LA CIUDAD Y SUS ÁRBOLES: El Parque tenía cáncer

LA CIUDAD Y SUS ÁRBOLES: El Parque tenía cáncer

JOSÉ ANTONIO DEL CAÑIZO<BR><BR>WWW.JACANIZO.COM

La remodelación del Parque despierta cada vez más interés, y el viernes 26 apareció en SUR un artículo de Teodoro León Gross, que estuvo 'sembrado', que es lo mejor que puede ocurrir hablando de árboles y jardines. Y tenía muchísima razón (salvo en los renglones en que me elogió), pues a unas cuantas frases dignas de subrayar-sonreír-pensar-guardar añadió la clarividencia de recalcar que «el problema del Parque no es la desaparición de esos plátanos que comenzaron a morir hace veinticinco años con una tala salvaje. Ahora se trata del futuro de ese paseo que en verano arderá bajo la solana. Y el debate no parece claro».

Tras aportar razonamientos, que tanta falta hacen, calificó de sugerente la posible creación de pérgolas con trepadoras para obtener pronto sombra y decoración, propuesta de Francisco Ruz que puede verse en www.jacanizo.com ilustrada en color, y que apoyo plenamente tras haberla madurado juntos pateándonos las dos amplias aceras del Parque, objeto de preocupaciones y quizás de insolaciones.

Pero en mi artículo anterior planteé siete preguntas y anuncié que iría comentándolas, y la primera es: ¿Ha sido inevitable y juiciosa la eliminación de las cuatro filas de plátanos de sombra?, luego debo dejar para otro sábado el seguir informando sobre tan esperanzadoras pérgolas.

Dado que cualquier persona con células cancerosas ruega que se las eliminen inmediatamente, estoy convencido de que si entrevistásemos al Parque se mostraría contentísimo de que le hayan extirpado esos elementos 'cancerosos', para disfrutar de un buen transplante de árboles jóvenes, sanos y con futuro.

Y puesto que cualquiera que hace obras en casa aplica la conocida Ley del Poyaque, y decide que 'po-ya-que' levantamos todos los suelos y cambiamos los saneamientos vamos a aprovechar para hacer también esto y lo otro, porque yo ni loco me vuelvo a meter en obras dentro de pocos años, supongo que al abordar las obras del Parque sus responsables han aplicado dicha ley, mientras que otros quizás les habrían cedido generosamente el embolado a una futura corporación, con grave perjuicio para la ciudad, porque tratándose de árboles peligrosos e incurables, cuanto antes mejor.

Y lo dice un veterano defensor entusiástico que disfruta cuando articulistas, ecologistas y amantes de los árboles en general defienden los que ven amenazados, pues milito en sus filas desde hace cuarenta y tantos años, y me alegro muchísimo cuando se logra salvar árboles sanos y valiosos en cualquier lugar del mundo.

Pero los médicos, veterinarios y profesionales de la agricultura, los montes y la jardinería sabemos que hay enfermos incurables, y que una sensata gestión del patrimonio arbóreo exige reemplazarlos por una nueva arboleda sana y sostenible, ¿ya! (Seguiremos reflexionando).