El Mirador del Guarda Forestal: el lugar que ofrece mucho más que vistas panorámicas de la Sierra de las Nieves
Este enclave, declarado como monumento natural de Andalucía, fue inaugurado el 17 de diciembre de 1977 para rendir homenaje a una profesión fundamental para los bosques malagueños
Es mucho más que un balcón natural desde el que contemplar valles y montañas de la Sierra de las Nieves. Es un lugar que invita ... a reflexionar sobre la importancia de una profesión esencial para los bosques andaluces. El Mirador del Guarda Forestal, inaugurado a finales de 1977, se levantó para homenajear a quienes dedicaron su vida a proteger los montes de Málaga.
Este espacio, situado junto a la sinuosa carretera A-366, que une Ronda y El Burgo, se construyó en el marco de los actos conmemorativos del primer centenario del Cuerpo de Guardería Forestal del Estado (1877-1977). Es un simbólico tributo a la labor que habían desarrollado «y siguen haciendo» los agentes que velan por los bosques.
Este mirador, al que se accede desde la mencionada vía (entre los kilómetros 19 y 20), tiene en la parte más elevada una escultura del polifacético artista Enrique Arrenberg, que se realizó en los Talleres Merchán. En ella se representa a un guarda forestal que posa su mano izquierda en el hombro de un niño, mientras con la derecha señala algo en lontananza. Con esta estatua se quería transmitir la idea de protección del medio natural, pero también la de enseñanza y respeto hacia el mismo.
El mirador, que fue financiado por la Diputación de Málaga y varios ayuntamientos de la provincia, con la colaboración del antiguo ICONA, se inauguró el 17 de diciembre de 1977. Aquel día, según relata la crónica publicada por Diario SUR (reportaje de Francisco Cortés y Salvador Salas), acudieron decenas de guardas forestales de toda la provincia. Durante el acto, además de entregarse medallas de la Orden Civil del Mérito Agrícola a algunos agentes, se descubrió una lápida conmemorativa al pie del monumento con esta inscripción: «La Diputación y los Ayuntamientos de la provincia a la guardería forestal en el I Centenario de la fundación de su cuerpo.»
Este enclave se encuentra a unos 900 metros sobre el nivel del mar, en el monte público Cuenca del Turón, lo que lo convierte en un lugar idóneo para disfrutar de una panorámica privilegiada de la parte alta del valle del Turón y del corazón del actual Parque Nacional y Natural Sierra de las Nieves. Desde allí, por ejemplo, se pueden contemplar las cumbres de las sierras de Cabrillas, Pilones y Cerro Alto o el valle de Lifa, entre otros enclaves emblemáticos de estos espacios protegidos. También se puede obtener una perspectiva espectacular de El Burgo o del nacimiento del Turón, que está justo a los pies del mirador. Otros lugares que se divisan son el antiguo convento de la Virgen de las Nieves o los pinsapares de Cubero y Ronda.
Por su valor paisajístico, cultural y simbólico, la Junta de Andalucía declaró en 2012 este enclave Monumento Natural mediante el Decreto 383/2011. Con una superficie de 1,62 hectáreas, el espacio protegido destaca por la espectacularidad de sus vistas, la geodiversidad del terreno «crestas calizas y lapiaces» y su vegetación, dominada por encinares, pinsapares y pinos carrascos.
El entorno ha sido, además, escenario de actividades de educación ambiental y visitas interpretativas que recuerdan la evolución del oficio forestal. Para acceder a él hay habilitado un pequeño sendero circular empedrado que rodea la escultura, con zonas de descanso y paneles explicativos. Es un lugar de visita obligada para quienes recorren la carretera que une Ronda y El Burgo. No en vano, es habitual encontrar visitantes de manera frecuente.
Desde allí se podría explicar perfectamente la evolución forestal de esta zona. Tal y como recoge la crónica de Diario SUR sobre la inauguración, el guarda Juan Moreno, el más veterano del cuerpo en aquel momento, pronunció unas palabras emotivas sobre las vistas: «Todos esos árboles que se ven desde este mirador, y millones más que no se ven desde aquí, pero que ahí están, defendiendo media España de la erosión y criando riqueza donde no había más que peñagartales, son obra de un puñado de hombres que creen, sencillamente, en el futuro.» Hoy, esas palabras se proyectan sobre el presente de uno de los tres parques nacionales que hay en Andalucía.
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