Historia de un proyecto esperado

M. J. CRUZADOMÁLAGA

Magdalena Álvarez era consejera de Economía cuando el Gobierno de Aznar asumió el comienzo de las obras del tramo entre Benalmádena y Fuengirola. Corría el mes de noviembre de 2003 cuando las obras de desdoblamiento se adjudicaron a Tecsa y Dragados por 19,2 millones de presupuesto y 25 meses de ejecución. Pero la realidad pronto se impuso a estos cálculos optimistas. A una cartografía obsoleta donde no figuraban muchos de los actuales edificios que se levantan a ambos lados del pasillo del tren se unieron las avalanchas, graves desprendimientos de tierra que nunca afectaron a los vecinos pero que significaron un retraso importante en las obras. El 11 de noviembre de 2005 un movimiento de tierras en Torremuelle (Benalmádena) cortó un carril de servicio y a finales de marzo del año siguiente otro a 200 metros del mismo punto cortó la línea de cercanías durante cuatro horas. El proyecto, parecía gafado. Fue entonces cuando el presupuesto empezó a dispararse hasta alcanzar los 27 millones actuales.

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