En ocasiones veo fantasmas

En ocasiones veo fantasmas

Gritos de niños, ruidos en plantas vacías, chicas en los tejados... Clara Tahoces cuenta la historia de las casas encantadas más curiosas de España

ESTER REQUENA

Ascensores que funcionan solos, ruidos misteriosos, objetos que se desplazan, olores extraños que surgen de la nada, voces que susurran, visiones espectrales Si se dan varios de estos fenómenos a la vez y de manera continuada, su casa puede estar encantada. No es una broma, sino un fenómeno para el que la ciencia aún no tiene respuesta. Y eso que ya en el siglo I, Plinio el Joven escribía sobre estos casos en la Carta sobre los fantasmas. Veinte siglos después, la especialista Clara Tahoces recoge en El gran libro de las casas encantadas (editorial Luciérnaga) algunos de los casos más curiosos en su mayoría, por cierto, españoles a través de testigos presenciales y su experiencia como investigadora. La lista no tiene desperdicio y, además, incluye edificios públicos bien conocidos. Al parecer, nadie se libra de tener un espíritu en el salón.

CON ENCANTO

La Casa de las Siete Chimeneas En ella habita el fantasma Elena, al que le gusta pasear por los tejados de Madrid.
Palacio de Linares Es el paraíso de las psicofonías. Hay una mujer que grita: «¡Señor, ya no puedo más!».
Museo Reina Sofía En los 90 un informe revelaba que algunos ascensores se movían solos sin explicación.
Antigua Diputación de Granada Su particular fantasma es un hombre que repite continuamente «os arrepentiréis».

¿Qué tienen en común el Museo Reina Sofía, el Palacio de Linares y la Casa de las Siete Chimeneas? Pues aparte de encontrarse en Madrid, figuran en la nómina de lugares embrujados que conforman «la gran triada espectral de la capital». No es que sean los más activos, pero sí de los más conocidos. ¡Del Palacio de Linares (ahora Casa de América) se llegaron a comercializar sus psicofonías en casete en los años 90! A día de hoy, estos fenómenos aún se siguen registrando. «Hace unas semanas grabé voces de niños que dicen mamá y otro corte en el que una mujer grita y luego exclama ¡Señor, ya no puedo más!», detalla Tahoces, exredactora jefe de la revista Más allá de la ciencia y colaboradora de programas de radio y televisión.

No es lo único raro. En la casa de las Siete Chimeneas, actual sede del Archivo Central de Cultura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se esconden más leyendas. «Hay una que no se sabe hasta qué punto es real porque tuvo lugar hace muchos siglos... aunque en la época fue toda una revolución», revela la experta. Es la del fantasma de Elena, una joven que falleció en el siglo XVI en el edificio y que se paseaba por el tejado como Pedro por su casa, vaya. Otras historias señalan que los propietarios de este inmueble estaban condenados a la mala suerte, siempre terminaban muriendo en extrañas circunstancias o en la ruina.

Espectros en la comisaría

El tridente espectral se completa con el Reina Sofía, que además de obras de arte, guarda más de un enigma. El hoy museo fue albergue de indigentes en la época de Felipe II y luego pasó a complejo hospitalario, psiquiátrico, casa cuna y hospital de sangre durante la Guerra Civil, época en la que entre sus paredes se practicaron diversas torturas. Sin embargo, nada se sabía de su presunto encantamiento hasta que en los 90 se filtró un informe a la prensa en el que empleados de la pinacoteca hablaban de voces y pasos, golpes en los sótanos y ascensores que se ponían en funcionamiento sin ninguna explicación. «Desde entonces hay silencio total sobre el tema y no tenemos constancia de si se siguen produciendo», puntualiza esta diplomada en Grafopsicología y Especialidades.

Igual de sonado fue el caso de la antigua sede de la Diputación de Granada. Hasta los periódicos locales publicaron a finales de los años 80 el dibujo del presunto espectro que se veía allí. Sin olvidar una grabación con voz de hombre en la que al final se escuchaba un «Os arrepentiréis» que se ha convertido en un clásico dentro de la parapsicología española. Más activa hoy en día permanece la actual Facultad de Derecho de Córdoba, un enclave con una historia detrás que se remonta a una matanza de los frailes del entonces convento del Carmen a manos de los franceses. A Tahoces no le faltaron testimonios del personal de mantenimiento, profesores y alumnos, que coincidían en relatarle fenómenos extraños de todo tipo. Ella incluso hizo noche para cerciorarse.

En la lista de casas encantadas también se cuelan la Jefatura de la Policía Local de Navalmoral de la Mata (Cáceres). Desde el año pasado se escuchan fuertes ruidos que recuerdan a muros cayendo o a muebles que son arrastrados en el piso de arriba... Y eso que la planta superior está completamente vacía. «En una ocasión, el compañero de guardia tuvo que llamar a una patrulla alertado por los sonidos tan fuertes que escuchaba», precisa la autora.

En ninguno de los 33 casos que repasa se acierta a dar una explicación científica a lo que ocurre en cada sitio. Tampoco hay dos historias iguales: lo mismo es un piso pequeño que un casoplón, o está en un barrio de una gran ciudad que a las afueras de un pueblo. Hasta pasa en emisoras de radio, en restaurantes, en hospitales abandonados.... ¿Y no hay fraudes? En su investigación, Tahoces se ha topado con alguno y también con explicaciones naturales a tanto misterio. Pero de eso prefiere no dejar rastro en el libro.

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