Un estudio advierte de que la inmigración no bastará para frenar el envejecimiento de la población

El informe del Centro de Estudios Andaluces recomienda a la Junta que adopte medidas para fomentar la natalidad

EUROPA PRESSSEVILLA
SOLUCIÓN. El estudio aboga por impulsar la natalidad. / EFE/
SOLUCIÓN. El estudio aboga por impulsar la natalidad. / EFE

El aumento de la inmigración no resolverá por si solo el progresivo envejecimiento de la población. Así se deduce de un informe editado por el Centro de Estudios Andaluces, dependiente de la Consejería de la Presidencia de la Junta, y elaborado por Juan Antonio Fernández Cordón, del Instituto de Estadística de Andalucía (IEA). Para contrarrestar los efectos de una población de edad avanzada, el estudio recomienda a la Administración andaluza adoptar «medidas que apoyen la recuperación de la fecundidad».

El estudio forma parte del programa 'Andalucía 2020', una investigación de carácter prospectivo impulsada por el Centro de Estudios Andaluces que persigue recoger las principales tendencias que van a configurar la realidad social, económica, cultural y política de la Comunidad en el medio plazo y que busca proporcionar información para la toma de decisiones estratégicas en varios campos.

El informe concluye que Andalucía se encuentra actualmente «en una situación que comparte con el resto de la Unión Europea en sus rasgos esenciales», que resume en «débil crecimiento demográfico, tendencia al envejecimiento de la población e importancia de la inmigración», con la especificidad de «tener la fecundidad más baja de la UE y, desde hace tres años, acoger un número creciente de inmigrantes».

Modelo demográfico

Según el autor, «estas dos características configuran un modelo de crecimiento demográfico que, si se mantiene en el futuro, exigirá un flujo continuo e importante de inmigración para simplemente mantener a largo plazo el volumen de población actual, sin que puedan ser evitados ni las fluctuaciones de la población, ni el crecimiento del envejecimiento que sólo podrá ser ligeramente atenuado».

En este sentido, Fernández Cordón defiende que la inmigración «es necesaria, y lo será sin duda aún más en el próximo futuro», pero advierte de que «también es necesario que se tomen medidas que apoyen la recuperación de la fecundidad, para acercarla y mantenerla a niveles próximos al del reemplazo generacional».

«Favorecer la inmigración y fomentar la natalidad no deben verse como objetivos antagonistas sino, al contrario, como políticas complementarias que tienen como fin asegurar un futuro demográfico sostenible», subraya el estudio, que resalta que no se puede afrontar el envejecimiento de la población mediante «la búsqueda de inexistentes soluciones que lo hagan desaparecer, sino que son necesarios planteamientos innovadores de adaptación».

Tras poner de manifiesto que «la vejez de mañana será distinta de la de hoy y los problemas claves pueden no surgir donde se esperan», Cordón señala que en la actualidad «se atribuye gran importancia a los aspectos económicos, pero también van a aparecer problemas sociales complicados e inéditos, aunque no imprevisibles».

Así, el autor indica que «la integración social de un colectivo, cada vez más numeroso, sin empleo remunerado pero con recursos económicos y buenas condiciones físicas -al menos entre los 10 a 15 primeros años de la jubilación-, forma a la vez parte del problema y de su solución, por la enorme contribución a la sociedad que pueden aportar las personas de más edad».