Dendrofobia

AURORA LUQUE

UN dato: en el conjunto de los litorales de España, la banda del primer kilómetro, midiendo desde la orilla del mar hacia el interior, está urbanizada en un 21 por ciento de media. En Málaga ese porcentaje alcanza un 55 por ciento.

Una cita: «En ningún lugar hemos superado realmente la fase predatoria del desarrollo humano» (Albert Einstein)

Otra: «Para muchos de los servicios que recibimos de los sistemas vivos no existen sustitutos conocidos a ningún precio: por ejemplo, la producción de oxígeno por las plantas verdes» (Jorge Riechmann)

Una impresión: intento mirar el paisaje con ojos de extranjera. El de la costa este (por ejemplo), desde la ciudad hasta Motril, es detestable. No me refiero al paisaje natural (sólo queda el paréntesis de Maro), sino al urbanizado. Sólo en un mínimo tramo, en unas laderas que bajan al mar entre La Herradura y Almuñécar, la conjunción entre viviendas y vegetación resulta armoniosa a la vista. La vega -lozana, verde, tropical- de Salobreña está medio comida por una espesa ola de ladrillo; la de Motril también; de Vélez a Torre del Mar avanza un imparable oleaje de hileras de adosados: ya no quedan campos de caña de azúcar -ya no habrá ron, ya no habrá miel de caña- , ya no quedan apenas manchas verdes. Sobre La Herradura cuelgan planchas de adosados casi verticales. Da sed mirarlo todo, y no por la sequía, sino por los desmontes, por las grúas en racimo, por la nostalgia de los árboles que nunca nacerán. No se trata de volver a una idílica Arcadia preindustrial. ¿Tan imposible sería exigir que por cada cada vivienda edificada se plantaran cuatro árboles en los alrededores? Cipreses, palmeras, olivos, granados, higueras, árboles recios, no frágil césped ladrón de agua: bombonas de oxígeno. ¿Tan difícil es legislar pensando en los pulmones de los ciudadanos? ¿Sólo somos capaces de pensar el presente en términos de obtención de beneficios rápidos y el futuro dentro del paradigma del desarrollo económico galopante? ¿Quién se beneficia? ¿Qué se desarrolla?

Un lamento: en Granada van a talar 82 olmos siberianos en la Avenida de la Constitución, además del arbolado nacido en las medianas (magnolios, tejos, pinsapos, palmeras, olmos comunes, almeces, abetos). Razón: obras preelectorales. Corporaciones dendrófobas, obras prescindibles, malversación del suelo público, fortunas delirantes: con este recuento de despropósitos se escribirán los Anales Municipales de la España del siglo XXI. Si no lo remediamos.