El patrimonio, más cerca de la escuela

El objetivo básico de los gabinetes pedagógicos será el acercamiento de la población escolar a los bienes de nuestro patrimonio histórico, desarrollando el mandato del legislador, «porque en un Estado democrático estos bienes deben estar adecuadamente puestos al servicio de la colectividad en el convencimiento de que con su disfrute se facilita el acceso a la cultura y que ésta, en definitiva, es camino seguro hacia la libertad de los pueblos»

BARTOLOMÉ RUIZ GONZÁLEZDIRECTOR DEL CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DÓLMENES DE ANTEQUERA

JUSTO en el momento en que se celebran los veinte años de la creación de los Gabinetes Pedagógicos de Bellas Artes, se hace necesario una reflexión sobre esta experiencia andaluza de difusión del patrimonio histórico.

Cuando los postulados constitucionales y estatutarios tuvieron su reflejo en el proceso de transferencias, tuve el honor de participar como Director General de Bellas Artes en el diseño y construcción de la nueva administración del patrimonio histórico de Andalucía, que en tantos temas ha sido y es referente de la Administración Cultural española y europea. Corrobora esta actividad pionera la planificación estratégica de la tutela aplicada a nuestros bienes culturales, los programas específicos dentro de ésta como el de investigación arqueológica, conocido en la bibliografía científica como el modelo andaluz de arqueología. La creación de los cuerpos superiores facultativos y ayudantes de patrimonialistas, museólogos, archiveros, documentalistas y bibliotecarios. Instituciones, como el propio Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, que con un solvente equipo de profesionales se ha situado en un nivel de excelencia internacional. O instituciones patrimoniales de vida centenaria como el Conjunto Monumental Alhambra y Generalife que, a través de una larga y continuada labor, ha consolidado un modelo de gestión de la tutela de los bienes culturales puesto, así, de relieve por la UNESCO. Y el Conjunto Arqueológico Madinat Al-Zahra, que partiendo de una situación de mínimos en 1985 y, tras 20 años de tutela efectiva llevada a cabo, ha alcanzado un lugar de referencia que le hace ser modelo de musealización y puesta en valor de una zona arqueológica.

O bien, los Gabinetes Pedagógicos de Bellas Artes que han convertido la experiencia de difusión del patrimonio histórico en el proyecto más sólido de los desarrollados en España. Experiencia ésta que, no obstante, requeriría hoy de una profunda evaluación para darle un nuevo impulso a uno de los proyectos emblemáticos de nuestra comunidad.

Entre las funciones que fueron asumidas por la comunidad se encuentran la tutela del patrimonio histórico y sus instituciones, el fomento y promoción de la cultura, así como el afianzamiento de la conciencia de identidad andaluza a través de la investigación, difusión y reconocimiento de los valores históricos, culturales y lingüísticos del pueblo andaluz en toda su riqueza y variedad.

Este era el mandato constitucional y estatutario que recibíamos los andaluces y que en sucesivas legislaturas la Junta, a través de su Parlamento y de su Consejo de Gobierno, ha desarrollado con brillantez. En este contexto, 1985, con las leyes de Bibliotecas, Archivos y Museos aprobadas por el Parlamento de Andalucía, recién recibidas las competencias, con la planificación estratégica de las actuaciones en marcha y la promulgación de la Ley del Patrimonio Histórico Español, era el momento de abordar la difusión del Patrimonio Histórico.

Participar en el proceso de creación de una nueva administración cultural para Andalucía ha sido mi experiencia profesional más intensa y gratificante. Sólo comparable con la intervención patrimonial que actualmente desarrollo en el Sitio de Antequera. En el Consejo de Gobierno se sentaban dos excelentes consejeros que tenían las competencias necesarias para abordar la difusión. Me refiero a Manuel Gracia Navarro, Consejero de Educación y Ciencia y a Javier Torres Vela, Consejero de Cultura, artífices de la arquitectura de los sistemas de la educación, la ciencia y la cultura de Andalucía. Una indicación del Consejero de Cultura al de Educación y Ciencia bastó para despejar y allanar el camino para la creación de los Gabinetes Pedagógicos de Bellas Artes.

En ese momento, comenzaron los trabajos con Rodríguez Galán, el entonces Director General de Ordenación Académica de la Consejería de Educación y Ciencia. Nacía así uno de los instrumentos más innovadores para hacer efectivo el mandato de nuestro ordenamiento jurídico, «de que un número cada vez mayor de ciudadanos pueda contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo».

El trabajo desarrollado por los gabinetes pedagógicos durante estos veinte años, es el mejor homenaje que podemos ofrecerle a José Rodríguez Galán, al intelectual, al gestor y al amigo. «Un hombre cabal», en palabras del poeta José Antonio Muñoz Rojas.

El 26 de septiembre de 1985, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó el Decreto por el que se creaban los Gabinetes Pedagógicos de Bellas Artes. Se hacía necesario establecer los medios adecuados para que el patrimonio histórico pudiera estar al servicio de los escolares de una manera más rigurosa y sistemática. Por ello, para impulsar la función educativa del patrimonio histórico en general, se establecieron los Gabinetes Pedagógicos de Bellas Artes, uno en cada una de las ocho provincias andaluzas, concebidos estos como instrumentos al servicio de nuestras instituciones escolares y de la Comunidad. El objetivo básico de los gabinetes pedagógicos será el acercamiento de la población escolar a los bienes de nuestro Patrimonio Histórico, desarrollando el mandato del legislador, «porque en un Estado democrático estos bienes deben estar adecuadamente puestos al servicio de la colectividad en el convencimiento de que con su disfrute se facilita el acceso a la cultura y que ésta, en definitiva, es camino seguro hacia la libertad de los pueblos».

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