Los titulares de la Archicofradía del Paso y la Esperanza regresan a su basílica tras las obras de reforma

Las imágenes del Nazareno del Paso y la Virgen de la Esperanza han sido trasladadas desde Santo Domingo. /Eduardo Nieto
Las imágenes del Nazareno del Paso y la Virgen de la Esperanza han sido trasladadas desde Santo Domingo. / Eduardo Nieto

El templo volverá a abrir sus puertas a las doce de la mañana del próximo lunes y por la tarde se celebrará una misa presidida por el obispo

SUR

La Archicofradía del Paso y la Esperanza ha efectuado en la noche de este viernes el traslado de regreso de sus imágenes titulares desde la parroquia de Santo Domingo hasta su basílica, tras las obras de reforma realizadas en el templo esperancista. Las imágenes del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza han sido trasladadas en andas acompañadas por hermanos y devotos con cirios, y por sendas capillas musicales.

Ambas imágenes se han encerrado en el salón de tronos de la casa hermandad de la archicofradía, ya que la basílica no abrirá sus puertas hasta las 12 horas de este próximo lunes día 9. Por la tarde, a las 20 horas, el obispo, Jesús Catalá, presidirá en el templo una misa de acción de gracias.

Treinta años después de que la Archicofradía del Paso y la Esperanza contara con un templo propio, la popular hermandad del Jueves Santo ha llevado a cabo un proyecto de reforma y mejora del altar en el que rinde culto a sus imágenes. Con diseño del sevillano Javier Sánchez de los Reyes y ejecución del artista local Francisco Naranjo, la intervención ha supuesto una reducción del espacio en el que se encuentran las tallas del Nazareno del Paso y la Virgen de la Esperanza para darle un aspecto de camarín.

Ha consistido en cerrar el espacio en el que se encuentran los titulares por los lados. Asimismo, se ha adelantado el fondo mediante paneles de pladur en los que se ha plasmado una decoración mural de corte neobizantino, emulando la que se instaló en la capilla de la archicofradía en la iglesia de Santo Domingo, meses antes de que fuera destruida en los sucesos de 1931. Las imágenes permanecerán situadas una junto a la otra, en sendas peanas.