Un agente y cuatro terroristas suicidas mueren en una operación de la policía en Casablanca

Tres activistas se inmolaron para evitar ser detenidos, mientras que el cuarto fue acribillado a balazos por las autoridades marroquíes al ser descubierto

LUIS DE VEGACORRESPONSAL. RABAT
VÍCTIMAS. Dos heridos yacen en la calle tras la explosión registrada ayer en el barrio de Fida, en Casablanca. / REUTERS/
VÍCTIMAS. Dos heridos yacen en la calle tras la explosión registrada ayer en el barrio de Fida, en Casablanca. / REUTERS

La célula presuntamente islamista que pretendía repetir en Marruecos una serie de atentados suicidas como los de 2003 sigue viva. Una operación antiterrorista se saldó ayer con la muerte de cuatro supuestos activistas y un policía en Casablanca, según confirmaron fuentes oficiales. Tres de los suicidas lograron hacer explotar las cargas explosivas, una de las cuales mató al agente, y el cuarto activista murió acribillado a balazos por los policías.

Las fuerzas de seguridad no bajan la guardia desde que un joven se inmoló en un cibercafé el pasado 11 de marzo en el barrio de Sidi Mumen de Casablanca. Desde febrero, como reconoció el propio Gobierno, el país se encuentra en máxima alerta ante el riesgo de nuevos ataques.

Los agentes rodearon sobre las cuatro de la mañana una vivienda de tres plantas en el barrio Fida de la capital económica de Marruecos en busca de varios terroristas. Uno de ellos, que portaba una carga explosiva adherida a su cuerpo, intentó enfrentarse a los agentes blandiendo un machete, según han relatado algunos testigos. Instantes después era abatido de varios disparos. Se trata, según fuentes oficiales citadas por la agencia Map, de Mohamed Mentala, alias Warda, buscado desde los atentados de mayo de 2003 en esta ciudad.

Otro joven, llamado Mohamed Rachidi, subió al tejado de la vivienda e intentó huir a través de las azoteas vecinas, pero al verse rodeado se inmoló detonando los explosivos que también llevaba consigo. Los vecinos explicaron cómo la deflagración causó algunos daños en varios edificios mientras el cuerpo destrozado del kamikaze caía a la calle. El tercero de los habitantes de la casa logró sortear el cerco policial.

El dispositivo no impidió que una segunda persona se inmolara a primeras horas de la tarde de forma similar a como ocurría de madrugada y sólo unas casas más allá. En este caso el terrorista causó la muerte a un policía y heridas a otro y a un niño, según fuentes oficiales. «El inspector Zindiba Mohamed resultó gravemente herido en la tarde del martes, pero murió durante su traslado al hospital», anunció el comunicado. Los restos del activista, que podría ser el que había logrado huir con anterioridad, quedaron esparcidos en mitad de la calle junto a uno de los coches de las fuerzas de seguridad.

Acorralado

Ya avanzada la jornada, un cuarto terrorista optó por inmolarse cuando era acorralado por las fuerzas de seguridad en el mismo barrio de Casablanca. En esos momentos, las calles estaban atestadas de gente que trataba de ver la operación policial. Al parecer, la policía tenía cercado al sospechoso con francotiradores. Este trataba de huir por los tejados, pero al ver cortada su fuga hizo explotar las cargas que tenía adosadas a su cuerpo.

Los agentes, según fuentes no oficiales, pusieron en marcha la operación después de que el dueño de la casa alertara de que los inquilinos se habían negado a entregar su carné de identidad cuando la alquilaron hace varias semanas.

Este operativo policial forma parte de las intensas pesquisas que desarrolla la policía marroquí desde que en febrero se alertara del riesgo de que se produjeran nuevos ataques terroristas. El Gobierno llegó a reclamar la colaboración ciudadana haciendo públicos varios nombres, aumentando los controles de carreteras así como la seguridad en lugares sensibles como puertos y aeropuertos.

Las sospechas se hicieron realidad cuando el joven Abdelfatah Raydi se inmoló en la noche del 11 de marzo en un cibercafé al ser descubierto por el responsable del local visitando páginas web de contenido terrorista. Raydi se sabía buscado por la policía y, al no poder escapar, accionó el cinturón con explosivos que llevaba colocado desde hacía cuatro días para evitar ser detenido. Los dos muertos de ayer en el barrio Fida parece que habían optado también por permanecer unidos de forma permanente a las bombas para no caer en manos de las autoridades.

Raydi, que sólo causó su muerte, no tenía como objetivo el cibercafé sino distintos edificios e instalaciones públicas así como intereses turísticos en varias ciudades del Reino contra los que pretendía atacar junto a los integrantes de una célula que él mismo había organizado durante su estancia en la cárcel antes de ser indultado por el rey Mohamed VI.

Investigación

Las investigaciones policiales avanzaron rápido sobre todo gracias a un segundo terrorista que acompañaba a Raydi en el cibercafé y que no se inmoló aunque resultó herido. Hasta el momento han sido detenidas más de treinta personas, entre ellas Mourad Raydi, nacido en 1982 y hermano de Abdelfatah. Entre los que permanecen huidos está otro hermano del kamikaze. Se trata de Ayoub, nacido en 1988, y que podría ser uno de los buscados en la operación de ayer.