Baco nació en Mijas

Viña Tamisa prepara ya sus caldos de crianza. //
Viña Tamisa prepara ya sus caldos de crianza. /

La localidad atesora dos bodegas de nueva producción con caldos jóvenes y de autor

MARI CARMEN JAIME

La altitud de Mijas Pueblo pese a su cercanía al mar, 460 metros, propicia que las fértiles tierras del entorno tengan las condiciones idóneas para la plantación de vides que, bien combinadas y con grandes toques de cariño, fermentan en tintos con sello de identidad propia. Con un pasado histórico muy relacionado con este cultivo, la plaga de la filoxera acabó a principios del siglo pasado con una industria de larga trayectoria y que, hasta ahora no comienza a recuperarse. Han sido de momento dos los vecinos amantes de los caldos quienes, hace aproximadamente un lustro decidieron apostar de nuevo por este arte que ya han probado muchos vecinos, visitantes y amantes de la enología en general.

Javier López es el alma máter de Bodegas Hermanas López Lavado. Con sede en pleno corazón del centro histórico, esta productora mijeña ofrece un tinto joven que combina tempranillo, shyrah y petit verdot. Como resultado, quienes lo disfrutan aprecian un caldo poderoso en nariz, equilibrado y suave «pero con un paso por la boca que no pasa desapercibido», comenta el propio viticultor.

Resultado positivo

El resultado por ahora es de lo más positivo ya que, además de ofrecer el producto -con un precio de 9,5 euros la botella- en el negocio familiar, La mijeña López Lavado -ubicada en calle San Sebastián-, esta interesante propuesta puede consumirse en más de una decena de restaurantes de Mijas, Fuengirola e incluso Alhaurín el Grande. Con una producción actual de 1.080 botellas, el aumento de la demanda hizo a la familia plantearse hace meses una nueva edición que en estos momentos reposa en barricas de roble francés. La previsión ahora es que en algo más de un mes se comercialice un crianza «muy redondeado, con aromas y matices propios de la madera de roble», augura este mijeño.

Para dar si cabe aún más protagonismo a este auge de caldos locales, López trata de conseguir una Denominación de Origen propia desde hace años. En su parcela de Osunillas cuenta con más de un centenar de cepas de tempranillo y cabernet sauvignon que, de hacerse con los permisos necesarios y cuyo expediente está de camino a Bruselas para conseguir la certificación, permitirían ampliar su parcela en la Finca Don Pedro hasta las 1.000 cepas, lo que se traduciría en una producción de 20.000 litros anuales, alcanzando con ello una cosecha industrial.

A escasos kilómetros de este entorno y en dirección a Benalmádena se pueden apreciar las vides de Antonio Ignacio Mérida, creador de Malvajío. Este vino de garaje, con una producción actual de 1.000 botellas que crecerá a 2.500 de cara al próximo año, es toda una sorpresa para quien lo cata en alguno de los quince negocios locales que han apostado por organizar catas además de maridajes en los que este tinto genérico con 15 meses en barrica de roble francés y americano es el absoluto protagonista. Elaborado sin químicos, el producto está a la espera de obtener los permisos necesarios para su comercialización en establecimientos especializados, que previsiblemente tendrá lugar en 2015.

Caldo gourmet

De forma paralela, el productor mijeño está dejando ya reposar nuevos caldos en barricas de roble francés que den cuerpo a Caníbal «una propuesta interesante para los paladares más exigentes», comenta el emprendedor, que tiene previsto a medio plazo producir alrededor de 10.000 botellas anuales de su primera propuesta y unas 2.000 de un caldo que promete dar el toque gourmet que caracteriza a todas las propuestas que nacen en tierras mijeñas.