Casting nacional para salvar la panadería

En la imagen superior, la tahona centenaria de Huerta del Marquesado. En la inferior, la anterior panadera despacha unas barras./CMMedia
En la imagen superior, la tahona centenaria de Huerta del Marquesado. En la inferior, la anterior panadera despacha unas barras. / CMMedia

Una pareja de Teruel fue la seleccionada para regentar la tahona municipal de Huerta del Marquesado, un pueblo conquense de 200 almas

J. V. MUÑOZ-LACUNA

Huerta del Marquesado es uno de los muchos pueblos de la Serranía de Cuenca que cada año pierden población. Un problema que se agrava cuando desaparecen servicios esenciales para los vecinos como una pequeña tienda donde comprar algo tan básico como el pan. En diciembre pasado, los adjudicatarios de la única panadería de este pueblo de 200 vecinos, Rosa Sáez y Rafael Maldonado, avisaron a sus paisanos de que se jubilaban tras 23 años al frente del local, con lo que el negocio de alimentación cerraría de no pasar a otras manos.

El alcalde, Higinio García Martínez, temiendo el cierre de esta tahona centenaria, de propiedad municipal, decidió buscar panaderos para su pueblo a través de las redes sociales. Para ello, emitió un bando en el que hacía un llamamiento a «gente dispuesta a mantener abierto el horno municipal». «Nosotros poníamos todas las facilidades en bandeja para el que quisiera trabajar en el horno, porque en los pueblos los servicios son importantes y los servicios los mantienen las personas», asegura el alcalde.

Sólo se exigía como requisito previo el compromiso de que no falte el pan a diario y se hacía constar que, entre las ofertas, tendrían preferencia las parejas jóvenes con hijos. La respuesta fue rápida. Una treintena de parejas de toda España enviaron sus correspondientes solicitudes a este ayuntamiento conquense. Los panaderos salientes, Rosa y Rafa, llegaron hace dos décadas a Huerta del Marquesado procedentes de Barcelona para hacerse cargo del horno artesanal. Rosa ya conocía la zona porque su madre había nacido en un municipio cercano. Durante este tiempo, su torta de aceite, el pan de horno de leña y los abiertos de la huerta se han convertido en sus especialidades.

Dos décadas después el relevo lo toman Cristina y Mihai, una pareja de Teruel con experiencia en panaderías que ha sido la ganadora del casting organizado por el Ayuntamiento. «Es un pueblo maravilloso y la gente es muy maja. Es una zona muy tranquila y buscábamos una forma de vida tranquila en un ambiente rural», explica Mihai, cuya pareja, Cristina, fue quien decidió optar a este trabajo gracias a que un familiar de un pueblo próximo a Huerta del Marquesado la avisó.

De esta peculiar manera, Mihai y Cristina reciben ahora el legado de una panadería histórica, que aún conserva la maquinaria original de principios del siglo XX. Rosa, la panadera jubilada, reconoce que «no sé si me atreveré a pasar por la panadería, porque me da mucha pena, pero estoy dispuesta a enseñarles el manejo del horno».

Estos dos nuevos vecinos de Huerta del Marquesado no sólo han encontrado un empleo. También han elegido un pueblo enclavado en un paraje de alto valor ecológico que atesora una de las mejores aguas de toda España. Aquí se encuentra la embotelladora de agua Fuente Liviana, recomendada para biberones por su baja concentración de sodio y para quienes tienen problemas de estreñimiento por su alto contenido de magnesio. Huerta del Marquesado, a pesar de su pequeño tamaño, también dispone de un salón multiusos, un centro social polivalente, un centro de internet y un agente de desarrollo local, y, en los últimos años, ha empezado a vivir del turismo rural.