Manuel Gordillo: «Según evolucionen las heridas habrá o no elecciones pronto en las Penas»

Gordillo, bajo las pinturas del oratorio de la cofradía, obra de Raúl Berzosa./
Gordillo, bajo las pinturas del oratorio de la cofradía, obra de Raúl Berzosa.

El comisario de la Hermandad de las Penas hace balance de la situación actual y asegura que están en un proceso de asimilar que no se ha obrado bien

MANUEL GARCÍAmálaga

Tras dos meses al frente de la Hermandad de las Penas, el comisario episcopal de la corporación, Manuel Gordillo, hace balance de la situación actual, aunque algunos problemas internos aún están pendientes de desvelarse.

¿Cómo se encontró la hermandad al ser nombrado comisario?

Para la gran mayoría, sorprendida, por una decisión inesperada. Para unos pocos, supongo que preocupados, por temor a ser descubiertos.

¿Cuál es la situación actual de la cofradía?

Estamos en un proceso de asimilar que no se ha obrado bien; que la mano negra no existe y nadie nos quiere hundir. Hay muchos fantasmas que desterrar de la mente colectiva de la hermandad. El Obispado, la prensa, la Agrupación hay que asumir que no existía una confabulación colectiva para destruir lo creado. Han sido tantos años infundiendo esas ideas en la hermandad que muchos lo creían de buena fe. Muchos hermanos se han desmoronado y creen que todo se hunde. Ahí tengo mucho trabajo por hacer.

Además de las irregularidades en el censo, ¿qué otras existen?

Comprenderá que no le responda a esta pregunta, pero de todo se dará cuenta en un cabildo extraordinario que convocaré cuando proceda.

¿Cuáles son los pasos a seguir?

Los que marquen las reglas, pero hasta después de Semana Santa no se iniciará nada. Será el primer año en muchos en que no habrá ningún hermano expedientado sin poder hacer la estación de penitencia.

¿Está contento con los miembros de su ejecutiva?

Estoy muy contento con el equipo que había en la hermandad cuando me hice cargo de ella, que he mantenido, aunque habrá cambios el Lunes de Pascua. En lo que se denomina ejecutiva, por supuesto, no habrá cambios.

Muy personal

Nació en... Córdoba.
Su profesión es... jurista.
Pertenece a la cofradía de... Mena.
La imagen titular de su cofradía a la que tiene una mayor devoción es la de... la del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas.
Lo mejor de la Semana Santa de Málaga es... ir detrás del Cristo de la Buena Muerte con una túnica de nazareno. Nunca lo olvidaré.
Su marcha procesional favorita es... Pasa la Soledad, de José Antonio Molero.
Lo mejor de ser comisario es... saber que han confiado en mí para una misión difícil.
Y lo que menos le gusta del cargo... haber perdido el anonimato del que gozaba hasta ahora.

Algunos hermanos le han criticado por hacer pública las iniciales de dos presuntos infractores. ¿Qué opina de ello? ¿Se podría haber obviado?

Desde su periódico se me ha criticado por lo del «jueguito de las iniciales», pero es muy cómodo opinar de cómo hay que hacer las cosas desde detrás del ordenador y sin conocer qué ha pasado realmente. Creo que lo que de verdad hace daño a la hermandad es crear opinión sin conocer los hechos. Y que conste que admito las críticas, pero una vez se conozcan los hechos, porque he intentado ser muy prudente. No se puede decir que había «un error importante en las formas» supongo que refiriéndose a las manipulaciones del censo porque, si manipular un censo es un error en las formas, apaga y vámonos. Podía haberlas obviado y que toda la candidatura quedase bajo sospecha. Hay gente joven, muy honrada, a la que hubiera hecho un daño irreparable si no limitaba el daño a los presuntos infractores. Para mí, hubiese sido muy cómodo, pero para este comisario episcopal pesa más la justicia que la comodidad. Si me equivoqué, pido perdón por ello, aunque en todo momento he respetado la presunción de inocencia.

¿Cuáles serán las consecuencias para los posibles infractores?

Las que establezcan las reglas de la hermandad, de demostrarse su culpabilidad.

¿Ha notado una gran fractura entre los hermanos en este tiempo?

Pues sí. Es lo que más me preocupa. Porque lo relacionado con el censo se arreglará, pero hay muchos heridos en las cunetas, y eso necesita tiempo, porque además provienen de temas personales, no conceptuales de qué hermandad se quiere.

¿Para cuándo cree que podrán convocarse las elecciones?

El tiempo lo dirá. Depende de cómo evolucionen las heridas. Pero en cuanto sea posible se convocarán.

¿Se ha hecho hermano?

Por supuesto.

¿Cómo afronta la corporación el Martes Santo de 2015?

Con mucha ilusión. Hay mucha gente que no salía desde hacía varios años, y está encantada por poder hacerlo.

¿En qué puesto participará en la procesión?

Todavía no he pensado en ello, tengo otros temas más importantes en los que pensar.

¿Cómo definiría a la cofradía?

Como una cofradía con una gran espiritualidad. Tiene una estética y una personalidad que aporta mucho a nuestra Semana Santa. Me choca cuando me dicen que tiene muchos enemigos. No es así. No sé por qué a los hermanos les han metido la idea de que en Málaga no se les quiere, porque no es verdad.

¿Qué le diría a los hermanos de las Penas?

Pues que miren el futuro con ilusión y con optimismo. Hay mucho hecho, pero también hay mucho por hacer. Debe entrar gente nueva, que no haya participado de las disputas del pasado.

¿Qué cree que está pasando en el mundo cofrade ante tantas disputas internas?

Pues que existe un ansia de poder desmedida en algunos casos. Se ha dado mucho protagonismo a los hermanos mayores y se ha convertido para algunos en un puesto codiciado por su gran visibilidad en los medios de comunicación. Hay quien piensa que escala puestos socialmente y que de alguna forma entra en el universo de los famosos y eso es muy negativo para las cofradías, porque se cambia el objetivo de la corporación por el propio. También existe un exceso de lo que denomino yoismo: porque yo he conseguido, porque yo he estrenado, porque yo y nadie hace nada solo. Los equipos son lo importante y en el mundo cofrade los hay. Si tuviésemos mentalidad de equipo, nadie estaría más de cuatro años, porque estar al cien por cien quema mucho. La excusa de que tengo que terminar tal proyecto y por eso estoy ocho años o pido una prórroga, salvo excepciones, demuestra un exceso de egoísmo, porque ¿qué más da quién corte la cinta? Denota un gran afán de protagonismo, de querer pasar a la historia a costa del trabajo de los demás. Por último, debemos ser autocríticos. Porque lo que le ha pasado a las Penas o al Cautivo nos puede pasar a cualquiera. Cada uno tendrá que examinar qué no está haciendo bien. Tenemos que ver qué nos está diciendo el Papa Francisco todos los días, y creo que, si lo escuchásemos más, nos sonrojaríamos por muchas de las cosas que hacemos. Y que conste que yo el primero.