Rosa Francia, esposa de Francisco de la Torre: «Si gana Paco, me alegro por él, y si pierde, me alegro por mí»

No mira los carteles que empapelan la ciudad con la imagen de su marido / Del candidato destaca su capacidad de concordia / Sigue viendo a De la Torre como cuando tenía 20 años

GEMA MARTÍNEZMÁLAGA
FAMILIAR. Rosa Francia, en el salón de su casa durante el transcurso de la entrevista. / CARLOS MORET/
FAMILIAR. Rosa Francia, en el salón de su casa durante el transcurso de la entrevista. / CARLOS MORET

Si por ella fuera, Francisco de la Torre no estaría en política. Pero una vez dicho esto, asegura que no tiene fuerza moral para ir contra una decisión que implica vocación de servicio, y que entonces ya sólo vale el respeto y el apoyo incondicional. 36 años de matrimonio dan para saber que la tensión de la pareja se traduce en distracción. Está completamente segura de que la noche previa a las elecciones dormirá, porque ella, dice, ya ha ganado. Como siempre, Rosa Francia, rezuma espontaneidad.

El hogar, en campaña electoral, ¿es el descanso del guerrero o en elecciones no hay descanso, sólo hay guerrero?

Hombre, el guerrero descansa, lo que pasa es que descansa muy pocas horas al día. Creo que voy a tener que dar un golpe de estado y exigir que desconecte un poco más, por lo menos medio día el fin de semana, o el sábado por la mañana, o por la tarde. Algo para que pueda reponer fuerzas. Lleva ya mucho tiempo durmiendo menos de cinco horas y creo que eso no puede ser.

¿Se debería tener más en cuenta el beneficio que aporta desconectar?

Sí. Ayer me prometía el jefe de campaña que iba a procurar que pudiera ir una hora a nadar. Bueno, yo con que fuera en dos ocasiones e hiciera un poco de ejercicio me conformaría, pero sacar una hora más de sueño tampoco le vendría mal. Son 15 días y en fin, eso se aguanta bien. Paco es fuerte, pero mi obligación es preocuparme por él.

¿Qué cambia en este hogar durante las elecciones?

Hay poca diferencia. Quizá un poquito más de tensión, más llamadas, más consultas, pero durante todo el mandato los horarios vienen a ser los mismos: salir de casa antes de las ocho de la mañana; volver a comer entre las cuatro y las cinco de la tarde y luego ya, cuando Dios quiere.

¿Han hecho algún acuerdo tácito previo, esto no se puede modificar, por aquí, no...?

No, no valen las reglas. Lo he pensado muchas veces. Si Paco estuviera ahora mismo en un trabajo que fuera de índole privada; en un negocio o en una empresa, pues quizá yo tendría fuerza moral para decir: mira, no, de tal hora a tal hora es para mí y para la familia. Eso en la política no vale, porque la política es voluntaria y es de servicio y la obligación del político es estar las 24 horas del día disponible.

¿Aun a costa de la vida privada?

Aun a costa de lo que sea. Yo lo tengo muy claro. ¿Hombre! hay unos límites. Mi formación de cocinera con muchos años de experiencia me hace decir que en todos los temas hay que dar el punto. Es cierto que no se puede vivir de espaldas a la vida diaria y al afecto familiar, porque con eso se resiente también el espíritu. Hay que darle gusto al alma y otro poco de gusto al cuerpo. Pero es cierto que en la vida de un político las familias tenemos que respetar muchísimo lo que la persona considere necesario.

Antes ha dicho: «mi obligación es cuidar de él». ¿Cual diría que es su papel en estos días?

Pues darle el masajito en la espalda cuando llega cansado. Básicamente sí. Y cuando puedo, voy de palmera. También apoyar y estar en la trastienda, dando un poco de conversación a los hijos, y ya que el abuelo no puede, reunirme el domingo con el nietecillo, y todas esas cosas.

¿Mejor una mujer visible o una esposa de la que no se conozca ni el nombre? ¿Qué dicen los expertos?

Ah!, yo eso no lo he preguntado, pero es que tampoco les haría caso. Yo, si puedo, estoy cerca de mi marido. Y cuando no puedo o estoy cansada, pues no tengo más compromiso. Me siento totalmente independiente. Personalmente creo que una presencia discreta de la pareja, apoyando, no le sienta mal a nadie. Otra cosa sería una pareja que estuviera dando codazos para estar en primera fila. Pero estar un poco en la retaguardia, un poco pendiente de esos pequeños detalles, como hacerle una señal si ves que la cosa se alarga demasiado... estar de público cariñoso no le va mal a nadie. El apoyo de los más próximos significa que esa persona verdaderamente convence en la intimidad.

Debe ser un poco extraño ver la ciudad empapelada con la imagen del marido de una.

Yo no miro. La primera vez que se presentó a elecciones, yo, que quería impedirlo por todos los medios, le decía llorando: ¿Por favor, que no quiero ver tu fotografía en las paredes, que te van a pintar cuernos! Ahora me río, pero entonces lo pasé fatal. No lo he visto nunca, pero seguro que sí, que algún diente negro y algún cuerno que otro le habrán pintado. De todas formas, siempre que me enseñan alguna foto para la campaña me parece que no le han hecho justicia, porque yo lo sigo viendo como con 20 años.

¿Que signo denota que su marido está tenso?

La distracción. Cuando le estás hablando y te das cuenta de que está en otra guerra. Es una persona muy atenta y muy cordial y ahora tiene la cabeza más ocupada. Eso ocurre también durante la gestión, cuando hay momentos de mucha presión. La tensión no la manifiesta con exabruptos; la notas porque está absorto; menos atento al entorno de lo que es habitual.

Y cuando pasa todo esto, ¿el cuerpo afloja?

No noto en Paco que tenga demasiada necesidad de recuperación. Él dice que se recupera nadando o simplemente con cinco o seis horas de sueño. Y es verdad que no suele necesitar descansos posteriores. Mantiene muy bien el tono de actividad.

Yo le iba a preguntar por el secreto, porque sus compañeros de campaña dicen que les lleva con la lengua afuera.

Yo trabajo intensamente, pero llega un momento en el que siento que me da la pájara y entonces necesito hacer un alto. A él ¿no le ocurre nunca! Se pasa horas enteras sin comer ni beber ni descansar. Luego almuerza, hace simplemente así, se pone un cojín detrás de la cabeza, en el sillón, cierra los ojos y se levanta al minuto: «¿Ya está!», dice y se marcha a trabajar. Será genética. Su madre es una mujer de una actividad imparable. Yo digo que madruga para darle cuerda al mundo.

La noche del 27, ¿dormirá?

Sí, seguro. Yo digo que estas elecciones las tengo ganadas. Si gana él me alegro por él y si pierde, me alegro por mí. Él, que lo vive con pasión y que está convencido de que va a ganar, también tiene muy claro que estará donde los malagueños quieran.

¿La gran virtud de Paco de la Torre?

Su capacidad de despertar concordia... Fíjese que para mí la gran cualidad de Paco de la Torre es la inteligencia, pero desde el punto de vista de lo que se puede considerar como virtud moral, lo que más valoro de él es lo templado que es, su capacidad de diálogo; el que no se enfade, el que siempre esté dispuesto a pactar... Lo mismo en la vida personal que en la política.

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