La desnutrición provoca la muerte de cinco millones de niños al año

Unicef alerta de que 140 millones de menores pesan menos de lo normal La mitad de las mujeres embarazadas en el mundo padecen anemia

P. BARROSOMADRID
PROBLEMAS. Niño de Sudán gravemente desnutrido. / ARCHIVO/
PROBLEMAS. Niño de Sudán gravemente desnutrido. / ARCHIVO

Mientras mil millones de personas en el mundo tienen exceso de peso (300 millones son obesos) y muchos miden las calorías que ingieren para evitar que la aguja de la báscula se dispare, para 800 millones de personas el hambre es una realidad cotidiana. Mientras los niños de las llamadas sociedades avanzadas conviven con los peligros de la comida rápida, más de 140 millones de pequeños no han probado -ni probablemente lo harán- una hamburguesa o unas patatas fritas. Y no por falta de ganas, ni por cuestión de estética o salud: están desnutridos. En algunas partes del mundo, más allá del imperio de los McDonald's y de las sorpresas del 'menú kinder', cada siete segundos un menor de diez años muere por efectos directos o indirectos del hambre.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alerta en su último informe de que más de una cuarta parte de todos los niños menores de cinco años de los países en desarrollo tienen un peso inferior al normal. Una situación que amenaza sus vidas y que sesga cada año el futuro de 5,6 millones de pequeños. La mayorÌa de menores desnutridos se concentran en tan solo tres países según el informe: India (57 millones), Bangladesh y Pakistán (8 millones).

Todos los años nacen más de veinte millones de bebés con un peso inferior a los dos kilos y medio, lo que equivale al 17 por ciento de los nacimientos del mundo en desarrollo, una tasa que duplica el nivel de los países industrializados.

En Asia meridional las cifras se disparan hasta el 31 por ciento y, aunque el hambre afecta por igual a niños y a niñas, en esta región la proporción de pequeños con bajo peso es superior. Estos bebés tienen mayor riesgo de morir durante los primeros meses y años. Para más inri, los que sobreviven son propensos a sufrir alteraciones del sistema inmunológico y a presentar en un futuro una mayor incidencia de enfermedades crónicas, como diabetes y cardiopatías.

Ciclo de desnutrición

Unicef denuncia que en quince años los avances que se han hecho para mejorar la situación han sido mínimos y llama la atención sobre la existencia de un 'ciclo generacional de desnutrición' que arranca de una salud precaria y una mala alimentación en las madres. La mitad de las mujeres embarazadas padecen anemia por carencia de hierro, lo que puede provocar un nacimiento prematuro y es causa del bajo peso de sus bebés.

Además, la discriminación que sufren las mujeres en la mayorÌa de los países en desarrollo, la atención prenatal inadecuada y la carga desproporcionada de labores físicas que deben soportar las madres, son otros factores que frenan las posibilidades de mejora esta situación.

Las cifras hablan por sí solas: cada año unas 515.000 mujeres fallecen durante el embarazo y el alumbramiento, lo que reduce las posibilidades de que su hijo sobreviva. Pero todo esto es tan sólo la punta del iceberg ya que «por cada niño visiblemente desnutrido hay otros que luchan contra una crisis nutricional oculta», denuncia Unicef en su informe.

Muchos tienen graves carencias de vitaminas y minerales esenciales como el yodo, la vitamina A y el hierro. Todavía hoy, según denuncia este organismo, en tres de cada diez hogares del mundo no se consume sal yodada, con lo cual 41 millones de lactantes corren peligro de sufrir lesiones cerebrales y problemas de aprendizaje. El número de niños que sufren carencia de vitamina A aún supera los cien millones. Por último, urge también buscar soluciones a la carencia de hierro que hoy día constituye el problema nutricional más generalizado del mundo: afecta a entre 4.000 y 5.000 millones de personas. Casi la mitad son menores de cinco años.

La lactancia, clave

La leche materna, con sus importantes propiedades inmunológicas, resulta un elemento clave a la hora de aportar defensas a los pequeños protegiéndoles de dos de las principales causas de mortalidad infantil en los países del mundo en desarrollo: la diarrea y las infecciones respiratorias agudas. Sin embargo, sólo la tercera parte de los lactantes de los países más pobres son alimentados únicamente con leche materna durante los seis primeros meses de vida.

Unicef señala que si se mejorara esta práctica la mortalidad en países en vías de desarrollo podría reducirse hasta en un 20 por ciento, lo que, según sus estimaciones, supondría salvar la vida cada año a más de 1,3 millones de niños.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos