Los brunch, más de moda que nunca

Los brunch, más de moda que nunca

Generalmente se toma los fines de semana, cuando tenemos más tiempo y lo tomamos tras un desayuno ligero y antes de la comida

GUÍA REPSOL

El brunch es un anglicismo que une las palabras breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo). Generalmente se toma los fines de semana, cuando tenemos más tiempo y lo tomamos tras un desayuno ligero y antes de la comida. En España hace ya tiempo que esta cultura se ha instalado y promete quedarse. Durante la semana seguimos fieles a nuestras tostadas con tomate, el croissant a la plancha y el café, y es que los españoles tampoco hemos sido nunca grandes comedores al despertarse. Los fines de semana, sin embargo, hay cada vez más restaurantes que cuentan con una oferta de desayuno con primero, segundo y postre, y también algún cóctel.

El buffet de Tonka, en Barcelona, está repleto de ingredientes que proceden de agricultura ecológica y cuenta con una ludoteca para los más pequeños. También en la Ciudad Condal se encuentra otro brunch más lujoso, el del Hotel Majestic, asesorado por el cocinero con tres Soles Repsol Nandu Jubany. Por 59 ¤ se puede elegir entre una amplia variedad de aperitivos, ensaladas y ahumados, además de platos elaborados a la vista del comensal como Risotto, Dumplings o huevos. Aparte de vinos y gin tónics se puede optar por armonizar el desayuno con Moët & Chandon.

La oferta de este hotel compite con la del madrileño Santo Mauro, por 39 ¤. En un palacete del siglo XIX se toman cócteles de champagne, bollería casera y un principal español o anglosajón. Entre otras opciones, se pueden pedir huevos benedictine o con jamón o bien hamburguesa o ensaladilla rusa. También en un hotel se sirve uno de los mejores desayunos tardíos de Sevilla. El Alfonso XIII, en su patio central, hasta 100 recetas diferentes a modo de buffet.

En Brass, en Bilbao, se puede elegir entre el Baby Brunch, por 6 ¤, con zumo de frutas variadas, café o té y huevos con bacon y tostadas; y el Long Brunch, por 10 ¤, con buffet de dulces y salados.

Al brunch también se ha apuntado Beker6. En este local que aúna modernidad y clasicismo existen dos opciones de desayuno. Una con un precio cerrado de 30 ¤, con café o té, zumo, panes y bizcochos, un entrante (ensalada de hinojo, jamón ibérico o yogur casero con granola, entre otros) y la elección de sándwich mixto, hot dog o uno de sus platos con huevos; o a la carta, donde se encuentran el roastbeef con su guarnición, la hamburguesa bañada en cerveza negra o el escalope vienesa de ternera.

Los más modernos disfrutarán en Federal, con sedes en Barcelona y Madrid. Sus ventanales se convierten en sillones en verano y entre sus platos, para pedir a la carta, se encuentran la morning burger, zumos orgánicos, cereales y bizcochos. Incluso un brownie vegano. El madrileño Verbena Bar se llena hasta la bandera los fines de semana por su económico Desayuno fetén, por 12 ¤, con vermut, huevos, tarta y panes con mermelada.

El Ferry, en Madrid, es el más americano de todos, gracias a la estancia neoyorquina de su dueño. Por 16 ¤ hay cóctel (bloody mary o mimosa), bollos, platos salados (hamburguesas, bagels, huevos benedictine) y parte dulce con french toast o tortitas de arándanos. Nada que ver con La Carmencita, una neotaberna en el barrio de Chueca alicatada en tonos azules con gran variedad de huevos: rancheros, revueltos con champiñones o fritos.

Quien también plasmó sus experiencias en el extranjero fue Rosa Lousa Reventós, dueña de Pandelino, en A Coruña. De allí trajo los clásicos benedictine que aquí pueden llevar trufa, salmón, jamón ibérico y también las tartas y el bloody mary que los acompañan. Otro local con propuesta ecléctica es Dulce de leche Ruzafa, en Valencia, con productos españoles, alemanes y argentinos.

Sí, el brunch suele ser una opción de fin de semana, pero los hay que quieren disfrutarlo todos los días. En Barcelona se puede gracias a Giulietta Café. Huevos revueltos con bacon, jamón cocido, champiñones o queso, yogur con cereales, zumo o cafés por 9,90 ¤ euros en una coqueta pastelería.

Fuente: Guía Repsol