Corralones con aroma

Los vecinos de El Perchel y la Trinidad no saben vivir sin estar rodeados de flores. Sus patios se encuentran entre los más cuidados de la provincia

TEXTO: JUAN SOTO FOTOS: MIGUEL FRÍAS
LLANO DE DOÑA TRINIDAD. Las celebraciones se repiten en esta zona común de El Perchel./
LLANO DE DOÑA TRINIDAD. Las celebraciones se repiten en esta zona común de El Perchel.

NO tienen un chalé adosado ni una gran casa con jardín, pero las plantas presiden cada una de las viviendas. Los vecinos de la Trinidad y El Perchel han convertido el aroma de las flores en un estilo de vida. Viven en un corralón, pero la falta de espacio no les ha supuesto un problema. Más bien todo lo contrario. El espíritu de comunidad les permite mantener sus zonas comunes en perfecto estado durante todo el año. Estos son algunos de los espacios más llamativos de ambas barriadas.

PLAZA MONTES, 6

Más de 100 variedades diferentes

Una vida entre macetas

Desde el portal de este corralón es imposible conocer lo que se esconde en su interior. Al entrar, la imagen de una gran fuente rodeada por numerosas variedades de plantas es sólo el anticipo de lo que puede contemplarse al girar la mirada: más de un centenar de especies en flor en decorados macetones que crean un particular ecosistema en el centro de la Trinidad.

El alma máter de este corralón, que tiene 30 viviendas, es Juan Gómez, un jubilado que dedica gran parte del día a mantener a punto esta especie de selva amazónica. A sus 71 años presume de no parar en casa, aunque a veces debe aguantar las reprimendas de su esposa. «Para estar viendo la televisión, estoy regando las plantas o quitándoles las hojas secas», argumenta con pasión.

Recuerda que cuando les entregaron las viviendas, hace ahora nueve años, apenas había en el patio tres adelfas y seis olivos y naranjos. Y desde el primer momento se puso a cuidarlo con el apoyo del resto de propietarios. «Vimos que estaba muy soso y empezamos a comprar plantas diferentes». Y así hasta convertirse en uno de los corralones más envidiados.

CALLE TRINIDAD, 89

El templo de los frutales

La casa del '¿huy!'

El aroma de las plantas se percibe desde el principio de la calle. En el corralón de la calle Trinidad, la falta de espacio se ha combatido con originalidad. El grueso de las macetas se ubican en un gran arriate. El resto, en el suelo o colgadas de las numerosas ventanas. En este patio, hasta una loza del Cautivo sirve como sustento para las flores.

Esta superposición de aromas y colores llama la atención hasta de los extranjeros. Pepi Cano, la cuidadora oficial, recuerda que durante la pasada Semana Santa hasta los turistas que seguían al Cautivo se paraban y pedían permiso para entrar. «Nos conocen como la casa del '¿huy!', porque todo el que pasa por la puerta se detiene», bromea.

En estas viviendas de la Trinidad no faltan los frutales. Hay higos, brevas, uvas, nísperos, naranjas... «Así, además de adornar, nos permite alimentarnos durante todo el año», reseña Pepi Cano, que se jubiló por enfermedad a los 64 años y que ahora pasa las horas en su patio. «¿Si es que no dan ganas de salir a la calle!», sentencia mientras el resto de vecinos asiente con la cabeza.

LLANO DE DOÑA TRINIDAD, 3

La decoración, al mínimo detalle

Lugar de celebraciones

A sus 42 años, Toñi Domínguez disfruta viendo crecer las plantas. Para ella es el mejor lugar para estar descansando. «En casa nos aburrimos y preferimos pasar el tiempo en el patio, que se ha convertido en un lugar idóneo para las celebraciones». No le falta razón. A la mínima oportunidad, las mesas y sillas invaden por completo la zona.

En su caso tienen todos los recipientes en el suelo para que la tarea de regarlos sea más sencillo. De cualquier forma, asegura que para mantener un patio cuidado y limpio es indispensable la colaboración de todos los propietarios. «Aunque siempre hay una persona o dos que se dedican con más interés, el resto debe estar de acuerdo y ayudar en todo lo que haga falta».

Desde que les entregaron las viviendas, en esta comunidad de propietarios han estado convencidos de la importancia del patio. Hasta el punto de que no hay mes que no se destine dinero a su cuidado y mejora. Así, entre otras cosas han adquirido diferentes farolas y una fuente. «Todo es poco para hacer la estancia más agradable», confiesa».

CALLE FUENTECILLA, 19

Plantas en flor todo el año

Olores de temporada

A pesar de su carácter privado, las puertas de este corralón siempre permanecen abiertas para que pueda ser contemplado por todos los vecinos. Las personas que viven en estos pisos prefieren la variedad más que la cantidad y por eso acuden cada temporada al vivero para llenar el patio de flores de temporada. Estrella de la Rubia, la encargada de tener a punto esta pequeña arboleda, expone: «Queremos que las plantas estén en flor durante todo el año».

Por esto mismo, por la gran variedad de estilos, es envidiado este patio en El Perchel. Estrella dice que el esfuerzo inicial que requiere su cuidado se convierte en la mejor recompensa cuando llega el verano «y se puede pasar la noche sentado en la calle».

En esta comunidad cada propietario cuida sus plantas y Estrella hace lo propio con las comunes. Y aunque su trabajo como auxiliar de enfermería le roba muchas horas de ocio, piensa que «es una alegría muy grande volver a casa e impregnarse del aroma de las plantas».

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