Vocación de alcalde

Se cumplen 40 años del nombramiento, por primera vez, de Enrique Bolín como regidor de Benalmádena. Dice que está en su mejor momento y continuará en la brecha

TEXTO: ANTONIO M. ROMERO FOTO: ARCHIVO. SUR
BOLÍN. En diferentes etapas, lleva 24 años como alcalde./
BOLÍN. En diferentes etapas, lleva 24 años como alcalde.

LOS recuerdos invaden estos días a Enrique Bolín. De una parte, las piedras de castillos, monasterios e iglesias le hablan de la historia de Castilla y León, adonde ha ido a pasar estos días del puente del Pilar a buscar la tumba de aquella reina que fue doña Urraca y que, según comenta, una rama de su familia tiene parentesco con ella, y a degustar buen cordero y vino tinto. De otra parte, se cumplen 40 años desde que fuese investido por primera vez alcalde de Benalmádena. Desde entonces, durante 24 años, en diversas etapas, ha sido el regidor de esta bella localidad. Su actividad política se completa con tres años como senador por Alianza Popular (hoy PP).

Acababa de dejar la presidencia del equipo de fútbol de Torremolinos y apenas contaba 26 años cuando el entonces gobernador civil de la provincia Ramón Castilla le llamó para decirle que le iban a designar alcalde. El día 13 de octubre de 1966, el nombramiento se hacía efectivo. A pesar de ser un número fatídico para mucha gente, Bolín reconoce que el 13 le trae suerte. Una pequeña casa a la salida del pueblo era entonces el edificio del Ayuntamiento al que acudió el joven alcalde. Sin embargo, el secretario de entonces, tras hacerle esperar un largo rato, le dijo que no tenía conocimiento de su designación, por lo que Bolín tuvo que volver al día siguiente ya con todos los honores.

Los 3.000 habitantes de Benalmádena costa, Benalmádena pueblo y Arroyo de la Miel de finales de los sesenta no contaban con agua ni saneamiento en sus casas, sólo tenían un taxi, los domingos no había autobuses de línea, sólo había una carretera y los niños recibían clase en un garaje. «Había muchas cosas que hacer y mejorar, y en la medida en que te lo permitían, fuimos avanzando», rememora el regidor, quien se mantuvo en el cargo hasta 1974, cuando el 4 de mayo presentó su dimisión por «diferencias con la autoridad».

Se dedicó entonces a sus negocios empresariales en el sector turístico. En unos años de intensa actividad política durante la transición de la dictadura a la democracia, Bolín se mantiene en un segundo plano. Sin embargo, un grupo de vecinos le animó a presentarse a las elecciones municipales de 1979 -las primeras en cuarenta años- y accedió. Con un partido independiente consiguió seis de los 17 concejales de la corporación. Tras no fructificar un intento de pacto con UCD (tres ediles) alcanzó un acuerdo con la candidatura de izquierdas CUT (cinco representantes). «Fue una etapa muy fructífera para el municipio», afirma Bolín.

Victoria

Cuatro años después volvió a ganar con mayoría absoluta, pero una moción de censura le apartó del sillón de la Alcaldía y de la política. La llamada del entonces presidente de AP, Manuel Fraga, le devolvió a la escena pública. Es nombrado vicepresidente provincial del partido y en las elecciones generales de 1986 sale elegido senador por la circunscripción malagueña. Allí estaría hasta 1989. No son buenos años. «Mi etapa en el PP no fue nada positiva. Era un partido en la oposición y mi carácter me hace estar en el poder para hacer cosas por la gente», subraya Bolín. A ello se unió su detención, el 28 de agosto de 1989, en el puerto deportivo de Gibraltar en su yate 'Enrique III' donde viajaba acompañado de tres jóvenes y donde la policía gibraltareña encontró droga y varios vídeos pornográficos. Ello le costó más de veinte días de prisión y la expulsión del partido.

Otra vez vuelve a abandonar la vida política. Sus negocios son ahora su preocupación. Así transcurren los años hasta 1995. «En ese momento, la gente me pide que me presente y doy el paso. Nadie daba un duro por nuestro partido independiente, pero saqué ocho concejales de 21 y empecé a gobernar», rememora Bolín. En 1999 su partido, el Grupo Independiente de Benalmádena (GIB), consigue la mayoría absoluta, y cuatro años después vuelve a ganar.

¿Y ahora? Cara a las elecciones municipales del 27 de mayo de 2007, Bolín lo tiene claro: «Me voy a presentar y vamos a ganar. No es que yo sea el mejor alcalde del mundo, pero sí el menos malo». Y es que Bolín es un alcalde de vocación que quiere seguir haciendo cosas por su pueblo. Reconoce que se encuentra en «el mejor momento» de su vida política y que se vuelve a presentar. «A mí edad no sabría hacer otra cosa. Si no gano, me voy a mi casa», dice. Respecto a si lo hará como independiente o en conjunción con el PP, dice que, por el momento, lo hará sólo.

De su trayectoria al mando de la nave de Benalmádena Enrique Bolín destaca el cariño que le ha profesado la ciudadanía. «La gente me quiere, eso lo noto. Soy de los pocos que tengo las puertas abiertas y la gente sabe que si acude a mí tendrá una respuesta a sus demandas o peticiones, bien en positivo o negativo. Ahora bien, hay otros que quieren que yo sea también juez, adivino y Dios, y eso no puede ser», relata.

La obtención del primer premio nacional de embellecimiento de Benalmádena pueblo, la construcción de Puerto Marina, la apertura del Parque de la Paloma, la puesta en funcionamiento de un hospital público y otro privado o la inauguración del parque Tívoli son algunos de los proyectos de los que se siente más orgulloso.

Pero en su corazón hay una espina: «Para mí sería una gran noticia poder conseguir los terrenos de la sierra que rodean al municipio para reforestarla y poder ofrecerla al pueblo». Este, quizás sea uno de los retos que se marque cara al futuro si el próximo año, cuando cumplirá un cuarto de siglo como alcalde, vuelve a ganar y gobernar.

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