El alto precio del cobre multiplica los robos de cable

Sólo en febrero se han producido cuatro ataques a equipamientos de iluminación y subestaciones Sevillana-Endesa se reúne con la Subdelegación del Gobierno para ultimar un plan especial de vigilancia

I. LILLO J. CANO
FAROLAS. Son las instalaciones más afectadas por los robos de cableado eléctrico en la provincia. / SUR ARCHIVO/
FAROLAS. Son las instalaciones más afectadas por los robos de cableado eléctrico en la provincia. / SUR ARCHIVO

Las alarmas saltaron en mayo del pasado año. El cobre, el metal que se utiliza en la mayoría de las instalaciones eléctricas domésticas por su alto poder conductor de la electricidad, había multiplicado su precio por cuatro. Un kilo había pasado de costar unos dos euros a casi ocho. El peligroso repunte no tardó en afectar a las empresas instaladoras y proveedoras de servicios eléctricos. Pero no por lo que la mayoría podría pensar (un aumento de los costes de la materia prima). Los cables comenzaron a desaparecer de las instalaciones de alumbrado público de toda la provincia, y hasta las obras del AVE entre Málaga y Córdoba se vieron afectadas.

Desde aquella fecha hasta ahora se ha producido al menos una decena de robos a media y gran escala, que han obligado a las promotoras a reforzar la vigilancia en las obras, y a la policía, a establecer un dispositivo especial.

Francisco Moreno es el delegado en Málaga de Melfosur, una empresa especializada en instalaciones eléctricas. Entre sus clientes se encuentran las principales instituciones y la propia Sevillana Endesa. De manera que la entidad ha sido la responsable de atender a los afectados tras los últimos ataques.

«En la urbanización El Pato, junto al Martín Carpena, se llevaron todo el cableado del alumbrado público. Tuvimos que reponerlo y después echar arena en las arquetas y soldar las tapas. Con todo y con eso vuelven a intentarlo», asegura.

No es el único caso que se ha producido desde que comenzó el año. En la urbanización Cerrado del Águila, en Mijas, también ha desaparecido la instalación de las luminarias. Incluso parte del cementerio de Parcemasa se quedó sin luz por la acción de los cacos.

Alto coste económico

Moreno tiene clara la causa de que proliferen estos sucesos. «Siempre ha habido robos, pero el año pasado el cobre multiplicó su precio, y con ello, la rentabilidad de la chatarra». Las empresas que gestionan los residuos están obligadas a identificar el origen de lo que compran, por lo que los operadores del sector advierten de la presencia de un importante mercado negro.

Ello tiene un alto coste económico para la administración afectada. Este experto desglosa los gastos: «Cada farola tiene entre 20 y 40 metros, según su altura. Es un buen dinero». Solo en cables, reponer una farola supondría más de 150 euros. Para una instalación de 200 farolas, la factura ascendería a 30.000 euros, mano de obra aparte.

Este experto expone que las principales víctimas son los ciudadanos, afectados por los cortes de luz que ocasionan tales actos. «Es un perjuicio para todo el mundo, manipulan las obras y causan apagones, al dejar sin servicio una instalación. Pero también accidentes, porque provocan destrozos», afirma.

En las promociones de viviendas se han registrado robos de bobinas completas de hilo. Ante estos hechos, las constructoras han tenido que recurrir a vigilantes de seguridad privada las 24 horas.

«Esto no para». Así responde el director de Sevillana-Endesa en Málaga, Pedro Méndez, cuando se le pregunta por la cuestión. Explica que ya ha mantenido una primera reunión con los responsables de la Subdelegación del Gobierno para trasladarles la gravedad de la situación, y muestra su preocupación por la oleada de robos. «Hemos trasladado nuestras denuncias y nuestras sospechas de que esto no lo roba cualquiera». Al tiempo, relata el último ataque -y uno de los más graves- que la compañía ha sufrido. «Con un camión grúa arrancaron un transformador de media a baja tensión, que pesa 3.000 kilos, y se lo llevaron».

Plan de seguridad

El suceso ocurrió en la zona de Villafranco del Guadalhorce, entre Alhaurín el Grande y Coín, la semana pasada, y Méndez muestra su sorpresa porque los ladrones lograron desmontar la máquina de la estructura de hierro que la sustenta, lo que le lleva a pensar que se trata de delincuencia organizada.

«Las bobinas de cable se las llevan enteras, hemos tenido que reforzar la vigilancia con seguridad privada en las obras, pero son muchos tajos». Méndez asegura que la empresa está estudiando cómo reforzar el control, y espera mantener un nuevo encuentro con la Subdelegación para concretar medidas que atajen este tipo de sucesos en la provincia.

En este punto, Francisco Moreno pone de relieve las dificultades para luchar contra esta lacra. «Ponemos las denuncias pero muchas veces no prosperan, porque no es fácil probar ante un juez quién lo ha robado».

Son hechos que también preocupan especialmente a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Fuentes consultadas indicaron que la Dirección General de la Policía ha puesto en marcha un plan especial de vigilancia a nivel nacional, ante la oleada de ataques contra las instalaciones eléctricas.

En varias provincias ya se han detectado incluso casos en los que los ladrones actuaron de forma muy planificada, vestidos con monos de empresas instaladoras y furgonetas rotuladas, y dejaron barrios enteros sin luz en las calles.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos