La Virgen de los Remedios recorre el Centro para abrir el otoño cofrade

Cientos de personas acompañaron a la Virgen de los Remedios./EDUARDO NIETO
Cientos de personas acompañaron a la Virgen de los Remedios. / EDUARDO NIETO

La patrona de la feligresía de los Mártires, muy arropada, salió en su trono ya finalizado cuatro años después del inicio de los trabajos en la obra lignaria

RAFAEL RODRÍGUEZMálaga

La Virgen de los Remedios, patrona de la feligresía de los Mártires, abrió ayer por la tarde el curso cofrade, coincidiendo con la llegada del otoño, muy arropada de público y con una puesta en escena impecable.

La procesión de este año fue especial para los hermanos de esta corporación, dado que la imagen figuró en su trono, ya finalizado y bendecido por la mañana durante la misa del patronazgo y función principal, celebrada en el templo de los Mártires, una obra, de sobresaliente factura, que comenzó a ejecutarse en 2014, con talla de Manuel Toledano, según diseño de Javier Sánchez de los Reyes, y que culminó hace días, con el dorado total de la peana, por Alberto Berdugo, la colocación del suelo decorado a imitación de la solería del presbiterio de los Mártires, y la inclusión de cuatro cartelas con pinturas marianas de José Antonio Jiménez, quien precisamente será el autor del cartel de la Semana Santa de 2019.

La Virgen dieciochesca, que sostiene al Santo Niño del Rosario, ganó la calle a las 18.35 horas. Primero sonó el Himno Nacional, seguido de la marcha 'Remedios, Reina y Patrona', de Santiago J. Otero. Y antes, aún en la iglesia, una composición para el Niño, 'Nuestro Padre Jesús', a cargo de la Unión Musical Maestro Eloy García, que hizo cinco años participando en este cortejo y estuvo a gran altura.

La efigie mariana lució para la ocasión un nuevo manto de procesión y unos pendientes de plata y piedras preciosas. Uno de los momentos más bellos fue el paso de la Virgen de los Remedios por la estrella Puerta de Antequera, a las 20.45 horas, por donde no discurría desde 2015. La formación musical interpretó en este enclave 'Stabat Mater', de Sebastián Cabezas, la marcha procesional dedicada más antigua que se conoce en Málaga, de 1929, escrita para la Virgen de Consolación y Lágrimas, de la Archicofradía de la Sangre.

La comitiva de los Remedios la abrió la cruz alzada. A continuación, hermanos con cirios blancos, los simpecados de las Vírgenes del Carmen y de los Remedios, el libro de reglas, el guión, el cuerpo de acólitos y tras el trono, la cruz parroquial y el sacerdote preste.

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