El Obispado establece sanciones de diez años por conflictos entre los cofrades

El obispo participó en el encuentro en el Seminario. /SUR
El obispo participó en el encuentro en el Seminario. / SUR

Las hermandades podrán dar de baja a sus miembros o impedirles participar en la procesión por amenazas, murmuraciones e insultos

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Las nuevas normas que el Obispado de Málaga ha puesto en marcha para las hermandades y cofradías de la diócesis, y que fueron presentadas en el pasado viernes en un acto celebrado en la Casa Diocesana del Seminario, contienen una regulación mucho más específica que las que hasta ahora han estado vigentes en lo relativo a la posibilidad que tienen las corporaciones de sancionar a sus hermanos por alguna falta o conducta impropia de la pertenencia a una asociación de la Iglesia.

Así, las nuevas bases de los estatutos prevén la apertura de expedientes de información reservada internos respecto a actuaciones que pueden considerarse como faltas muy graves, graves y leves. Entre las muy graves se encuentran los abusos de autoridad y usurpación de atribuciones; las actuaciones intimidatorias, coactivas o amenazas; los actos de rebeldía contra los acuerdos de los órganos de gobierno; cualquier conducta que menoscabe gravemente el buen nombre, dignidad y prestigio de la corporación o de los órganos de gobierno o de cualquier hermano (en función de su relevancia podrá ser considerada muy grave o grave); las agresiones, los insultos, ofensas airadas y ostensibles y murmuraciones realizadas contra cualquier hermano u órgano de gobierno o respecto de terceros en el ámbito de la corporación (en función de su importancia podrá ser considerada muy grave o grave); la violación de secretos conocidos por razón del cargo; y el mal uso de los datos de los hermanos, entre otros supuestos. Entre las leves se encuentra la incorrección con los hermanos o con terceros.

Las infracciones muy graves podrán ser sancionadas con la baja definitiva como hermano o por un mínimo de diez años en la corporación; o con la privación definitiva o por un mínimo de diez años de algún derecho, como puede ser el desempeño de un cargo directivo o la participación en la procesión. Las graves serán multadas con la baja o la privación de algún derecho por un máximo de diez años; y las leves con una amonestación o la baja o privación de algún derecho durante un tiempo no superior a un mes. Estas sanciones deben ser aprobadas por la junta de gobierno tras la tramitación del correspondiente expediente interno en el que se dará audiencia al interesado y se podrán aportar pruebas.

Las corporaciones deberán crear una comisión especial para celebrar elecciones

Las nuevas normas entrarán en vigor el próximo día 1 de julio y se ofrece un plazo de un año a las cofradías para adaptarse a ellas, si bien hay cuestiones cuya aplicación es más inmediata. Entre ellas, la obligación de quienes aspiren en unas elecciones a los cargos de hermano mayor o teniente hermano mayor de realizar un curso de formación teológica básica. Desde el 1 de octubre de este año hasta el 30 de junio de 2024, deberán acreditar que están recibiendo esa formación; y a partir del 1 de julio de 2024, será necesario haberla completado para poder aspirar a estos puestos.

En el preámbulo del decreto del obispo, Jesús Catalá, que activa la nueva normativa, se destaca que «se han tenido que tramitar y resolver gran número de recursos en diversos procesos electorales, y también han surgido problemas en cuanto a la vida y funcionamiento ordinario de las cofradías y hermandades». Así, entre las novedades para la convocatoria de comicios se encuentra la obligatoria creación de una comisión electoral en cada hermandad para conseguir «mayor transparencia y limpieza» en el proceso, formada por seis hermanos (tres titulares y tres suplentes) que no sean miembros de la junta de gobierno; el fiscal, tesorero y secretario de la directiva saliente (con voz pero sin voto); y miembros de las candidaturas que se presenten, en el caso de que sean más de una.