado, y el recrudecimiento del embargo contra La Habana. Los isleños están acostumbrados a la cartilla de racionamiento y la carencia de productos básicos. Comer carne de vacuno es un lujo solo al alcance de unos pocos. Pero ya hay voces que apuestan por soluciones imaginativas. Una de ellas viene de la mano del comandante de la revolución Guillermo García Frías, quien aboga por recurrir a la jutía (un roedor similar a la rata), el avestruz y el cocodrilo para suplir las carencias alimenticias de sus compatriotas.

«La jutía tiene más proteínas que todas las otras carnes, también la de vacuno. Y tiene una piel de alta calidad. Y nosotros no estamos cultivándola», lamentó García Frías, exvicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, en una intervención televisiva.

Al paso que van, los cubanos serán los nuevos chinos, de quienes se suele decir que comen todo lo que vuela menos los aviones y todo lo que tiene cuatro patas, salvo las mesas. Los habitantes de la isla caribeña recurren a una dieta a base de arroz y frijoles, que se enriquece con algo de cerdo y pollo. Ahora bien, comer carne de vacuno –o de res, como se dice por esas latitudes– es echarse al coleto «oro rojo». En los momentos en que hay que hacer de la necesidad virtud, las autoridades buscan en las especies menos comestibles la salida a la crisis.

El comandante cifra sus esperanzas de sortear el déficit de proteínas de los cubanos en el elevado aporte nutritivo del avestruz, un animal en el que solo ve ventajas. Militar condecorado como héroe revolucionario, García Frías se hizo su propio cuento de la lechera, pero apelando a las bondades del ave. «El avestruz produce más que una vaca. Pone 60 huevos. De los 60 huevos estamos teniendo la experiencia que se gozan 40 pichones. Esos 40 pichones al año tienen cuatro toneladas de carne, mientras que una vaca pare un ternero y al año es un añojo», desglosó. Con similares argumentos predicó del cocodrilo, si bien se mostró más parco en elogios hacia el reptil.

Las palabras del prócer fueron acogidas con guasa y profusión de memes en las redes sociales. No hubo que esperar mucho para que irrumpieran los chistes de manera avasalladora. Los populares sobres de concentrados de caldo de pollo o carne mudaban de contenido para ofrecer variantes a base de jutía y avestruz. El interés por este ave ha batido récords. Tanto es así que las búsquedas en Google de aspectos relacionados con esta especie han superado ampliamente las vinculadas a nombres muy comunes para los cubanos, como 'visas' o 'Miguel Díaz-Canel', el presidente del país.

Sin embargo, la cosa no es para tomársela a risa. Los más viejos ven en el momento actual ecos del funesto Periodo Especial. Cuando cayó la URSS, los cubanos pasaron un hambre atroz e hicieron lo indecible para sobrevivir. Fueron tiempos en que los gatos y perros desaparecían de forma sospechosa y se criaban cerdos en los baños de las casas.

Sin papel ni para el 'Granma'

La escasez es tal que se echan de menos pan, huevos, pollo, aceite y medicinas. En un ejercicio de austeridad forzada, el diario 'Granma', órgano oficial del Partido Comunista, ha pasado de tener 16 páginas a ocho debido a la falta de papel, incluido el higiénico.

Cuba, con una población de 11,2 millones de habitantes, importa entre el 60% y el 70% de los alimentos que consume. El Estado mantiene desde hace 56 años una cartilla de racionamiento que, aunque ha visto muy menguada su lista de productos, todavía incluye la venta de arroz, granos, azúcar, 80 gramos de pan diarios por persona y 10 huevos al mes, todo ello a precios simbólicos.

García Frías dirige a sus 91 años la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, entidad que explota siete granjas de avestruces en las provincias de Holguín, Santiago de Cuba, Guantánamo, Granma y La Habana. Pronto habrá un octavo criadero que se afincará en la Isla de la Juventud. Los primeros ejemplares se importaron de México en 1997.

En cualquier caso, la obsesión por dar con alimentos que palíen el hambre no es nueva. En tiempos de Fidel Castro se hicieron famosas las vacas enanas, que según pensaban las autoridades se reproducirían fácilmente en ámbitos domésticos. También se probó suerte con la claria, un pez cuya reproducción es muy rápida y que confiaban en que remediaría la carencia de pescado fresco. Sin embargo, esta especie, de apetito voraz, acabó engullendo a otras autóctonas como truchas y biajacas.

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