El Málaga destituye a Antonio Mendoza y Manolo Hierro

El club llegó a un acuerdo con el director deportivo para rescindir el contrato, pero no lo hizo en el caso del director general para las condiciones del finiquito Ambos recogieron sus pertenencias por la tarde tras conocer la decisión del club

SERGIO CORTÉSMÁLAGA
DESPEDIDO. Mendoza se dirige del despacho al Anexo el lunes por la tarde. / ESTEFANÍA MARTÍNEZ/
DESPEDIDO. Mendoza se dirige del despacho al Anexo el lunes por la tarde. / ESTEFANÍA MARTÍNEZ

Antonio Mendoza y Manolo Hierro ya forman parte del pasado del Málaga. Aunque el hasta ayer director general todavía no está desvinculado de la entidad, ambos fueron citados a primera hora de la tarde por el nuevo presidente, Fernando Sanz, que les comunicó que quedaban destituidos de sus cargos.

La salida de Mendoza y Hierro estaba cantada desde el mismo instante en que se agilizaron los contactos entre el Grupo Zeta y el ex presidente del Real Madrid Lorenzo Sanz para la compraventa del club. Este último fue bastante claro respecto a las intenciones de los nuevos propietarios y recalcó que los dirigentes de la anterior etapa no tenían cabida en el proyecto.

Cuestión de días

Desde que se selló el acuerdo de compraventa en un documento privado -el lunes de la semana pasada- era cuestión de días el anuncio de la salida de Mendoza y Hierro. Ambos ya lo intuían por las declaraciones efectuadas por Lorenzo Sanz, pero también al verse apartados de sus funciones. En el caso del director deportivo fue evidente sólo catorce horas después. El nuevo presidente, Fernando Sanz, apareció en La Rosaleda a primera hora de la mañana del martes acompañado por Carlos Rincón, máximo responsable técnico hasta el verano pasado -aunque no figurara como tal-, lo que implicaba que el veleño quedaba fuera de cualquier aspecto de la planificación.

El caso de Mendoza fue distinto, porque en el capítulo económico no tenía sustituto. Aun así, a mediados de semana ya fue patente que todas las gestiones económicas quedaban paralizadas hasta nueva orden. De este modo, el director general también asumía su nueva situación, al margen de que las informaciones eran concluyentes sobre su futuro. Todo quedó confirmado el día de la reunión del último consejo de administración.

Tanto Mendoza como Hierro aguardaron el pasado lunes noticias sobre su futuro, aunque el primero de ellos no acudió a La Rosaleda por la mañana. Ambos -en especial el director general- ya conocían que ese mismo día Luis Yáñez iba a incorporarse al club como nuevo responsable del área económico-financiera. Por el momento, éste carecía de despacho, ya que hasta anoche no había uno solo libre en el ala de las oficinas de la zona administrativa y presidencial.

Una vez había aterrizado Yáñez, parecía cuestión de horas la destitución de Mendoza y Hierro. Finalmente ayer por la tarde, en torno a las siete, ambos fueron informados de la destitución. Primero le tocó el turno al director general, y después, al director deportivo.

Negociación

Luego comenzó la negociación para llegar a un acuerdo sobre el finiquito. Paradójicamente, se alcanzó rápidamente con Hierro pese a que éste todavía tenía tres años más de contrato. En cambio, no fue así con Mendoza después de una reunión que comenzó a las nueve de la noche. Conviene recordar que el director general cuenta con un contrato indefinido, por lo que se estima que en función de su sueldo actual y los días trabajados le corresponderían en torno a 160.000 euros (más de 25 millones de pesetas).

Nada más conocer la comunicación del despido, ambos dedicaron la tarde a recoger sus pertenencias. El rápido acuerdo hizo que Hierro dejara La Rosaleda relativamente pronto mientras que Mendoza se marchó después del primer intento fallido con los nuevos dirigentes, en torno a las diez de la noche. La salida de los dos dirigentes permitirá que Luis Yáñez y Carlos Rincón ya tengan despacho a partir de hoy y no tenga que compartir el presidencial con Fernando Sanz.

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