Laureano Wizner: «De la Copa del América me quedo con el avance tecnológico»

Satisfecho del resultado del 'Iberdrola' «al cumplirse el objetivo», el regatista no descarta integrarse en un quinto proyecto nacional

JOSÉ ANTONIO GARCÍA-CSMÁLAGA
FUNCIÓN. Wizner desarrolló a bordo del Desafío Español las tareas de segundo estratega. / SUR/
FUNCIÓN. Wizner desarrolló a bordo del Desafío Español las tareas de segundo estratega. / SUR

Descarga ya tensión el Desafío Español, el 'Iberdrola', abrazado al éxito al que derivó tras plantarse por primera vez en las semifinales de la Copa Louis Vuitton, gesta nunca antes conocida. Allí claudicó frente al 'New Zealand', que más tarde batió al 'Luna Rossa' en la final y se erigió en el rival del 'Alinghi' suizo en la Copa del América. La continuidad del proyecto español dependerá ahora del resultado de ese duelo. Si el 'Alinghi' reedita la victoria y la competición continúa sumergida en mar europeo, gente como Laureano Wizner, criado en Málaga, se pondrá a trabajar de inmediato para organizar la quinta participación de España en la prueba más importante de la vela mundial.

Considerado uno de los regatistas más relevantes, con una leyenda que hace acopio de triunfos de envergadura y presencia en las tres experiencias anteriores, Wizner desplegó una doble misión en el Desafío Español. A la espera de hacer trasvase al crucero para integrarse en un proyecto de GP 42, categoría en tiempo real que se estrena este curso, Wizner repasa el último episodio español en la Copa del América, de la que alaba sobre todo el «avance tecnológico» que después presta a otras esferas de la vela.

¿Satisfecho con el resultado final?

Mucho, por supuesto. España cumplió con el objetivo, que no era otro que plantarse por primera vez en la historia en las semifinales de la Copa Louis Vuitton.

¿Por qué se alcanzó ese techo la cuarta vez que competía un barco español y no antes?

Es que esta vez gozamos del tiempo necesario para preparar una competición tan importante, que requiere tanto trabajo y ensayo, creo yo. Esto es fundamental y el Desafío Español ahora sí pudo trabajar como debía. Fueron dos años intensísimos. El resultado después recompensa, claro.

¿Qué parte de culpa tuvo Laureano Wizner en ese progreso del Desafío Español?

Ni más ni menos que la del resto de compañeros. Sí es verdad que en los orígenes del proyecto ejercí una labor de coordinación de la tripulación en el centro de operaciones de Valencia que resultaría trascendental porque de lo que se trataba allí era de moldear nuestra forma de actuación, nuestro modelo competitivo. Después también me embarqué para apoyar al estratega en todo lo que tenía que ver con la función de las velas. Pero créame que fue una labor de equipo, como siempre en la vela, y todos tienen su parte de responsabilidad.

Calidad competitiva al margen, ¿por qué luce la Copa del América?

Si algo diferencia a esta competición respecto a otras en el mundo de la vela es el avance tecnológico que provoca. Con esto me quedo. Allí espera todo lo que le gusta encontrar al regatista. Es el universo. No existe elemento del barco, por ejemplo, que no suponga un ruptura respecto a la costumbre anterior: en las velas, el casco Todo es especial.

A veces la afición tiene la certeza de que todo lo que allí sucede no traspasa las fronteras de la Copa del América, que no se implanta por ejemplo en el crucero, el verdadero vivero de los regatistas.

No estoy de acuerdo. ¿No cree usted que los avances que posibilita la Fórmula-1 se trasladan después a la automoción en general? Sí que lo hacen, lo que pasa es que no solemos darnos cuenta. Pero están ahí, en alguna parte del coche. Pues lo mismo pasa con la vela. Ese avance tecnológico de la Copa del América después se expande, seguro.

¿Planea beneficiarse de todo esto con una nueva inclusión en el Desafío Español?

No lo sé. Ahora mismo lo que me apetece es descansar, pero tampoco lo descarto. Hasta el momento participé en las cuatro ediciones de la Copa del América con presencia española. Ya veremos. La continuidad del proyecto además depende mucho de lo que suceda en la final entre el 'Alinghi' y el 'New Zealand', esto es, si la próxima edición se celebra también en Europa o sale fuera.

Por cierto, no sólo hubo elogios. Algunas voces críticas, procedentes sobre todo de regatistas inmersos en otros equipos, denunciaron que el Desafío sólo tenía de español el nombre pues la mayoría de la tripulación era extranjera.

Esto no es verdad. Al revés, la mayoría del equipo era español. Lo que sí es verdad es que los puestos específicos estaban cubiertos por regatistas extranjeros, pero por una razón muy sencilla que yo le explico. La incomparecencia de España en la edición justo anterior de la Copa del América provocó que no hubiera tripulantes de garantía para esos puestos que le comento, por lo que hubo que buscarlos fuera. Al menos no con la experiencia necesaria, con la formación precisa. Pero que quede claro que en España hay muchos regatistas y de excelente calidad.

Fotos

Vídeos