Adiós con chascarrillos

El magistrado que ha dirigido el juicio del 'caso Wanninkhof' se jubila dejando tras de sí un sinfín de anécdotas y de humorísticos comentarios

TEXTO: MARÍA JOSÉ CRUZADO MONTSE MARTÍNFOTO: SALVADOR SALAS
MAGISTRADO. José María Muñoz Carrasco./
MAGISTRADO. José María Muñoz Carrasco.

SALA del Jurado de la Audiencia Provincial de Málaga durante uno de los interrogatorios del juicio por el 'caso Wanninkhof':

-«¿Le gustaba a King mirar a las jovencitas?», pregunta el abogado de la acusación particular a Cecilia Pantoja, su ex mujer.

-«A todos nos gusta mirar a las jovencitas», comenta inesperadamente el juez.

La carcajada en la sala de vistas fue generalizada. Este ha sido uno de los muchos chascarrillos que el magistrado José María Muñoz Caparrós ha pronunciado en el que ha sido su último juicio como magistrado de la Audiencia Provincial de Málaga, el del 'caso Wanninkhof'. De hecho, ha tenido que pedir una prórroga de su jubilación al Consejo General del Poder Judicial para poder acabarlo y dictar sentencia. Los testimonios de los casi 80 testigos y peritos que han desfilado por la Sala del Jurado durante los 12 días se han prolongado más de lo previsto. En este tiempo los comentarios irónicos del juez han sido una constante.

Problema de riñón

En una ocasión dijo que nunca había visto «tantas botellas de agua juntas» en referencia a los botellines que consumen los 11 miembros del jurado (incluidos los dos suplentes), a lo que el letrado Marcos García Montes le respondió: «¿Qué gracioso señoría! Tenemos un problema de riñón».

También ha tenido oportunidad de poner en práctica su inglés castizo al decirle a King: «Tony, no questions», cuando se dirigió al jurado, o «goodbye» cuando lo expulsó de la Sala el primer día del juicio después de que el británico le insultase gravemente llamándole «delincuente» y «criminal». Cuando King era conducido fuera de la sala de vistas el magistrado espetó: «Está muy bien... así se ha abreviado la sesión».

Su particular sentido del humor se ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones, especialmente en los momentos en los que los interrogatorios fueron repetitivos y tediosos. Entonces pidió a los abogados que no dijeran que se trataba de la última pregunta si no era así. «Era la última y van tres -afirmó-, el tribunal se hace ilusiones y luego se lleva una decepción».

«No remoloneen»

Muñoz Caparrós ha tenido también momentos de cierto enojo cuando prohibió en reiteradas ocasiones que se pronunciara el nombre de Dolores Vázquez, condenada y finalmente exculpada del caso. Con los medios de comunicación se ha mostrado igualmente firme. A un cámara de televisión al que «pilló» enfocando a los miembros del jurado lo expulsó de la Sala para proteger sus identidades: «¿Si vuelve a entrar, mucho cuidado, ¿ya es la segunda vez que veo eso!». Los más de 130 periodistas acreditados al juicio seguramente echarán de menos su frase más repetida: «No enfoquen al jurado. Salgan ya y no remoloneen».

Hasta King se ha reído, aunque con uno de los miembros del jurado que estornudaba con tal intensidad que Muñoz Caparrós exclamaba siempre acto seguido: «Jesús, María y José».

Su dilatada carrera como magistrado ha estado plagada de intervenciones con su peculiar humor que han quitado un poco de tensión a juicios difíciles y muy mediáticos como lo fue el del asesinato de Sonia Carabantes. En él se encontró por primera vez cara a cara con King, al que en la primera sesión se dirigió por el españolísimo nombre de Antonio para decirle que se tranquilizara, que no gritara. Al día siguiente, el británico volvió a las andadas, y entonces, quizá para impresionar con su inglés a los que se habían quedado sorprendidos por dirigirse a Tony como Antonio, el juez dijo: «Anthony, be quiet (tranquilícese)».

En el mismo juicio una testigo de nacionalidad británica, al ser preguntada por el magistrado si juraba o prometía decir verdad, contestó con la fórmula anglosajona: «Sí, toda la verdad y nada más que la verdad», mientras con su mirada buscaba una Biblia donde poner la mano. Al escucharla, Muñoz Caparrós no pudo evitar comentar por lo bajo: «Sí, sí, esto sigue siendo muy al estilo inglés».

Hasta el último momento el juez ha utilizado la ironía para salir airoso de ciertas situaciones comprometidas, como cuando se dio de bruces contra el suelo tras tropezar con una de las baldosas de la entrada del Palacio de Justicia rodeado de cámaras y periodistas. «¿No me estaréis grabando?», comentó con sorna, «¿ya es lo que me faltaba!». La mañana siguiente apareció con un considerable hematoma en la barbilla y comentó con humor al cruzarse otra vez con los periodistas: «Tranquilos, no me ha pasado nada, sólo que no puedo dar besos».