Las cifras del plástico

Una botella tarda en descomponerse 500 años, pero hay más productos que acaban en el mar aniquilando los ecosistemas

Las cifras del plástico
Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

La plataforma Zero Waste España, con el apoyo de Greenpeace, inició ayer un boicot a los productos alimentarios que se venden envasados en plásticos. La contaminación de este material alcanza límites que en pocos años serán insostenibles para el planeta, especialmente por el crecimiento exponencial de su producción. En concreto, y según las cifras aportadas por Greenpeace, en 2020 se producirá un 900 por ciento más de plásticos que en 1980.

Tal como señalan los últimos datos que se conocen, en 2016 se alcanzaron las 335 millones de toneladas producidas por todo el mundo; aunque desde la organización ecologista recalcan que a esta cantidad hay que sumarle las fibras sintéticas que se usan en la ropa, cuerdas, u otros productos, que de forma conjunta representaron 61 millones de toneladas ese mismo año.

A pesar de la dificultad de hacer una baremación exacta, se calcula que hasta este año se habrán fabricado unos 8,3 mil millones de toneladas de plástico desde que su producción empezase sobre 1950. No en vano, tan solo los fabricantes de bebidas producen más de 500.000 millones de botellas de plástico de un solo uso cada año. En Europa, la producción de plástico alcanzó 60 millones de toneladas en 2016. Por países y zonas geográficas, China sigue siendo el principal productor de plásticos con un 29% del total en 2016, seguido de Europa (19%) y América del Norte (18%). A causa de las cifras en China, el continente asiático concentra el 50% del plástico del mundo en la actualidad. Dentro de Europa, más de dos tercios de la demanda de plásticos se reparte entre cinco países: Alemania (24,5%), Italia (14,2%), Francia (9,6%), España (7,7%) y Reino Unido (7,5%).

Contaminación

Además de la contaminación propia en el medio ambiente terrestre, especialmente en los vertederos, uno de los grandes problemas radica en los plásticos que llegan al mar a causa del viento, el ser humano u otras circunstancias. En este ecosistema, los plásticos tardan aún más tiempo en descomponerse (unos 500 años una botella), afectando de manera directa a la fauna marina.

Así, se han identificado cinco zonas de concentración conocidas como «sopas de plásticos»: una en el Índico, dos en el Atlántico (Norte y Sur) y dos en el Pacífico (Norte y Sur). Estas zonas superficiales tienen una elevada concentración de microplásticos. En las costas y el litoral también se pueden encontrar altas concentraciones de plásticos, especialmente en regiones con altas poblaciones costeras, con sistemas de gestión de residuos inadecuados, pesquerías intensivas, o turismo elevado, como en el caso de la provincia de Málaga.