Jose, un icono malagueño

El extremo izquierdo es el segundo máximo realizador de la historia del club de La Rosaleda entre los jugadores nacidos en la provincia

JUAN CORTÉS
AMIGOS. Jose (agachado en el centro), con ex compañeros. / S. SALAS/
AMIGOS. Jose (agachado en el centro), con ex compañeros. / S. SALAS

LAS temporadas de vinculación a un club, el número de actuaciones en él, si se es delantero o portero y el número de goles marcados o encajados constituyen los peldaños de la escalera por la que se asciende al cuadro de honor de un club. El cuarto jugador malagueño con más años de servicio al primer equipo, además de ser el tercero con más partidos por temporada y que cuenta, de otro lado, con la distinción de ser el segundo máximo goleador entre los que defendieron al titular de la ciudad que le vio nacer, por derecho propio está en el once de oro del club.

Todas estas circunstancias aparecen en la figura, más voluminosa ahora que en su etapa de profesional del Málaga pero igualmente destacada por su humanidad, de José Manuel Hurtado Madrona. Jose, profesional en las filas del desaparecido Málaga desde mayo del 81 hasta junio del 88, fue uno de los más destacados productos de la 'fábrica' del Atlético Malagueño. Después de un irregular cuatrienio en el filial, Jose saltó al primer equipo. Pero su trayectoria en el Atlético Malagueño fue zigzagueante.

Gran potencial

Durante cuatro temporadas estuvo sometido al control de los especialistas del club. Todos estaban convencidos de que podía ser un gran puntal para la causa del primer equipo de La Rosaleda. Con 19 años se estrenó en el filial. Por aquel entonces, Antonio Benítez era el entrenador y Miguel Mayorga, el presidente. En su quinta estaban otros ilustres malaguistas como fueron Pepe Salguero y Juan José García Recio.

Jose entró con el pie izquierdo en el Atlético Malagueño. La primera vez que Jose formó parte de la alineación del primer equipo, éste perdió con el San Fernando por (1-0). Con él formaron cinco jugadores que igualmente verían premiadas sus aptitudes y recompensados sus esfuerzos con el ingreso en el primer equipo. Estos eran Salguero; Muñoz Pérez; el mayor de los Merino, Antonio; Alcaide y Recio. Jose cerró el balance de su primer ejercicio en la Escuela de Martiricos con tres partidos y ni un sólo gol en ellos. Se esperaba su estirón al año inmediato. Pero en el ejercicio 78-79, Jose siguió sin definirse. No llegó a la veintena de encuentros ni a la media docena de goles. Benítez y su sucesor, Antonio Hurtado se resistían a pensar que se habían equivocado al vaticinar un brillante futuro al jugador zurdo.

En el tercer año en el filial, pensaban sus padrinos que esa temporada sería la suya. Pero no lo fue. Porque Jose, en la 79-80, atravesó un profundo bache. Cinco partidos y dos goles, aunque a la lista de los que ponderaban sus posibilidades se sumó Viberti. Su aparición se produjo a la cuarta campaña, cuando Jose decidió que sería futbolista. Y se dedicó plenamente a darle la razón a Benítez, a Hurtado, a Viberti y, sobre todo, a Ben Barek que en marzo del 81 le incluyó para los entrenamientos.

La alternativa

El 17 de mayo de 1981, Ben Barek le dio la alternativa. Quedaban dos jornadas para la finalización del campeonato. Jose volvió a entrar en el Málaga con el pie izquierdo, ya que su equipo perdió por (0-2) en la Rosaleda frente al Elche. En aquel encuentro estuvieron junto a él pero con la experiencia de más partidos en la Segunda División, otros cinco malagueños: Fernando, Popo, Hierro II, Muñoz Pérez y Santi. Con un gol espléndido, como su actuación, despidió Jose la temporada en Sabadell, donde el Málaga venció por 5-2

En la temporada 81-82 Jose volvió a la manos de Benítez. Y así empezó el suma y sigue de éxitos en la titularidad. A los dos partidos en su primer año, le siguieron sumó cuarenta y siete al siguiente. Su primer trienio en el Málaga lo etiquetaron con ciento treinta y dos partidos, y treinta y dos goles. Ya estaba consagrado cuando en el 83 renovó por tres temporadas. Kubala lo convirtió en carrilero por la izquierda y aún así mantuvo su pegada. Por eso extrañó sobremanera que a propuesta de Luis Costa se le pusiera transferible.

Cambio de equipo

Al borde de los treinta años la rentabilidad de Jose todavía admitía pruebas. Poco tardó en encontrar un puesto de trabajo. Y en el Castellón dejó constancia de sus honradez profesional. Posiblemente, Jose habría prolongado algunos años más su actividad balompédica, pero en marzo del 90 salvo milagrosamente la vida en un accidente automovilista y eso precipitó su retirada. Después en Málaga, colaboró en el Atlético Malagueño.

Jose es el segundo goleador malagueño en la historia del desaparecido, tras Bernardi, con cincuenta goles. Es el tercer malagueño con más partidos jugados con la elástica del titular blanquiazul tras Migueli y Canillas y el cuarto por temporadas de vinculación, ocho, tantas como Canillas. Con esos logros, Jose merece el título de icono del fútbol malagueño, ya que está con otros pocos más en el cuadro de honor de la cantera y del extinto Málaga.