Alertan de los riesgos de unos caramelos que pueden causar lesiones a los niños

Esta golosina líquida provocó quemaduras a una niña hace unos años. /
Esta golosina líquida provocó quemaduras a una niña hace unos años.

Las autoridades sanitarias advierten de los peligros de unas chucherías líquidas en spray o con forma de 'roll-on' que por su acidez pueden ocasionar daños en las mucosas, boca u ojos de los pequeños

SUR

Los fabricantes de chucherías cada vez tienen que esforzarse más por sorprender a los pequeños de la casa y captar su atención. Sin embargo, en ocasiones, este afán por engordar las ventas puede acabar traspasando las fronteras de lo saludable. Así lo alertan las autoridades sanitarias. La pasada semana, sin ir más lejos, los responsables del Departamento vasco de Salud lanzaron un aviso sobre unos caramelos líquidos en spray o con forma de 'roll-on' señalando que son «extremadamente ácidos» hasta el punto de que pueden ocasionar «lesiones en las mucosas, boca u ojos» de los niños.

Los responsables de Consumo no han ordenado de momento la retirada del producto como sí ocurrió hace algo más de una década a nivel nacional con un artículo similar pero sí aconsejan «evitar o reducir su consumo». Como publica el Diario Vasco estas golosinas, de diferentes marcas y sabores, se presentan en dos tipos de formato. En forma de 'roll-on' (con una bola móvil que distribuye el producto por la lengua), o bien como un spray, variedad que según aseguran puede tener aún peores consecuencias para la salud de los pequeños, ya que si al utilizar el spray se desvía el producto a otras zonas "se pueden irritar las mucosas de ojos o la nariz», advierten.

En 2003, el Ministerio de Sanidad ya ordenó la retirada del mercado de otro caramelo 'roll-on' por las mismas razones: su extrema acidez. En aquella ocasión, se detectaron varios casos de niños que sufrieron «irritación de las papilas gustativas, quemaduras leves y escozor e inflamación en boca, lengua y labios». Y hace solo dos años, hubo otra alerta a nivel local en Zaragoza, donde 74 alumnos de un mismo colegio fueron atendidos de aftas (úlceras bucales), irritación e incluso heridas sangrantes.