¿Es la Axarquía una comarca que se desarrolla?

MIGUEL A. TORRES Y RAFAEL YUS (GENA-ECOLOGISTAS EN ACCIÓN)

DURANTE los últimos años se está viviendo en la comarca de la Axarquía un inusitado interés por su 'desarrollo'. Fieles al binomio desarrollo = construcción, todos los alcaldes de la Axarquía, independientemente del signo político, han puesto alfombras de oro en sus PGOUs para que vengan los chorros de oro (de dónde sea) para cumplir, en forma de ladrillo, este anhelado estado que seguramente redundará en la revalidación de sus cargos políticos.

Lamentablemente, esta nefasta asociación no es sólo de los políticos de turno, sino que está en el acervo popular. En numerosos debates en los que hemos participado, la gente llana nos dice cosas como éstas: «Antes sólo había olivos y ahora vemos caminos y casas, esto es desarrollo», y a continuación se sentencia: «No podemos dar la espalda al desarrollo». Hemos discutido hasta la saciedad que esto no es así, que la construcción en sí sólo beneficia a los inversores y especuladores, cuyos dividendos no revierten en riqueza para la comarca, sino que dejan un sustrato inertizado, degradado ambiental y paisajísticamente, y por tanto no apto ni para la agricultura ni para el auténtico negocio turístico, que sería al que deberíamos aspirar, y que al final se está haciendo una comarca para veraneantes y segundos residentes que, por definición, no dan riqueza, empleo y bienestar a los que actualmente residimos en esta comarca, por lo que estamos malvendiendo y dilapidando nuestros recursos y comprometiendo nuestro bienestar y el de futuras generaciones, esto es, estamos ante un desarrollo no sostenible.

Pero, ahora ha llegado a nuestras manos un excelente artículo titulado: 'Propuesta metodológica para la medición del desarrollo y las desigualdades territoriales. Aplicación al territorio andaluz' de los profesores Belén Pedregal, Francisco J. Torres y Florencio Zoido en la revista Scripta Nova, sobre la base de datos de hasta el año 2005, por lo que es muy fiable para la actualidad. Estos autores han estudiado el grado de desarrollo y las desigualdades en el ámbito de Andalucía en las 63 subdivisiones comarcales, con lo cual se aprecian distribuciones territoriales muy expresivas, y establece tres grupos de indicadores con una decena de parámetros observados en cada uno. Así se llegan a índices ambientales, económicos y sociales que conjuntamente van a indicar el grado de desarrollo territorial en cinco categorías: bajo, medio-bajo, medio, medio-alto y alto.

Para el caso que nos ocupa, la Axarquía aparece en este estudio con una calificación global de 'bajo' en el índice sintético ambiental, destacando una calificación 'bajo' en los recursos naturales y 'medio-bajo' en deterioro ambiental y preocupación institucional. En cuanto al índice económico, la calificación global es de 'medio', principalmente por la actividad económica, que es 'media', si bien el declive económico y el dinamismo económico es 'medio-bajo', todo ello por la efervescencia actual de la construcción. Finalmente, en cuanto al índice de bienestar, la calificación global es de 'medio-bajo', pues aunque la disponibilidad de recursos sociales es 'alto', el índice de fragilidad social también es 'alto' (un valor negativo) y el índice de dinamismo social es 'medio-bajo'. En conclusión, el estudio incluye a la Axarquía en el grupo VI denominado «Áreas en transición rural-urbana con baja disponibilidad de recursos naturales» y no hay que ser un experto para darse cuenta de lo que significan estos índices: una comarca con cierto nivel de actividad económica, pero de espaldas totalmente al control de la calidad ambiental y sin involucrar directamente a la población, cuyo bajo dinamismo es un reflejo de la pasividad que da el tener, de momento, los estómagos llenos, frente a una actividad económica de iniciativa externa (inversores, especuladores), no arraigada en el tejido social de la población, pero que a la larga, cuando desaparezca esta dinámica de pegar ladrillos por baja rentabilidad, no habrá sustrato económico y social para sostener un nivel de vida medianamente aceptable en la comarca y lo que es peor, los recursos naturales y la calidad de vida se verán seriamente comprometidos.

Siendo en general media-baja la situación de la Axarquía en estos valores, destaca en negativo como la peor colocada entre las seis comarcas malagueñas, y en un paquete con terrenos interiores de Almería y Granada, entre las más deprimidas de Andalucía. Estas conclusiones también aparecen recogidas en estudios sectoriales del Plan de Ordenación del Territorio de la Axarquía-Costa Oriental, donde ya se apuntan determinadas carencias y debilidades. Desde GENA-Ecologistas en Acción queremos remarcar que la situación actual es, más que insostenible, irresponsable. No se puede decir otra cosa de la espiral de presentaciones de PGOUs de todos los municipios axarqueños, con contenido radicalmente expansionistas y de urbanismo masivo, unido a paralelos convenios urbanísticos extraordinarios con evidente sobrecarga de edificación. Cuando existe un debate nacional y regional respecto a los modelos urbanísticos en crisis y la deficiente gestión de los ayuntamientos, en esta zona parece haber una indolencia e impunidad que dice muy poco de los políticos locales, con especial alusión a los de órbita progresista.

Como conclusión, sería necesario olvidarse de monopolizar los esfuerzos en sectores de economía débil y efímera, como la construcción residencial y la venta inmobiliaria masiva de suelo rústico (con ingresos a corto plazo pero despatrimonialización de la población autóctona). Por el contrario es necesario potenciar actividades y estructuras tales como: a) tejido empresarial turístico, de servicios y actividades relacionadas con el medio rural y natural, de orientación no estacional y que ofrezca atractivos al turismo participativo y cultural; b) Establecimiento de hoteles en una red comarcal homogénea, repartidos por todos los núcleos y de calidades media y alta. Potenciar el turismo de contenidos y eliminar el turismo residencial, especulativo y de alta actividad inmobiliaria; c) Instaurar la agricultura ecológica de forma sistemática con etiquetas de calidad en diversos productos de origen comarcal: pasa, aceites, hortalizas, frutos secos, subtropicales, chivo, embutidos y cualquier otro producto agropecuario; d) Fomentar la implantación de industrias agroalimentarias siempre que utilicen productos locales, así como otras relacionadas con la artesanía, pesca, ganadería y cultura propia de la Axarquía; e) Fomentar las comunicaciones en infraestructura y comerciales en una red de 'Comarcas de la Sierras Penibéticas' que agrupe territorios del antiguo reino de Granada y potenciarlas como producto turístico e implicar a la Junta de Andalucía para un reequilibrio regional; y f) Determinar la capacidad de carga del medio sobre la base de los límites de nuestros recursos naturales y vigilar escrupulosamente la calidad ambiental y paisajística.