La red de Bin Laden diseñó en 1995 la 'operación Bojinka' para derribar 11 aviones

O. B. DE O.BILBAO

El complot de extremistas islámicos para derribar aviones en pleno vuelo desmantelado ayer en Londres tiene un antecedente. En 1995, Al Qaeda había desarrollado la denominada 'operación Bojinka' -explosión, en árabe-, con la que pretendían destruir en el aire once vuelos comerciales con destino a EE. UU., así como asesinar al Papa Juan Pablo II durante una visita que tenía previsto realizar a Filipinas y destruir la sede de la CIA con un avión cargado de explosivos.

El plan fue descubierto de manera fortuita el 6 de enero de 1995, cuando la policía de Manila registró unos apartamentos en los que se acababa de producir un incendio. Los agentes encontraron explosivos y un ordenador en el que se detallaba todo el complot. Varias militantes de Al Qaeda fueron detenidos posteriormente. El Papa tenía previsto pasar seis días después junto al apartamento y, según las evidencias, un terrorista suicida disfrazado de sacerdote iba a intentar asesinarle.

En el caso de los vuelos comerciales, la policía encontró un plan muy elaborado, que incluso había sido probado con un atentado contra un avión filipino en el que murió un pasajero japonés. Los terroristas habían diseñado un artefacto con explosivo líquido que burlaba todos los controles de los aeropuertos. Para ello, inventaron una bomba líquida que se camuflaba en un envase de lentillas y utilizaba un reloj de pulsera Casio como detonador.

El plan implicaba que los terroristas subiesen a aviones con transbordos antes de aterrizar en EE. UU. y los abandonasen tras haber colocado los explosivos en los chalecos salvavidas, bajo el asiento. La tercera parte del plan -utilizar aviones contra edificios- sirvió de embrión para el 11-S. EE. UU. dio a conocer el 'plan Bojinka' tras la masacre de Nueva York.

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