Dorado Soto confirma su deseo de quedarse en Málaga cuando deje el Obispado

J. H.MÁLAGA

El obispo de Málaga, Antonio Dorado Soto, confirmó ayer, en un desayuno con periodistas, su intención de quedarse en Málaga una vez que deje el Obispado en manos de su sucesor, algo que podría ocurrir en los próximos meses después de que el Vaticano haya aceptado su jubilación. Dorado Soto comentó que, tras dejar el cargo, tiene previsto dedicarse a estudiar y participar en algunos cursos en universidades, así como a la oración.

Lo más probable es que resida entonces en las dependencias que se habilitan en la Casa de Espiritualidad 'Beato Manuel González' del Seminario, donde también prevé pasar largas temporadas el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, que fue administrador apostólico en Málaga.

Sobre si el actual obispo de Jerez de la Frontera, Juan del Río, será su sucesor, Antonio Dorado aseguró desconocer quién lo será, aunque reconoció que Del Río podría encontrarse entre los posibles aspirantes a la diócesis malagueña.

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