Los hombres son vetados en una isla de Camboya

FERNANDO MIÑANA

Koh Kor. Uno de los lugares del mundo donde una mujer está más protegida es en Koh Kor, una isla de Camboya donde los hombres están vetados. Esta comunidad es producto de una idea urdida por el suizo Pierre Tami, quien viajó a este país en 1993 junto a su mujer, Simonetta, y sus tres hijas. Este hombre descubrió una sociedad en la que muchas mujeres eran marginadas y despreciadas después de haber llevado una vida de mucho sufrimiento.

El Proyecto Hagar llevó a 40 mujeres violadas, maltratadas o vendidas a redes de prostitución y un centenar de niños a una pequeña isla de siete hectáreas donde no hay hombres. Allí son autosuficientes. Ellas cultivan, cosen y cuidan del ganado o de las granjas. Solo el día que hay que reparar algo que no conocen, como el tendido eléctrico, puede entrar un hombre, realizar su trabajo y por la noche salir de allí. Los niños varones pueden crecer en la isla hasta que cumplen los 18 años.

Solo el río Tonle Bassac separa Koh Kor de un mundo donde reinan la prostitución y el maltrato a la mujer. De ahí que esta isla, física y simbólica, tenga un especial significado en este país. En los accesos a la ínsula, un guardia vigila que ningún hombre se cuele en este diminuto universo reservado a las mujeres maltratadas y unos pocos niños. Es el ejemplo de la protección femenina llevada al extremo.