Un armario con sentido

Emmanuela Corti e Ivan Parati. /R. C.
Emmanuela Corti e Ivan Parati. / R. C.

Dos ingenieros italianos crean prendas y accesorios inteligentes como terapia para personas con alteraciones sensoriales. Un poncho musical, una bufanda aromática, una chaqueta que regala abrazos...

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Un abrazo al despertar, el rayito de luz que cada mañana se cuela por la rendija de la ventana, el tumulto de una fiesta de cumpleaños o las costuras del pantalón favorito. Todo representa un calvario para las personas que sufren el Trastorno de Procesamiento Sensorial (en inglés SPD), una alteración que les ocasiona problemas en el modo en que responden a la información captada a través de la vista, olfato, tacto, oído y gusto, percibiendo sensaciones de forma distorsionada. Hay una desconexión entre el cerebro y los estímulos sensoriales, por eso su día a día llega a convertirse en un auténtico infierno. Luchan por dar sentido a su entorno y al no conseguirlo acaban confusos y angustiados.

Conscientes de la magnitud del problema, dos diseñadores italianos han puesto a trabajar la tecnología al servicio de la industria textil, rendida hasta ahora a la moda ocasional y la producción en cadena. Emanuela Corti e Ivan Parati, que se conocieron mientras estudiaban en la Universidad Politécnica de Milán, han desarrollado Sensewear, una colección de ropa y accesorios inteligentes para personas que sufren este problema, en ocasiones, asociado al Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), Trastorno de Espectro Autista (TEA) y síndrome de Asperger. «Las costuras, botones, cremalleras y etiquetas en la ropa normal pueden causar reacciones muy dolorosas. Sin tratamiento, estos síntomas pueden ser incapacitantes y llevar al aislamiento social, la ansiedad y la baja autoestima», explica Corti.

«Cuando un niño nace, una parte de sus neuronas mueren de forma natural. Imaginemos por un momento que todas esas neuronas que tienen que morir no lo hacen y siguen a pleno rendimiento. Esto provoca que estímulos cotidianos que son irrelevantes, como el ruido al bajar una persiana mientras mantenemos una conversación, nos martillee la cabeza. Ocurre que aquella terminación nerviosa que tiene que discriminar entre estímulos interpreta que todo es relevante y le da toda la información al cerebro», explica Paqui Fernández, logopeda y terapeuta en Atención Temprana. Asegura esta especialista que ha conocido familias que han llegado a comprar varios números de un mismo modelo de zapato que, tras mucho buscar, finalmente aceptaba su hijo autista con dificultades al cambio de texturas.

Dos modelos visten prendas de la gama 'Sensewear', diseñada para afectados por trastornos sensoriales.
Dos modelos visten prendas de la gama 'Sensewear', diseñada para afectados por trastornos sensoriales. / R. C.

En este sentido, la pareja de diseñadores encarna el espíritu de la Ajman University (Emiratos Árabes), en la que trabajan actualmente como ingenieros y cuyo lema es 'Make it Happen' ('Haz que suceda', en español). Hace tres años se convirtieron sin quererlo en participantes de un concurso de diseño, que iba dirigido principalmente a sus alumnos. «Los animamos a participar, pero apenas quedaban dos semanas para que se cerrase el plazo y no se presentó nadie. Nos gustaba mucho el tema, así que dijimos: nosotros lo haremos», recuerda Parati. «La temática del concurso eran los sentidos y empezamos a investigar. Lo que descubrimos fue tan sorprendente como inspirador».

Terapia de los objetos

Sin apenas tiempo, se aventuraron en el desarrollo de un proyecto basado en una terapia a través de los objetos cotidianos. Nunca pensaron que aquellas figuras caricaturescas que servían de modelos para esbozar sus prototipos llegaran a la final y hasta ganaran los Premios de Diseño Lexus en Japón 2015, y los principales certámenes de «tecnología portátil» en Venice Design Week en 2016 y en Health Tech. Entre las propuestas que barajaron, presentaron finalmente a 'Bitie', un collar para morder que, como explica Parati, «puede aliviar el estrés a aquellas personas que habitualmente se muerden las uñas». O a 'PullMe', una bufanda aromática para contrarrestar un olor que recuerda a alguna experiencia negativa capaz de inducir un ataque de pánico. «Si puede llevar consigo su propia colección de aromas y olores familiares, se podrán tranquilizar antes de entrar en crisis» explica Parati.

El proyecto va más allá y desarrolla un poncho musical, que permite aislarse del entorno. «Quien lo usa puede concentrarse en los diferentes sonidos que contiene e imaginar, por ejemplo, que está en un bosque. El usuario puede crear su propia biblioteca de sonidos», avanza el diseñador. Por último para minimizar el rechazo que sufren muchas personas autistas al contacto físico, los diseñadores han creado 'PumpMe', una chaqueta que se puede inflar y al oprimir el cuerpo proporciona una sensación reconfortante y calmante similar al abrazo.

Los diseñadores confían en que la filosofía que hay detrás de la ropa inteligente de Sensewear pueda tener otras aplicaciones, como el diseño de muebles, y sirva a todo tipo de personas. «Todos sufrimos algún tipo de incomodidad en nuestro entorno», recalcan.

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