Ceuta, misterio y exotismo a las puertas de África

Vista panorámica de Ceuta./
Vista panorámica de Ceuta.

La capital, un crisol de culturas, ha visto revalorizado su potencial turístico gracias a 'El Príncipe', la serie de televisión del momento. Pistas para descubrir la ciudad en un fin de semana

DAVID LÓPEZ

'El príncipe', la serie de Telecinco que cada martes reúne en torno a la pequeña pantalla a casi seis millones de espectadores, no solo ha despertado un inusitado interés en las redes sociales por los derroteros que tomará la trama y su pareja protagonista, Álex González y Hiba Abouk, dos de los 'guapos oficiales' del momento con permiso del veterano José Coronado. El thriller romántico creado por Aitor Gabilondo y César Benítez, a pesar de retratar las corruptelas de los bajos fondos de Ceuta (una realidad que ha disgustado a las autoridades locales), también ha convertido a la capital norteafricana en un destino muy atractivo para curiosos y mitómanos de la ficción catódica. Por ello, os proponemos algunas sugerencias para disfrutar de sus misterios y sus rincones durante una escapada de fin de semana. Con 300 días soleados al año, el tiempo no será un impedimento.

Ciudad autónoma

Con 85.000 habitantes y 19 kilómetros cuadrados de extensión, es una ciudad autónoma de España, situada en la península Tingitana, a orillas del Estrecho de Gibraltar. Crisol de culturas y encuentro de civilizaciones (cristiana, musulmana, hebrea e hindú), posee el estatus de puerto franco y se beneficia de una serie de ventajas fiscales que repercuten directamente en sus comercios. Ceuta es una localidad en el continente africano que mira a la costa gaditana a través de la franja de agua que une el Atlántico y el Mediterráneo. A pesar de inscribirse desde 1995 en un régimen especial, en lo que respecta a la educación superior depende de la Universidad de Granada, mientras que judicialmente está adscrita a la demarcación del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El español es el único idioma con reconocimiento oficial y disfruta de un clima mediterráneo, con una temperatura media de 17 grados.

Un poco de historia

En sus orígenes se hallaba en un asentamiento romano donde se elaboraba el garum, una conserva de pescado muy estimada por los paladares más exquisitos. Reconquista a los vándalos por Bizancio en el año 534 y piedra angular del Imperio de Oriente gracias a su posición estratégica, fue un centro activo de comercio que no se incorporó a la soberanía española hasta 1581. Cuando se concretó la independencia de Portugal a mediados del siglo XVII, los nobles ceutíes solicitaron a Felipe IV seguir perteneciendo a la Corona. Un deseo que se hizo realidad con un tratado firmado en 1668. Desde entonces, Ceuta se rige por las mismas leyes que el resto del país.

Visitas

Construida sobre una mezquita, la catedral, originaria de 1432, muestra la predilección de sus autores por el neoclasicismo, los frescos de Miguel Bernardini y los retablos barrocos, especialmente en la Capilla del Sagrario. Desde allí, un breve paseo nos conduce a un santuario donde se guarda a buen recaudo imaginería gótica de la patrona de la ciudad, la Virgen de África, donada por el infante Enrique el Navegante. El itinerario de la excursión no debería finalizar sin visitar el Monumento a los Caídos en la Guerra de África (con los bajorrelieves en bronce del escultor sevillano Antonio Susillo), el Palacio Municipal, el Faro de Punta Almina, las Merínidas (un conjunto de torreones del siglo XIII), las Murallas Reales y su foso defensivo navegable, o la Fortaleza del Hacho.

En cuanto a los museos, predominan los que dedican sus estancias a la arqueología, la cartografía o la historia militar de Ceuta. Sirvan como ejemplo los de la Legión, los Regulares, el Desnarigado y el Revellín de San Ignacio. Quizás el más interesante sea el que cobija la Basílica tardorromana. Declarada Bien de Interés Cultural, expone el célebre sarcófago romano desenterrado en la década de los setenta en la Plaza de la Constitución, cerámicas y piezas de la Madrasa al-Yadida (una suerte de universidad islámica del siglo XIV, donde se instruía a los alumnos en los designios del Corán y que se transformó en iglesia tras la conquista de la tropas portuguesas).

Además, todo un repertorio de festividades y celebraciones, siempre con la tolerancia intercultural como 'leit motiv': los carnavales de febrero, la romería de San Antonio de Padua, la Semana Santa, las hogueras de San Juan, el Día de la Convivencia o el 'Eid al Adha', la fiesta del cordero.

Para comer

Situado en las inmediaciones del parque marítimo del Mediterráneo (un complejo de lagos y piscinas artificiales de agua de mar concebido por el arquitecto canario César Manrique) y el puerto deportivo, el restaurante Refectorio (Poblado Marinero, 37) propone bocados tan sugerentes como el pez de San Pedro con gambas y gulas, las albóndigas de rape con centollo en salsa de carabineros, el pastel de berenjenas o la tortilla Sacromonte, un plato típicamente granadino. Destaca por su bodega acristalada y su terraza junto al mar, muy animada en las calurosas noches estivales.

Si de probar viandas marinas se trata, recomendamos el Lucas (Avenida Martínez Catena, s/n). Puede que su entorno no sea el más propicio (se esconde junto a una gasolinera), pero sus pescados y mariscos (carabineros, pez limón, boquerones, dorada salvaje, coquinas) son una delicia. Quien opte por algo más tradicional, puede visitar establecimientos como La Fragua (Sargento Mena, 7), un asador acogedor y familiar muy apreciado entre la clientela foránea por sus carnes y el pastel de cabracho.

Para degustar especialidades morunas, nada como visitar el Oasis (carretera San Antonio, s/n), un local especializado en cocina marroquí con buena reputación entre lugareños y turistas. Dado que se encuentra en las alturas del monte Hacho, su mirador ofrece una impresionante vista panorámica de Ceuta. Aunque se ubica lejos de la zona centro de la capital norteafricana, merece la pena coger un taxi para descubrir los secretos de su carta: la breua de pollo, el cuscús de verdura, los pinchitos de kefta, el tallín de cordero con ciruelas o la pastela.

En numerosos bares del municipio costero el viajero descubrirá una amplia barra de tapas, pintxos y caldos. Es el caso de De buena cepa (Real, 40), con una sorprendente selección de vinos y delicias tan apetecibles como el foie gras sellado con cáscara de naranja y chocolate o el carpaccio de bacalao con pimientos. Emplazado en el Patio de Armas de las Murallas Reales, el Santuario lo tiene todo: una excelente variedad de tostás, embutidos, quesos y ensaladas, una curiosa decoración con pinturas al fresco y sobredosis de motivos religiosos, y una terraza al aire libre estilo 'chill-out' para tomar una copa. Y si es una cuestión de abundancia y buena relación calidad-precio, el Bar Navarro (Avenida San Amaro, 33) es parada obligatoria.

Alojamiento

Para todos los gustos y bolsillos. Así son las opciones para pernoctar en Ceuta. Empezando por el Parador (Plaza de África, 15), un edificio moderno integrado en una antigua fortaleza de la artillería real. Decoración exótica para un remanso de paz que cuenta con un jardín con piscina al aire libre poblado de palmeras y un restaurante dominado por recetas andaluzas.

A pocos metros de la playa de la Ribera y la plaza España se localiza el Ulises (Camoens, 5). El balcón de su suite de 70 metros cuadrados brinda una excepcional panorámica del Estrecho de Gibraltar y Marruecos. Algunas cadenas hoteleras españolas como Tryp también han desembarcado en la localidad. El Ceuta (Alcalde Sanchez Prados, 3), de cuatro estrellas, es un edificio elegante, aunque sin caer en el barroquismo de otros establecimientos. Para cenar con absoluta tranquilidad, la Albufera, su coqueto templo gastronómico.

Más modestos, pero igualmente recomendables, hostales como el Central (Paseo del Revellín, 15), en las proximidades de la estación de autobuses, o el Plaza Ruiz (Teniente Ruiz, 3), frente al museo de la ciudad, son una estupenda alternativa para aquellos que busquen servicios de primera y precios competitivos.

Si viajan en su propio vehículo, quizás prefieran alojarse en el Marina Smir Thalasso & Spa (Route de Sebta, s/n), a 15 kilómetros de la capital. Un paraíso de estilo morisco que alberga un centro de fitness, pistas de tenis, un spa, un salón de belleza y un auténtico hammam.