Ana Casañal: «No abandonaré mi carrera ni renunciaré a crear una familia»

Ana Casañal/SUR
Ana Casañal / SUR

Vive rodeada de tubos de ensayo y mentes privilegiadas de la Química, como la suya. La malagueña, que reside y trabaja en Cambridge, sueña con ser jefa de un grupo de investigación

MARINA RIVAS

A veces piensa más en inglés que en español. Es lo que tiene llevar ya cuatro años en uno de los mejores laboratorios de biología molecular del mundo, el MRC de Cambridge, donde Ana Casañal ha podido compartir espacio con algún que otro premio Nobel de los 14 que salieron de sus instalaciones. Con las ideas muy claras desde pequeña, viendo a su padre supo que la investigación sería lo suyo; en su caso, la destinada a analizar las funciones del ARN, molécula ligada a la información genética contenida en nuestro ADN. Una línea que le ha llevado a ser premiada este año por su joven trayectoria científica en la Sociedad de Bioquímica de Inglaterra y que la incita a seguir luchando por crecer como profesional. Algo que tendrá que compaginar con sus deseos de crear una familia, haciendo ver que ambas cosas pueden ser posibles.

¿Disfrutando de unas vacaciones en Málaga?

–Sí, he cogido un par de semanas y estoy como loca (ríe). Antes echaba de menos cosas de España y ahora también echo de menos cosas de allí o las comparo mucho.

Ya son cuatro años los que lleva en Cambridge, ¿vive sola o con alguien?

–Vivo con mi pareja, que es alemán. Para mí fue un choque cultural muy grande cuando me vine a vivir aquí, porque la vivienda es tan cara que eso de tener 30 años y verte con un apartamento para ti sólo es muy poco probable.

¿La investigación le da para vivir allí con normalidad?

–Bueno, no somos ricos, por eso compartimos casa. Aquí tengo muchos recursos para investigar, pero con los salarios es muy difícil vivir solo.

¿Cómo se vivió en su zona la aprobación del 'Brexit'?

–Al principio fue un 'shock' y ahora lo que hay es mucha incertidumbre. En el ambiente en el que me muevo, al ser más internacional, noto que la gente está descontenta y no se sabe lo que va a pasar en cuanto a investigación. Hay gente que ya no quiere ir a Inglaterra como antes…

En su caso ya se ha asentado allí y, además, lidera una investigación…

–Sí, además estoy intentando tener mi propio grupo de investigación independiente. Mi línea de trabajo es sobre las funciones del ARN y ese paso intermedio de fusión de proteínas, que está dentro del proceso de descodificación del ADN. Es investigación fundamental.

El interés por la rama de ciencias le viene de casa, ¿no?

–Mi padre es médico anatomopatólogo y trabaja en la Universidad de Málaga y el Hospital Clínico. Hace investigación sobre el cáncer de mama y creo que lo que él hacía fue lo que me atrajo a esto de la investigación.

¿Es de los que sueña con encontrar la cura para el cáncer?

–Es de los que trabajan sin parar para encontrar la cura. Él es muy sensato, es de los que piensan que el trabajo continuo es lo que nos hace avanzar.

Como investigadora, ¿cree que encontrar una cura para el cáncer es una posibilidad real?

–El cáncer puede ser causado por tantas cosas… Lo que se estudia es cómo actuar sobre las causas del cáncer antes de que se produzca. Lo que es erradicarlo por completo no sé si será posible o no.

Hablando de su grupo de investigación actual, ¿cuántas mujeres son?

–Muy pocas, concretamente dos de diez. Una de ellas es la jefa de grupo y otra yo, investigadora sénior.

En su promoción de Química en Málaga, ¿era igual?

–No, en Química está la cosa muy igualada y en Biología y Medicina, por ejemplo, ya son más mujeres que hombres. Al final es cuestión de educación, de hacer ver desde pequeños que una mujer puede aspirar a cualquier carrera.

¿Cuál es la mejor forma de luchar contra los trazos de machismo arraigados en este ámbito?

–Trabajar a todos los niveles y desde pequeños. Yo todavía me sigo encontrando trabajos en los que sí que existen diferencias salariales entre hombres y mujeres.

¿Habla en primera persona?

–Hablo más de estadísticas, a mí no me ha pasado, pero soy consciente de que existe. Además, hay personas que estamos en un momento crítico de la carrera en el que tenemos que empujar mucho, pero también empezamos a tener la idea de que queremos crear una familia.

¿Se ha visto en la tesitura de tener que elegir entre seguir con la carrera profesional o crear esa familia?

–Ahora mismo. Para ser jefa de un grupo tengo que hacer un esfuerzo muy grande, en tiempo y trabajo, y todo eso mientras pienso en tener familia.

¿Y hacia dónde se inclina más la balanza ahora?

–Yo voy a hacerlo todo a la vez, no abandonaré mi carrera ni renunciaré a crear una familia. También por eso los hombres van más a la cabeza, porque nos hace falta concienciación a nosotras mismas para ver que podemos hacerlo.

Imagino que le ayuda a motivarse estar rodeada de premios Nobel…

–Hasta 14 han pasado por el sitio donde estoy yo. Es una pasada y te relacionas con ellos como cualquier otro.

¿Con quién se lleva mejor?

–Con el que más trato es con Richard Henderson, el Nobel de Química del año pasado. Es una persona súper sencilla.

¿Le ha dado algún consejo para el futuro?

–Después de que me dieran un premio en un congreso de microscopía me felicitó y me dijo que no sabía el potencial que teníamos los investigadores jóvenes. Que una persona así te diga eso te hace pensar que vas por el buen camino y te motiva.

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