Cinco tartas imprescindibles que debes probar (o hacer) una vez en la vida

La 'Red Velvet' es una de las más famosas en redes sociales. /
La 'Red Velvet' es una de las más famosas en redes sociales.

Son vistosas, contundentes, 100% apetecibles y acaparan publicaciones en redes sociales como Pinterest o Instagram. ¡Toma nota de las recetas de algunos de los pasteles de moda! Solo aptas para golosos

ALMUDENA NOGUÉSMálaga

En la era de las redes sociales ya no vale solo con cocinar un buen pastel. Nada más emplatarlo toda hacerle la foto de rigor y subirla a Pinterest o Instagram. Ambas plataformas están multiplicando la popularidad de algunas de las tartas míticas, cuyos hashtags acumulan miles y miles de publicaciones. ¡Qué levante la mano quien no haya sentido un fuerte antojo de meterse entre fogones al ver una de estas imágenes! Entre las más repetidas, grandes clásicos como la Red Velvet (o tarta de terciopelo, fotogénica donde las haya) o la Carrot Cake, una tarta de zanahoria con crema de queso cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Los amantes del chocolate tienen que incluir en este peculiar listado a la imbatible Sacher, originaria de Austria y con una irresistible mezcla de este dulce con mermelada de albaricoque. Pero si de nuevas modas se trata, las tartas que más están empezando a calar en España son los llamados 'naked cakes' o pasteles desnudos, de varias capas y con coberturas sorprendentes y espectaculares. Puro arte. ¿Una quinta imprescindible? La de donuts. Eso sí, contundente y solo para muy golosos. Todas ellas son vistosas y 100% apetecibles. ¡Te contamos su historia y te damos sus recetas! ¡A ponerse el delantal! ¡Te costará resistirte!

TARTA DE ZANAHORIA:

La denominada 'Carrot cake' es la típica tarta de zanahoria con crema de queso de los salones de té ingleses. Al parecer, su origen se remonta a la Edad Media, cuando era costumbre común utilizar calabaza, zanahoria y remolacha como endulzantes en la cocina (ya que la miel y el azúcar blanco sólo estaban al alcance de las clases pudientes). Siglos después, los emigrantes la llevaron consigo a Estados Unidos, país en el que es una tarta muy popular. Parece ser que en Inglaterra, la receta volvió a ponerse de moda tras la Segunda Guerra Mundial, a causa de las restricciones de azúcar.

Ingredientes

Bizcocho:

250 gr de zanahorias (ya peladas)

60 gr de nueces (con avellanas también está deliciosa)

150 gr de aceite de oliva virgen extra suave

4 huevos

200 gr de azúcar

1 cucharadita de jengibre molido

1 cucharadita de canela molida

250 gr de harina de repostería

2 sobres de gasificante para repostería

Relleno y cobertura:

300 gr de queso crema

250 gr de azúcar glass

300 ml de nata líquida para montar

50 gr de mantequilla o margarina a temperatura ambiente

Trituramos las nueces y las zanahorias (peladas y lavadas). Mezclamos con los huevos y el aceite, una vez todo mezclado añadimos el azúcar, la canela y el jengibre y batimos. Por último incorporamos la harina junto al gasificante, mezclamos y vertemos sobre un molde (si no es desmontable podéis poner dos tiras de papel de horno en la base en forma de cruz que sobresalga por los lados para que luego nos ayuden a desmoldar el bizcocho). Metemos en el horno, precalentado, a 170º C unos 40 minutos, podéis comprobar que el bizcocho está hecho pinchando con una brocheta y si está sale seca es que está hecho.

Mientras dejamos que se enfríe el bizcocho preparamos la crema con la que vamos a rellenar y decorar la tarta. Montamos la nata y la ponemos en un cuenco grande, batimos la mantequilla junto al queso, le añadimos el azúcar y batimos hasta que esté bien integrada. Unimos a la nata montada y mezclamos.

Partimos el bizcocho por la mitad, ponemos parte de la crema sobre una mitad, tapamos con la otra, recordad que para la tarta os quede mejor debéis dejar arriba la base del bizcocho ya que es más liso. Cubrimos con el resto de crema y decoramos, en este caso he hecho unas pequeñas zanahorias con fondant pero podéis poner unas nueces, zanahoria ralladadejad que los peques os ayuden y que la decoren ellos.

RED VELVET:

La tarta Red Velvet (también conocida como de terciopelo rojo) se caracteriza por el color intenso de su bizcocho, combinado con capas y cobertura blancas que la hacen visualmente muy atractiva. Es, sin duda, una de las más retratadas en Instagram y en Pinterest, donde los usuarios más cocinillas compiten por subir las fotos más espectaculares y apetecibles -para envidia del resto de los mortales. Su origen no está claro. Hay quienes aseguran que data de principios de la década de los 50 cuando se dice que una mujer que hospedaba en el hotel Waldorf Astoria en Nueva York quedó facinada por la receta y se la pidió al hotel. Para su sorpresa, a la salida éste le reclamó 250 dólares por parte del chef y se cuenta que ésta, indignada, se dedicó a escribir cartas a todas sus amistadades publicando la receta a modo de venganza. Otros, sin embargo sitúan los inicios de esta llamativa tarta en la segunda guerra mundial, cuando el precio del color rojo era costoso y los hoteles y pateleros del sur del país empezaron a agregarle remolachas hervidas o ralladas al bizcocho de chocolate para obtener el profundo color escarlata. Su popularización coincide con la película Magnolias de Acero, de 1989. La cinta, basada en la vida cotidiana del sur de los Estados Unidos, recoge cómo en esa parte del país se acostumbraba a hacer dos bizcocho de boda, uno para la novia y otro para el novio (que en este caso era una Red Velvet). En 2002 la cantante norteamericana Jessica Simpson la eligió de tarta nupcial, lo que la volvió a disparar su popularidad.

Recetas hay miles. Cada cual hace su modificación para adaptarla a sus gustos. Una de las más famosas es la de Martha Stewart -conocidísima empresaria, autora y presentadora de televisión estadounidense- que propone la que ofrecemos a continuación en uno de sus libros. Es fácil de reproducir en casa, ya que no extiende el frosting dejando la superficie lisa, sino que la aplica haciendo ondas con cantidades generosas de crema:

Ingredientes:

- 250 g de harina (mejor Santa Rita Harinas).

- 30 g de cacao en polvo.

- 100 g de azúcar.

- 250 g de aceite.

- 2 huevos L.

- 1 cucharita de sal.

-1 cucharita de extracto de vainilla.

- 1 cucharita de colorante rojo en pasta.

- 250 g de buttermilk. ( 250 g de leche y 1 cucharada de limón)

- 1 cucharada de bicarbonato.

- 2 cucharaditas de vinagre.

- 550 g de queso crema.

- 100 g de queso de cabra suave.

- 80 g de azúcar glas.

Preparación:

En un bol se mezcla la harina con el cacao y reservamos. Por otro lado se bate el aceite con el azúcar y se va añadiendo los huevos. Se añade el colorante, la sal y el extracto de vainilla y se bate. A continuación se prepara el buttermilk (añadiendo una cucharada de zumo delimón a un vaso de leche y dejándolo reposar 10 minutos). Se van incorporando al vaso (se puede hacer con Thermomix) la harina con el cacao y el buttermilk alternativamente y poco a poco empezando y acabando por la harina y el cacao. Por último se mezcla el bicarbonato con el vinagre, se remueve con una cucharita y se añade a la masa. Se bate todo de nuevo y se engrasa con mantequilla o aceite el molde. Se vierte la masa y la horneamos a 180º durante unos 40 minutos (hasta que la aguja salga limpia). Se deja enfriar sobre una rejilla, se desmolda y se corta en dos mitades.Señalamos con un palillo el punto donde se unen para que al montarlo de nuevo lo hagamos en el mismo lugar.

A continuación, se prepara el frosting batiendo el queso crema con el queso de cabra y el azúcar hasta que se forme una crema ligera y esponjosa. La aplicamos con ayuda de una espátula sobre uno de los bizcochos y luego colocamos encima la otra mitad. Aplicamos el resto de la crema sobre nuestro Red Velvet de forma desigual haciendo ondas espesas. ¡Y listo para disfrutar!

NAKED CAKES:

Un 'naked cake' es -como indica su propia traducción- un pastel desnudo porque no lleva ninguna cobertura tipo fondant, frosting, merengue o, chocolate. La tarta se srve únicamente rellena de cremas y frutas, una tendencia que busca el atractivo de lo rústico. Se trata de una moda importada de EE UU que empieza a calar fuerte en España. Solo hay que echar un vistazo a las redes sociales, donde las suculentas imágenes de este tipo de pasteles de varias plantas acumulan miles y miles de publicaciones (véase el hashtag #nakedcake en Instagram). A su favor tienen el ser sencillas y muy vistosas. ¿Dispuestos a iniciaros? Os proponemos una receta fácil, adornada con atractivos frutos rojos, para probar suertes. Eso sí, ¡una vez hecha, es requisito obligado hacerle una foto y subirla a redes sociales para presumir de hazaña! ¡Toma nota!:

Ingredientes:

Para el bizcocho: (con estas cantidades salen dos bizcochos)

150 gr. de mantequilla a temperatura ambiente

150 gr. de azúcar común

2 huevos

1 cucharita de esencia de vainilla

La ralladura de 1/2 limón

150 gr. de harina común

1 cucharita de levadura (tipo Royal)

6 o 7 cucharadas de agua

Para preparar la masa se engrasa con mantequilla un molde rectangular de 35 x 25 cm. En un bol se bate la mantequilla con el azúcar. Se añaden poco a poco los huevos batidos y la esencia de vainilla, incorporando bien. Agregar la harina tamizada con la levadura, integrando bien. Por último añadir el agua. Colocar la mezcla en el molde y cocinar en horno a 180° durante 20 minutos en la rejilla central. A continuación se divide la masa en dos partes iguales y se cocinan. Quedan dos bizcochos finitos, por lo que el tiempo de cocción es de 20 minutos aproximadamente. Desmoldar y dejar enfriar sobre rejilla. Reservar.

Para la crema:

250 gr. de nata para montar (crema de leche)

250 gr. de queso Mascarpone

75 gr. de azúcar glas

Colocar los ingredientes en un bol y batir hasta lograr una crema consistente. Reservar. Acto seguido, superponer capas de bizcocho con capas de crema. Cubrir con crema la parte superior de la tarta y decorar con las frutas elegidas. Espolvorear con azúcar glas.

**Los bizcochos se pueden hacer el día anterior y una vez que se enfrian bien se envuelven en papel film y se guardan en la nevera. Para hacer la crema de queso, mejor utilizar la nata y el queso bien fríos y además enfriar bien el bol. Así quedará con cuerpo y deliciosa.

TARTA SACHER

La tarta Sacher es una tarta típica de Austria imprescindibles para los amantes del chocolate. Consiste en dos planchas gruesas de bizcocho de chocolate separadas por una fina capa de mermelada de albaricoque y recubiertas con un glaseado de chocolate negro. Se dice que fue inventada en 1832 por Franz Sacher, entonces joven aprendiz de repostería, para deleitar a un selecto grupo de invitados del príncipe Klemens Wenzel von Metternich. Tras pasar 16 años trabajando en Bratislava y Budapest, Sacher volvió a Viena y abrió una tienda de delicatessen y vinos. Eduard, el hijo mayor de Franz Sacher, fue aprendiz de repostero en la confitería vienesa Demel. Allí se cuenta que empezó a confeccionar la tarta de su padre en la forma que hoy se conoce. En 1876 fundó el Hotel Sacher, todavía hoy existente, y comenzó a vender la entonces denominada 'Sachertorte'. Su elaboración es algo laboriosa pero merece la pena probar:

Ingredientes:

Para el bizcocho

8 claras, 4 yemas, 120 gramos de azúcar, 280 gramos de chocolate fondant, 70 gramos de mantequilla.

Para la mousse de chocolate

170 gramos de crema inglesa, 110 gramos de chocolate negro al 75%, 220 gramos de nata montada, unas escamas de Sal Maldon.

Para rellenar

300 gramos de confitura de albaricoque

Cobertura

80 gramos de chocolate fondant, 20 gramos de mantequilla.

Empieza por elaborar el bizcocho, monta las yemas con el azúcar, funde el chocolate con la mantequilla y mezcla con las yemas. A continuación monta las claras a punto de nieve e incorpóralas a la mezcla anterior con movimientos envolventes. Vierte la masa en una bandeja grande, el bizcocho tiene que ser una fina plancha, también puedes hacerlo en varias bandejitas o moldes de la medida que quieras hacer tarta. Para una mejor manipulación posterior, será práctico poner como base una lámina de papel vegetal. Introduce en el horno precalentado a 210ºC y cuece durante 7 minutos aproximadamente. Después deja enfriar.

A continuación prepara la mousse, calienta la crema inglesa a 55º C, vierte sobre ella el chocolate, tal cual si son lágrimas y si es en tableta, pícalo antes. Cuando la mezcla se haya enfriado un poco, cuando esté sobre los 31º C, incorpora una pizca de sal Maldon y la nata montada, mezcla bien y reserva en el frigorífico. Cuando esté listo, empieza con el montaje, el primer paso nos lo saltaríamos, pues encontramos problemas a la hora de hacer el glaseado, pero te lo contamos tal y como lo hicimos.

Pon sobre una bandeja film transparente y extiende una capa de mousse de chocolate, alísala y pon sobre ella un bizcocho de chocolate por la cara porosa. Seguidamente extiende una capa de confitura de albaricoque y de nuevo otra plancha de bizcocho, ahora cubre con una capa de mousse de chocolate, dispón otro bizcocho y termina con la confitura de albaricoque y rematando con la última pancha de bizcocho.

Tapa con film transparente e introduce la bandeja en el congelador para que la mousse adquiera consistencia. Funde el chocolate de cobertura con la mantequilla sin superar los 45º C para que mantenga su brillo. Saca la tarta del congelador, retira el film y dale la vuelta para que quede la primera capa de mousse de chocolate que pusiste en la parte superior. Cúbrela con el chocolate y extiende con cuidado procurando una superficie lisa. Conserva en frío hasta el momento de degustarla.

Emplatado

Sirve la Tarta Sacher cortada en porciones no muy grandes, pues llena mucho y está cargada de azúcar y grasas. Se puede decorar con gajos de albaricoque o alquequenjes.

TARTA DE DONUTS:

La tarta de donuts, al contrario de las otras cuatro, no es de las míticas, sin embargo la hemos seleccionado por su originalidad. En muchos foros de cocina se ha puesto de moda, especialmente entre los amantes de este dulce. Solo un aviso: solo es apta para golosos ya que se trata de un pastel muy contundente:

Ingredientes:

PARA LA BASE:

- 2 sobaos

- 3 donuts

PARA LA CREMA:

- 6 donuts

- 500 ml de nata

- 250 ml de leche

- 125 gr de azúcar

- 250 g de queso cremoso

- 2 sobres de cuajada

PARA LA CRUMBLE:

- 50 g de galletas digestive ( unas 3 galletas)

- 25 g de azúcar moreno

-25 g de almendras

- 30 gr de mantequilla

- media cucharadita de canela en polvo

- 1 donut

Elaboración:

Para hacer la base:

Se trituran los sobaos y los donuts en cualquier robot de cocina. Se echa la mezcla sobre la base del molde, presionando y alisando la superficie. Cuidado con los bordes.

Para hacer la crema: Se pulverizan los donuts con cualquier robot de cocina . Se colocan al fuego la nata con la leche, el azúcar, los donuts desmigados y el queso cremoso. Se mueve suavemente para que todos los ingredientes se mezclen y el queso se deshaga. Cuando la mezcla esté caliente, sin llegar a hervir, se incorporan los sobres de cuajada. Removemos con unas varillas para que no se formen grumos y dejamos que la mezcla tome cuerpo( serán unos minutos). Retiramos del fuego. Una vez hecha la crema, se vierte sobre la base de la tarta, esperamos que se enfríe y la guardamos en el frigorífico para que cuaje del todo.

Para hacer el crumble:

Se ponen todos los ingredientes en cualquier robot de cocina y se trituran hasta ver que tiene aspecto arenoso. Se saca la tarta del frigorífico, esparcimos el crumble por encima, desmoldemos y servimos.

¡Buen provecho!

 

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