Desembarcado con deshonor

Bañistas pasean por La Manga frente al cazaminas 'Turia', después de que embarrancara. :: a. gil / agm/
Bañistas pasean por La Manga frente al cazaminas 'Turia', después de que embarrancara. :: a. gil / agm

La Armada destituye al capitán que encalló en un arrecife de La Manga del Mar Menor cuando recuperaba los restos de un avión estrellado

GREGORIO MÁRMOLCARTAGENA.

Un antiguo principio de la Armada, basado en preceptos de la justicia militar, reserva para el comandante que embarranca con su buque un futuro alejado del mando y de la carrera de ascensos. Así que era cuestión de días que el capitán de corbeta Francisco Javier Miró Bujosa fuera desembarcado con deshonor del Turia, que el pasado 27 de agosto encalló en un arrecife artificial de La Manga del Mar Menor.

El cazaminas, que fue botado el 22 de noviembre de 1999, participaba en la búsqueda y recuperación de los restos del avión C-101 estrellado el día anterior en un accidente que costó la vida al comandante del Ejército del Aire Francisco Marín. El almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Teodoro López Calderón, destituyó ayer a Miró como comandante del Turia y lo apartó de toda jefatura mientras se investiga si cometió imprudencia al acercar el barco a la playa sin valorar todos los riesgos.

Inicialmente, la Armada achacó a las malas condiciones del mar que el buque encallara en un fondo rocoso artificial que, para minimizar los efectos de los temporales, discurre en paralelo a la línea de costa. No obstante, esa escollera es de sobra conocida por los navegantes, pues aparece en las cartas náuticas.

La Manga es, además, escenario ocasional de maniobras para adiestramiento de barcos cazaminas en la limpieza de puertos y playas en previsión de ataques terroristas. Así que de forma paralela a la investigación del siniestro aéreo, el Juzgado Togado Militar de Valencia también indaga por qué embarrancó el Turia y el grado de responsabilidad de quienes lo gobernaban.

El Código Penal Militar contempla en su artículo 66 penas desde tres meses y un día hasta dos años de prisión, o en su lugar «inhabilitación absoluta» para mandar buques, al marino que expusiera el suyo «a riesgos innecesarios para el cumplimiento de su misión». Por su parte, el artículo 73, dentro del capítulo 'Delitos contra la eficacia del servicio', impone la misma pena a quien «perjudicare gravemente una operación militar». En caso de varada, también hay inhabilitación.

Fuentes militares recordaron que aún no están claros los motivos del accidente y destacaron el «comportamiento ejemplar» del comandante. El mando ordenó la evacuación ordenada del buque para evitar riesgos a su dotación y se mantuvo a bordo durante la semana que duró el reflotamiento y el traslado del Turia al astillero de Cartagena.

Ingenieros de Navantia y de la Armada evalúan todavía los daños sufridos en el casco de fibra de vidrio y poliéster, así como en los motores y equipos afectados por las vías de agua. A primera vista, según fuentes del astillero cartagenero, la reparación del Turia sería «millonaria» y todo apunta a que el buque será dado de baja y convertido en banco de repuestos para sus cinco gemelos de la clase Segura.