Investigadores asturianos descubren una supertierra en una zona habitable

Sergio Suárez, Carlos González, Francisco Javier de Cos, Enrique Díez y Laura Bonavera, que forman parte del Grupo de Modelización Matemática de la Universidad de Oviedo./Mario Rojas
Sergio Suárez, Carlos González, Francisco Javier de Cos, Enrique Díez y Laura Bonavera, que forman parte del Grupo de Modelización Matemática de la Universidad de Oviedo. / Mario Rojas

Se encuentra a 250 años luz, tiene dos veces el radio de la Tierra y una temperatura en superficie que ronda los 60 grados

JOSÉ L. GONZÁLEZ

Acabaron el año con premio y lo empiezan con un descubrimiento de primer orden. El Grupo de Modelización Matemática de la Universidad de Oviedo, con la colaboración del Instituto de Astrofísica de Canarias, ha descubierto una supertierra en lo que se conoce como «zona de habitabilidad». Es decir, sus condiciones harían posible una potencial actividad biológica en él.

El equipo que dirige el catedrático Francisco Javier de Cos fue reconocido por la agencia Sinc el pasado mes de diciembre por el descubrimiento de tres planetas similares a la Tierra ubicados a 267 años luz del Sistema Solar. En aquella ocasión, creyeron haber encontrado uno en zona de habitabilidad, pero sus estudios posteriores demostraron que estaba demasiado cerca de la estrella sobre la que orbitaba. En esta ocasión, han podido probar que está en zona habitable. «A mi juicio, este descubrimiento es más importante que las tres tierras», señaló Francisco Javier de Cos.

El descubrimiento ha sido posible gracias al estudio de los datos que transmite la sonda Kepler, un telescopio espacial que vaga por el espacio y cuyas observaciones son públicas. Gracias a estos datos y a estudios posteriores han podido concluir que se trata de un plantea que tiene dos veces el radio de la Tierra. «Hay muy pocos planetas que tengan un tamaño de entre 1,5 y 2 veces el radio de la Tierra. No sabemos por qué no somos capaces de encontrar este tipo de planetas», explicó Francisco Javier de Cos.

El lanzamiento en próximas fechas de la misión James Webb, una sonda con un potente telescopio de seis metros y medio, permitirá estudiar más a fondo este planeta y despejar algunas incógnitas. «Este será uno de los primeros planetas a estudiar».

Lo que sí se sabe ya es que este nuevo planeta tiene una temperatura en superficie que ronda los 60 grados. «Está en lo que conocemos como zona de habitabilidad ya que, de haber agua, podría estar en estado líquido». Con la sonda James Web, la incógnita de si hay o no agua, podrá quedar despejada.

No solo este planeta es singular, también la estrella sobre la que orbita. Con el nombre de K2-286 se conoce a esta enana roja con «mil millones de años de antigüedad y poca actividad», lo que favorece las condiciones de habitabilidad. «Gracias a las observaciones del satélite Rosat hemos podido definir un límite para su emisión de rayos X y la conclusión es que es benigna, más que otras estrellas más conocidas como Próxima B», señaló De Cos.

El descubrimiento de este nuevo planeta se ha realizado por el método del eclipse. La sonda Kepler mide la luz que emiten las estrellas y también la que reflejan los planetas. Al estudiar las series de datos se puede observar que hay momentos cíclicos en los que recibimos una cantidad inferior de luz, lo que indica la presencia de un cuerpo que la orbita. «Para la caracterización del planeta hemos tenido la colaboración del Instituto de Astrofísica de Canarias», explica Francisco Javier de Cos.

 

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