Una multinacional italiana compra la empresa Chupa Chups por 400 millones

La compañía catalana, con pérdidas importantes, afirma que mantendrá su sede y su producción en España, pero avisa de un posible recorte de plantilla

PACO SOTOCOLPISA. BARCELONA
Una multinacional italiana compra la empresa Chupa Chups por 400 millones

La multinacional italiana del sector de la confitería Perfetti Van Melle ha firmado un acuerdo de compra con la empresa fabricante de caramelos con palo Chupa Chupas, propiedad de la familia Bernat, por un valor de 400 millones de euros, según confirmaron ayer fuentes de la compañía española de origen catalán. Chupa Chups ha decidido vender el 100% del capital una semana después de la oferta que le fue presentada por la banca de inversión Rothschild «con el objetivo clave de reforzar la posición de liderazgo de sus marcas».

Chupa Chups, presente en 150 países tras haber iniciado la expansión exterior de las empresas españolas, considera también que el cambio de propiedad en esta empresa fomentará su mayor competitividad en el sector de la confitería, que «registra un rápido proceso de integración global».

El comprador italiano es una de las primeras compañías mundiales del sector de la confitería, tras la fusión en 2001 de la italiana Perfetti y la holandesa Van Melle. Hace un año ya entabló una primera alianza con Chupa Chups para comercializar sus respectivos productos en el mercado alemán, junto con Lofthouse of Fleetwood.

Caída de ingresos

Chupa Chups registró en 2004, último ejercicio disponible, una caída de los ingresos de un 11% respecto al año 2003. Según la multinacional española, se debió a la apreciación del euro frente al dólar, la eliminación de algunos productos deficitarios y el cierre de su filial en EE. UU. Aún así, se ha beneficiado este año de la Ley Antitabaco, lo que ha disparado las ventas de caramelos en el mercado: en los cinco primeros meses de 2006 se han vendido ocho millones más de 'chupa chups'. Para el próximo ejercicio, la empresa dispondrá de una nueva planta productiva que construyen en la localidad barcelonesa de Sant Esteve Sesrovires y que sustituirá a otra instalación ubicada en el mismo municipio. La fábrica de Sant Esteve Sesrovires asumirá una parte importante de la producción de las factorías del grupo en México y Rusia. Chupa Chups decidió construirla tras superar la difícil situación vivida en el 2002, cuando registró unas pérdidas de 15 millones por el descalabro de las ventas.

La dirección tomó entonces una serie de medidas para reflotar el negocio, como la venta de la Casa Batlló, un edificio modernista obra del arquitecto Gaudí ubicado en el centro de Barcelona. La compañía, que además del caramelo con palo también comercializa la marca Smint, ha impulsado un plan de diversificación de productos para la comercialización de ropa y juguetes con la enseña de Chupa Chups.

Los responsables comunicaron que, tras la compra, se mantendrán la sede central y de Chupa Chups y sus fábricas en Cataluña y Asturias, así como los centros de innovación y mercadotecnia de la nueva empresa para las marcas Chupa Chups y Smint. También confirmó que se respetarán los compromisos alcanzados por la dirección con los sindicatos y las administraciones públicas, con el objetivo de «llevar a cabo las inversiones previstas» en la nueva fábrica. No obstante ha avisado de un posible recorte de plantilla relacionado con la puesta en marcha de esta factoría en Sant Esteve Sesrovires.

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