El Unicaja acaricia las semifinales con su segunda victoria ante el Estudiantes (73-88)

Los malagueños lo tuvieron fácil desde el principio. Acabaron el primer cuarto con 31 puntos en el zurrón y una sensación de poderío que nunca abandonaron. Enfrente, los colegiales hicieron lo que pudieron. Sin embargo, hace falta algo más que ilusión y esfuerzo para echar el alto a los de Scariolo.

EFEMadrid

El líder de la primera fase vislumbra las semifinales por el título y, lo que es más importante, el ritmo que ha marcado en los dos asaltos de cuartos contra el Estudiantes han ratificado que la suya es una candidatura al trono muy seria.

El Unicaja ha puesto el 2-0 la eliminatoria con una contundencia absoluta. Los colegiales han llegado a las series finales de refilón. Pedro Martínez consiguió enderezar el rumbo de una nave que hacía aguas y coger el último billete para disputar el título, pero los del Magariños ya no disponen de margen para el error en la batalla contra el conjunto andaluz. Una derrota más y adiós a la temporada.

El Estudiantes está dando la cara, ha peleado en los dos partidos, lo ha intentado todo, aunque sin fruto alguno porque, al margen de la falta de fortuna que haya podido tener en ciertas fases, la tropa adiestrada por el italiano Sergio Scariolo no le ha dado opción.

Ni el excelente rendimiento de Sergio Rodríguez, ni el tradicional espíritu de brega de los madrileños y tampoco el apoyo de una afición que se dejó los pulmones en el Madrid Arena han frenado a la alternativa de poder más consiste que se ha presentado en la Liga ACB desde hace mucho tiempo.

Los malagueños abrieron la puerta de los campeones hace un año en la Copa del Rey de Zaragoza. Ahora tocan a la de la Liga. Y con grandes aldabonazos. Es cierto que al Estudiantes no le han salido las cosas. Algunos jugadores no han estado al nivel que venían dando. La culpa hay que achacársela también al Unicaja, que no se lo han permitido. Y es que los andaluces han colocado el 2-0 en la eliminatoria siendo mejores. No hay más.

Jorge Garbajosa dejó el parqué acompañado por una salva de aplausos, que devolvió deportivamente a la grada, después de anotar 24 puntos y marcarse uno de esos partidos que le hacen codearse con los mejores pívots de Europa. Antes, el puertorriqueño Daniel Santiago también había sembrado el terror dentro de la pintura.

Ha sido el mejor equipo de la primera fase de la Euroliga junto con el Maccabi Tel Aviv israelí; han coronado el corte de la ACB anclados en el liderato y por encima del Tau Vitoria y del Barcelona. Ahora buscan el título sin tapujos.