Otra historia universal de la infamia

narrativa Danilo Kis sondea los mecanismos del poder totalitario y su particular ensañamiento con el pensamiento disidente

JUAN FRANCISCO FERRÉ
AUTORIDAD. La historia podría concebirse como un combate entre conspiraciones de poder. / SUR/
AUTORIDAD. La historia podría concebirse como un combate entre conspiraciones de poder. / SUR

LA historia, según el escritor serbio Danilo Kis (1935-1989), está saturada de falsificaciones y fraudes, puestas en escena engañosas, mentiras institucionalizadas, memorias amañadas y estrategias policiales que sólo favorecen a los intereses del poder. El libro donde Kis enuncia con rotunda convicción esta tesis terrible sobre la historia humana, y la explora en todas sus dimensiones éticas y estéticas, es este impresionante conjunto de relatos, escrito muchos años antes de que la cruenta desintegración de la antigua Yugoslavia ratificara la verdad de su discurso.

Kis consagra estos siete relatos a sondear los mecanismos del poder totalitario y su particular ensañamiento con las formas de vida o pensamiento disidentes, mostrando cómo ese funcionamiento persecutorio se ha dado a lo largo de la historia en todas las sociedades y culturas, hasta el punto de que la historia podría concebirse como un combate entre las insidias y conspiraciones del poder, el fanatismo o la intolerancia y la resistencia de sus víctimas reales o potenciales.

A pesar de su complicidad, la literatura para Kis debería contarse siempre en el bando de los perseguidos, no en el de los perseguidores. Sin embargo, el acierto literario de Kis radica en no quedarse en esa dimensión meramente abstracta de la denuncia, sino en dar un paso más allá de lo obvio extremando las cualidades de la ficción literaria y oponiéndolas a las obtusas maquinaciones del poder, fundadas también en procedimientos narrativos de acreditada eficacia.

Con lucidez e ironía

De ese modo, esta serie narrativa de Kis (y también sus otras obras maestras 'La enciclopedia de los muertos' y 'El reloj de arena') se adentra con lucidez e ironía en el obsceno secreto del poder despótico o autoritario. Este secreto a voces no es otro que su condición trucada, su esencia no ya falsa sino falsificadora y tramposa, establecida sobre la manipulación y tergiversación tanto de la realidad como de los documentos culturales o burocráticos que sostienen la idea de realidad generada e impuesta desde la hegemonía del poder.

Si para Kis la historia oficial de cada país es la historia de los trucos del poder, los malabarismos y prestidigitaciones de sus servidores efectivos para perpetuar su ejercicio omnímodo y eliminar a sus oponentes más serios, era inevitable que la historia truculenta cifrada en estos 'informes' sobre la infamia política se construyera también con múltiples paradojas, comenzando por las que se organizan alrededor de categorías como realidad y fabulación, documento y ficción, verdad y mentira (conflicto nuclear de todo su arte narrativo).

Por tanto, leer hoy a Danilo Kis, en plena 'sociedad del espectáculo', es doblemente instructivo: de una parte, porque sus ficciones, aunque se centran en los grandes episodios de la crueldad opresiva y genocida del nazismo y el estalinismo, permiten entender también qué sobrevive de la gran mentira totalitaria en nuestras democracias contemporáneas, no tan apacibles como sus políticos profesionales querrían hacernos creer.

Contaminación mutua

Y, de otra, porque el juego planteado en las narraciones de Kis entre documento objetivo e imaginación subjetiva, hecho histórico y erudición delirante, relato apócrifo y biografía fabricada, permite viajar mentalmente a su lector por la frágil frontera que deslinda los territorios de la realidad y la simulación, observando su contaminación mutua, en una implacable 'deconstrucción' de los dispositivos ficcionales del poder.

En este sentido, la escritura de Danilo Kis, alejada de cualquier noción de inocencia respecto de sí misma, confirmaría la veracidad de su discurso reafirmando su condición artificial, declarando abiertamente su estatuto retórico, y no encubriendo sus procedimientos, como haría cualquier forma establecida de poder. Al convertir esta impureza paradójica en la constante estilística y temática de su literatura, las ficciones de Kis se erigen como una de las más inteligentes aplicaciones de la lección magistral de Borges.

En suma, como escribiera Kis en 'La enciclopedia de los muertos', resumiendo acaso las líneas mayores de su obra: «La historia la escriben los vencedores. El pueblo teje las leyendas. Los escritores imaginan. Sólo la muerte es innegable».

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