Djokovic confirma su reinado

Djokovic posa con el trofeo de la Copa de Maestros. / Kerim Okten (Efe)/
Djokovic posa con el trofeo de la Copa de Maestros. / Kerim Okten (Efe)

El serbio derrota a Federer gracias, especialmente, a un espectacular tramo final del segundo parcial donde levantó dos bolas de set al resto

VICTORIO CALEROMADRID

Como buen número uno del mundo, Novak Djokovic terminó su temporada con el mejor colofón posible: venciendo en la Copa Masters al tenista más grande de la historia, a Roger Federer. El serbio se hizo con su segunda Copa Masters después de derrotar por 7-6 y 7-5 al suizo gracias, especialmente, a un espectacular tramo final del segundo parcial donde levantó dos bolas de set al resto.

El primer set fue un homenaje al tenis, con alternancias en el marcador y en el dominio del juego. Tuvo todos los ingredientes para diseñar el mejor menú posible: golpes inverosímiles, multitud de tiros ganadores, talento en ambos jugadores... En definitiva, tenis fantasía de Djokovic y Federer. Después de un gran inicio del suizo -se puso 3-0-, el serbio sobrevivió a los ataques del helvético, reaccionó y niveló el duelo. Siempre al borde de la épica, ninguno quería ceder un palmo de terreno. La igualdad se adueñó del encuentro. Y después de que Nole se dejase la piel literalmente en la pista -una caída le supuso una aparatosa herida que le provocó sangre en el codo-, la muerte súbita permitió que el número uno del mundo se llevase el acto inicial.

Sin embargo, Federer comenzó la segunda manga con vigor. No se vino abajo y subió sus prestaciones, lo que se tradujo en una temprana rotura de set. Su apuesta por una mayor agresividad surtió efecto acompañada de la solvencia de su servicio. Djokovic mordía menos desde la línea de fondo, mientras que el número dos del mundo se encontraba más cómodo que en la primera manga. Hasta que llegó el juego clave del partido. Con 5-4 a su favor, Federer sacaba para cerrar la manga.

Incluso llegó a disfrutar de un 40-15 que le daba dos bolas de set.

Pero Nole resucitó, otra vez, como hizo en las semifinales del US Open del 2011 ante el helvético. Y no solo eso, porque volvió a romper al exnúmero uno del mundo y cerró el partido. Así demostró que él ha sido el mejor tenista en este 2012.