Historia de la Semana Santa

El año en el que los portadores abandonaron el trono de la Virgen de Gracia

El año en el que los portadores abandonaron el trono de la Virgen de Gracia

El Martes Santo de 1972 los hombres de trono, ante la incapacidad de seguir llevándolo por el excesivo peso, dejaron sus puestos durante la procesión

MANUEL GARCÍA

El Martes Santo de mi 1972 fue un día para olvidar en lo que al trono de la Virgen de Gracia, de la Cofradía del Rescate, se refiere. El hecho de completar el recorrido «a trancas y a barrancas» por el abandono de los portadores a menos de la mitad del itinerario, fue una imagen que vislumbraba los índices de cambio que afectaban a las procesiones de la Semana Santa de Málaga en esa época.

La experiencia de los hombres de trono pagados se veía mermada con este tipo de situaciones, que clamaban por otro lado el empuje de la juventud cofrade, como terminó ocurriendo, para el bien de una tradición que se ha mantenido en auge a pesar de las dificultades que ha tenido que sobrepasar en la historia.

El motivo que esgrimían los portadores para salirse del varal y abandonar el trono a su suerte fue la incapacidad de seguir llevándolo por el excesivo peso del mismo. Aunque desde la cofradía victoriana se afirmó que al trono se le había ido quitando peso desde hacía diez años. Fuera por este motivo o no, los 'tangaos' se multiplicaron rápidamente a la altura de Puerta Nueva, tras pasar por la Tribuna de los Pobres. Una participación a medias, aunque la hermandad realizó el pago completo -350 pesetas por cada hombre de trono- a los que, según manifestó a SUR el hermano mayor, Antonio Rojo, ni siquiera estrenaron la túnica porque en algunas de ellas no había señas de sudor o de esfuerzo alguno.

Hay que tener en cuenta que los portadores eran en su mayoría jóvenes de entre 20 y 25 años, e incluso de 18, además de un grupo de extranjeros suramericanos que al parecer estaban participando bajo los varales desde que comenzó la Semana Mayor.

El resultado fue que el trono de la Virgen tuvo que quedarse en el muro de Puerta Nueva. El regreso se llevó acabo con muchas dificultades hacia las dos de la madrugada, después de recortar el recorrido previsto inicialmente en más de cinco mil metros con respecto a otras ediciones.

Tras la experiencia vivida, entre los cofrades surgió la polémica de pedir responsabilidades a los protagonistas del desaguisado, además de no seguir pagando sus servicios, después del disgusto.

Pero lo que realmente llegó a cuestionarse con esta situación fue el de colocarle ruedas a los tronos para cambiar el sistema tradicional de procesionar, ante la ineficacia o imposibilidad de los hombres de trono de realizar todo el itinerario completo. De esta manera se procesionaba el Cristo del Sagrado Corazón de Jesús.

A partir de ahí comenzó a considerarse esta posibilidad, aunque el paso de los años ha refrendado que, afortunadamente, los tronos en Málaga no van sobre ruedas sino al hombro de miles de cofrades que sienten lo que portan por las calles de la ciudad cada año cuando llega la primavera.