El Camino de Santiago se llena de bolsas amarillas

El Camino de Santiago se llena de bolsas amarillas

Casi 140.000 bolsas de este llamativo color se reparten durante todo este año para invitar a los peregrinos a frenar la 'basuraleza'

Ester Requena
ESTER REQUENA

Cada año el mismo ritual: Sergi, un peregrino francés de larga barba blanca y marcadas líneas de expresión, acude al albergue público de San Lázaro en Santiago de Compostela. Pide un par de bolsas grandes de basura y entonces es cuando realmente inicia su peregrinaje. «Dice que el camino no es nuestro, que es de Dios, y que no puedo permitir que esté sucio, de ahí que se dedique a ir recogiendo todos los restos que encuentra en él», recuerda Isaac Vázquez, desde hace seis años el hospitalero al frente del establecimiento de la Xunta. Desde 2015 a Sergi se le han unido decenas de miles de peregrinos más en esta tarea de mantener la senda libre de 'basuraleza' de la mano de Ecoembes. Este año, además, la vía se llena de bolsas amarillas que cuelgan de las mochilas de los caminantes. La idea es llegar a 2021, año Xacobeo, con el camino más comprometido con el reciclaje y el medioambiente.

Casi 140.000 bolsas hechas con PET reciclable y reutilizable se reparten durante todo este año para invitar a los peregrinos a que conserven los residuos que generen en cada etapa para luego reciclarlos a su llegada al albergue. Todo con el lema 'Mil formas de vivirlo, sólo una de conservarlo. ¡Recicla!'. Y la iniciativa está calando. «Cuando pusimos los contenedores de reciclaje selectivo hace tres años los vaciábamos una vez por semana; ahora lo hacemos a diario», sentencia con orgullo Isaac, quien cuenta con contenedores de reciclaje en todas las zonas comunes que usan a diario unas 80 personas. El albergue público de San Lázaro forma parte de los 453 ecoalbergues (tanto públicos como privados) que se han sumado al proyecto. El año pasado se lograron reciclar 248 toneladas de envases, 28% más que en 2017. 68.759 kilos en el contenedor amarillo y 179.335 kilos en el azul.

Solo pasear por la etapa entre Arzua a O Pedrouzo (19,1 Km) deja la visión de decenas de peregrinos con sus bolsas amarillas colgadas. El sendero se encuentra bastante limpio. Sólo algunas colillas, plásticos de cajetillas de tabacos y alguna que otra botella o lata se encuentran tirados, sobre todo en las zonas que discurren junto a la carretera. «Sigue faltando un poco de información», detalla Miguel Cacharrón, director del albergue privado Km. 0, a escasos metros de la Catedral de Santiago de Compostela. En su salón un grupo de jóvenes alemanas acaban de completar la senda tras 28 días andando. Terminan sus refrescos y directamente arrojan las botellas al contenedor amarillo. «En nuestro país hay bastante conciencia sobre el reciclaje», enfatiza Victoria tras ponerse unas sandalias para darle un respiro a sus pies.

Sin embargo, muchos peregrinos no conocen bien cómo hacer la separación selectiva de la basura, en especial los procedentes de países latinoamericanos. Para ellos se han distribuido por los ecoalbergues pegatinas con consejos para ayudar a conservar el medioambiente. Además se ha puesto en marcha el bot del reciclaje, al que a través del móvil escaneando el código que aparece en las papeleras se le puede preguntar las dudas. «Se les quiere dar todas las herramientas para poder reciclar; el ocio con conciencia es posible», matiza Carolina Martín, responsable del proyecto en Ecoembes.

Un total de 315.000 personas (30.833 procedentes de Andalucía) lograron la Compostela de 177 nacionalidades diferentes en 2018, según los datos oficiales de la Oficina del Peregrino. «Pero se estima que pueden ser más del doble los que hacen el camino o parte de él cada año», detalla Manuel Rodríguez, especialista de la ruta y autor de parte de los 18 tomos de la 'Enciclopedia del camino de Santiago', la conocida como la Xacopedia. Él mismo no figura en las bases oficiales de peregrinos pese a que hace apenas un mes hizo parte del Camino Lebaniego. «Hay miles de razones para realizarlo, no sólo religiosas», desvela el experto.

El número de peregrinos no para de incrementarse (sin contar los años Xacobeos) y este 2019 ya se han superado los cien mil peregrinos 'oficiales' seis días antes que en 2018. En esta ocasión fueron unas amigas llegadas de los Estados Unidos, aunque en estos últimos meses se ha apreciado un boom de peregrinos coreanos. «Se ha pasado de unos pocos a casi 58.000 coreanos, y todo gracias a una peregrina coreana que escribió un libro sobre su experiencia», recuerda Cacharrón. Ellos, por supuesto, también lo hacen con su bolsa amarilla colgada y con la compostela del ecoperegrino en su monedero. Con tres sellos de cualquiera de los ecoalbergues asociados del camino y subiendo una foto a Instagram o Twitter con el hastag #EcoPeregrino Ecoembes se compromete a plantar un árbol en Galicia.

La iniciativa del Camino del Reciclaje nació en 2015 con el objetivo de aumentar sensibilización medioambiental de los miles de peregrinos que cada año realizan esta experencia. Poco a poco el proyecto se ha ido extendiendo por las distintas comunidades por las que discurre la senda, uniéndose a la experiencia en este 2019 alguergues de los caminos del Norte, Inglés y Lebaniego. El 2021 será el broche de oro de la iniciativa con el camino más comprometido con el reciclaje y el medioambiente. «Y esperemos que no haya ningún residuo en él porque todos hayamos puesto nuestro granito de arena para conservarlo», concluye Martín.