El reto de Dana Cervantes

Osaka y Pekín son la obsesión de la pertiguista malagueña, que tras dos años de capa caída desea acudir al Mundial de verano y a los Juegos Olímpicos de 2008

TEXTO: PEDRO LUIS ALONSO FOTO: KAI FÖRSTERLING. EFE
SALTO. Dana, en pleno escorzo con su actual club, el Valencia./
SALTO. Dana, en pleno escorzo con su actual club, el Valencia.

NO sólo el fútbol o la televisión devoran ídolos de forma acelerada. También sucede en el atletismo. Un par de malas temporadas y un arranque discreto de la tercera parecen haber acabado con la popularidad de la pertiguista Dana Cervantes. Si hubo una triunfadora de los últimos Campeonatos de España en pista cubierta, celebrados en Sevilla, esa fue la donostiarra Naroa Agirre, que con 4,56 metros aportó una nueva plusmarca nacional. Y, mientras, la procesión de Dana va por dentro. «Este tipo de cosas me motivan más. En doce años saltando no es la primera vez que paso por un momento así, que no compitas y que tu contrincante bata marcas», rumia.

La malagueña, ausente en la capital andaluza, se ha reservado para la temporada al aire libre, en una decisión consensuada con su entrenador de toda la vida, Juanjo Sánchez. «Se acortó el periodo de carga y se está entrenando como si fuera ya a competir. Lo que pasa es que otros años había arrancado antes y había entrado pronto en los campeonatos, con intención de mejorar sus marcas, pero con malos resultados a la postre», explica. «Era como sacar la pasta antes de tiempo», define la atleta de forma más gráfica.

A Dana le obsesiona Asia. Más que Naroa. Le atraen Osaka (Japón) y Pekín (China). Su futuro como deportista de élite pasa por conocer ambas ciudades, y no como turista ocasional. En la primera de ellas debería disputar los próximos Campeonatos del Mundo al aire libre (25 de agosto al 2 de septiembre), y en la segunda, sus segundos Juegos Olímpicos.

Punto de inflexión

En los primeros, en Atenas (2004), que supusieron su mayor disfrute como deportista, comenzó el declive, del que aún no se ha repuesto. Saldó su actuación en la final con una inoportuna fractura por estrés en el disco L5, lo que le ha dejado pequeñas secuelas que resuelve con un fortalecimiento continuo de la zona afectada, con la colaboración de Guillermo Álvarez.

En 2005 saltó 4,21, y en 2006, 4,25, lo que le dio para acudir a los Campeonatos de Europa de Gotemburgo. Fue su última alegría. Problemas personales le impidieron repuntar, algo que espera que suceda en los próximos meses. 4,45 metros son la mínima exigida para Osaka. Ella, que a diferencia de la mayoría de las pertiguistas tiene mejor registro en pista cubierta (4,46 por 4,40), debería batir, por tanto, su plusmarca al aire libre en los próximos meses.

El regreso al Valencia Terra i Mar le permite a Dana Cervantes entrar en competición con un conjunto de citas de un nivel intermedio, óptimas para ir afianzando su confianza. Así, el 28 de abril comenzará a disputar la Liga de clubes de División de Honor, y luego llega el Campeonato de España universitario y la Copa Europea de clubes (26 y 27 de mayo), previas a los Campeonatos de España al aire libre, en San Sebastián, feudo de su gran rival, el 4 y el 5 de agosto. «Para entonces me gustaría haber conseguido ya la mínima, y sólo tendría que acreditar mi momento de forma».

Dana, que se ha visto frenada este invierno por una bursitis en el hombro derecho, se ve muy confiada en estar en Osaka: «Si todo va bien, conforme a cómo lo hemos planeado, y si no hay impedimentos físicos no creo que sea un objetivo ambicioso. Tiene que darse con relativa facilidad lo de volver a estar sobre la marca».

El duelo Dana-Naroa

Supondría una nueva escenificación del duelo patrio Dana-Naroa. Juanjo Sánchez, buen conocedor de ambos, lo tiene claro: «La gran diferencia entre ambas es de cantidad, no de calidad. Me refiero al tipo de pértiga que usa Naroa, más larga, de 4,60 metros, y a donde agarra. Gracias a eso tiene ese margen de progresión. Por contra, Dana, con pértigas más chicas, utiliza la velocidad y su condición física. Cuando esté a su nivel óptimo ha de saltar sin problemas 4,40 metros, por lo que no nos preocupa ahora tanto la técnica».

Su entrenador puntualiza que, en condiciones normales, una pertiguista ha de ser capaz de saltar listones de diez a quince centímetros más altos al aire libre que los que supere meses antes en un recinto cubierto. El atletismo español necesita a Dana y, por ende, este duelo. Basta repasar que en el último Nacional en pista cubierta sólo Naroa Agirre (pese a sus 29 años, uno más que Dana, la vasca lleva poco más de un lustro saltando, a diferencia de la malagueña), pasó de cuatro metros.

Crisis nacional

«El panorama pinta mal. En las escuelas de atletismo te puedes encontrar a cincuenta con ocho años, pero luego quedan tres con catorce años... Y, además, hace falta talento. El fondo y la velocidad son más fáciles, pero el pertiguista es velocista, saltador, valiente y necesita zonas cubiertas...», radiografía Juanjo.

A nivel internacional, por el contrario, se intuye una tendencia a la igualdad, como explica Dana: «La diferencia entre Isinbayeva (la rusa es la plusmarquista mundial y una de las grandes figuras del atletismo actual, con saltos por encima de 4,90 metros) se han ido reduciendo. La pértiga mundial goza de muy buena salud y hay dos polacas -se refiere a Monika Pyrek y Elenna Rogowska- por encima de 4,70».

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