Un estudiante en Bélgica

La educación pública en este país nada tiene que ver con la ofertada en España

SUSANA GARCÍA TORRESMADRID

Vivir en Bélgica como estudiante es otra historia. Su educación pública poco o nada tiene que ver con la ofertada en España. Este céncrito país tiene una población de 10.414.336 habitantes para una superficie de 30.528 km cuadrados, y el 66,7% de la población se sitúa entre los 15 y los 64 años. De este porcentaje muchos de ellos, siempre orgullosos, son estudiantes.

La más famosa y prestigiosa universidad del país es la Katholieke Universiteit of Leuven (KUL). Está situada en Lovaina, o Leuven en flamenco (idioma predominante en Bélgica), y data de 1425. Años más tarde de su puesta en marcha, por conflictos lingüísticos entre el flamenco y el francés, fue dividida. El resultado de este enfrentamiento fue la creación de otra universidad, la Université Catholique, esta vez de habla francesa y situada en la ciudad o, más bien, en el campus de Lovain-la-Neuf (Lovaina la Nueva), creado específicamente para los estudiantes.

No se puede olvidar la Katholieke Universiteit of Brussel, la Université Libre de Bruxelles, la Universiteit Antwerpen o la Universiteit Gent, entre otras. Todas ellas son muy similares y además, están mejor organizadas que las universidades de España.

En Lovaina, por ejemplo, la universidad está repartida por toda la ciudad, convirtiendola en un precioso y antiguo campus donde los estudiantes tienen un rápido acceso a todos los edificios y facultades pertenecientes a la Katholieke Universitéit of Leuven. Además de contar con una oficina de registro para todos los alumnos, tienen una International Office al ser extranjeros una gran parte de sus estudiantes. Los servicios sanitarios, tanto centros médicos como hospitales, son ofrecidos por la universidad y todos sus miembros pueden acceder a ellos, eso sí, pagando su correspondiente factura.

Las clases suelen durar una media de dos horas, sin contar que, como la mayoría son dadas en flamenco, los matriculados internacionales solo deben acudir a tutorías con los profesores. Los exámenes pueden ser escritos y orales en flamenco y/o inglés. Algunos profesores exigen la realización de un trabajo, individual o en grupo, que se expondrá o debatirá oralmente entre los miembros y el profesor. La curiosidad es que las notas están puntuadas sobre veinte, al contrario que en España, que es sobre diez. Pero los profesores belgas son duros de roer y les cuesta puntuar alto, por lo que un 11/20 (5,5 en nuestro país) supone una gran alegría para el examinado.

Las ciudades, especialmente Lovaina, la Salamanca belga, organiza un sinfín de actividades para estudiantes. Más bien, es una ciudad pensada sólo para ellos, nunca se aburren. Por eso mismo, todos los belgas sueñan con ir a la universidad después de acabar el instituto.