Gabino Diego: «El Rey me dice que soy un Borbón»

Nació en Madrid el 18 de septiembre de 1966 / Abandonó los estudios pronto y cantaba en el metro / En 1983 Jaime Chávarri le encomendó el papel juvenil principal en 'Las bicicletas son para el verano' / Premio Fotogramas de Plata al Mejor Actor de Teatro en 2005 / No se fía del éxito ni del fracaso / Tiene una hija /

UNA ENTREVISTA DELUIS GÓMEZ

Como relaciones públicas, no tiene precio: malo, por supuesto. En 'Una noche con Gabino' no deja títere con cabeza y se mofa de lo peor que lleva dentro, pero, ojo, con las apariencias. Los que le ponen a caer de un burro pueden ser sus próximas 'víctimas' teatrales.

¿Una noche con usted promete?

No soy muy noctámbulo, pero puede ser maravillosa. Si no divierto, voy y me retiro.

¿Imitarse es lo más fácil?

¿Nooo! Interpreto a un personaje que se llama Gabino que tiene que ver conmigo, pero que no soy realmente yo.

¿No le agota darse un repaso todos los días antes de acostarse?

¿Nooo! Muchas cosas que cuenta son reales y otras inventadas. Curiosamente, la gente piensa que las reales son inventadas.

¿Le parece guapo reírse de lo feo que dicen que es?

Bueno, yo no me considero feo. Me creo muy guapo.

Tampoco es eso.

¿Y mi madre todavía más!

Buenas son las madres.

En una época de mi vida me sentí muy solo porque me gustaban más las chicas de lo que yo les gustaba a ellas. Los que hemos tenido que currárnoslo más, hemos desarrollado otras cosas.

¿Por ejemplo?

El humor, reírse de sí mismo...

¿Como confesar que le eligieron para su primera película 'Las bicicletas son para el verano' por ser el más feo de su clase?

Bueno... Jaime Chávarri, el director, me seleccionó entre 200 chicos para hacer de 'Luisito', porque era una mezcla entre él y Fernando Fernán Gómez.

¿El patito feo acaba sacando el pescuezo?

Bueno, chicas que han estado conmigo sí me consideraron un cisne. Me gusto mucho. Si fuera chica, me iría conmigo. (Risas).

Pero mofarse de su torpeza...

¿Soy patoso! Una vez en México pegué una patada a un martillo con tal mala suerte que le golpeó la cabeza a un obrero metido en una alcantarilla. Todo el mundo salió en su auxilio y yo pensando: «¿Dios mío, como le haya abierto la cabeza no salgo vivo de aquí!».

Y burlarse de su dislexia.

Pero el otro día me decía mi primo, también disléxico: «¿Sabes que Winston Churchill era como nosotros?» ¿E inventó la Unión Europea!

¿Tiene imán para elegir a tantos bobos como le ha tocado encarnar?

Cada uno tenía un acento distinto, su manera de caminar... Nada tiene que ver el bobo de 'Cha-cha-cha', con 'Cuco' de 'Torrente 2' o el mudito 'Gustavete' de 'Ay, Carmela'.

¿Por qué le eligen tantas veces para hacer de idiota?

Será porque lo sé hacer bien.

¿Ayuda su cara?

Hombre... El cine es imagen. Algo influirá. ¿Digo yo! Y también ayuda mucho el maquillaje.

Cita al público las malas críticas con epítetos nada agradables.

En mis primeros trabajos me vapulearon: «Repelente niño Luisito», «algunos aunque se esforzasen jamás remontarían el garrafal error de casting», «inexpresivo», «se carga la película»...

¿Ya tiene mala leche!

¿Nooo! Cosas así, con 16 años, hacen daño. Pero con el tiempo te hace gracia.

Y se venga de ellos recitando por consejo de Fernando Fernán Gómez esas malas críticas.

He leído críticas al autor de la canción 'La chica de Ipanema'. Es para decir: ¿Usted no sabe quién es ese señor al que está destrozando y llevando a una depresión por su culpa? Tenga cuidado y la próxima vez, infórmese'. En una entrega de los premios Goya me tacharon de «patoso entrañable».

Ahora saca el hacha de guerra contra ellos.

¿Qué va! Nunca saco el hacha de nada. Yo me río. Si fuera Antonia San Juan (imita su voz) diría: «Oiga, Gabino, de mí las críticas dijeron que dejaba todos los títeres con cabeza».

¿Qué bien la imita! Como a Aznar, Fernán Gómez, el Rey.

También.

Tanto que el Príncipe Felipe se acercó a su camerino a felicitarle.

¿Qué iba a decir! Dijo que se lo había pasado muy bien con todo el espectáculo y que hacía muy bien de su padre.

¿Se quedó pasmado al recibir a Felipe y Letizia?

No. Me trataron con mucho respeto. Cuando fuimos a una recepción en La Zarzuela, el Rey me comentó que parecía de la familia tras verme en 'El Rey Pasmado'. «Eres un Borbón más», ironizó.

Tiene buen rollo real. Le entrevistó Letizia antes de ser princesa.

Ja, ja. Y la verdad es que no quería hacer la entrevista.

¿Usted?

Sí. No quería, pero ella insistió.

¿Por qué?

Yo fumaba dos paquetes al día y al saber que había dejado el tabaco me pidió que contara mi experiencia. Yo no quería hablar de eso. Y ella: «Gabino, ¿por favooor!» Y me llamaba, y me llamaba. Fue muy insistente y, al final, la hice. Al cabo del tiempo dije: ¿Joder, mírala de qué ha acabado!