Mediterráneo, pasado y futuro

Diplomáticos y profesores universitarios debaten el futuro de la cooperación en el ámbito mediterráneo La Fundación Tres Culturas organiza 'La Conferencia de Algeciras y las relaciones internacionales'

ANSELMO F. CABALLEROALGECIRAS
Mediterráneo, pasado y futuro/
Mediterráneo, pasado y futuro

Un grupo de diplomáticos, expertos y profesores universitarios de España y Marruecos se reúnen desde ayer en Algeciras para debatir el futuro de las relaciones entre ambos países y los retos que aguardan a los estados mediterráneos en la aventura de la convergencia con Europa. «La Conferencia de Algeciras y las relaciones internacionales» es el lema de las jornadas que se celebran en los salones de la Cámara de Comercio bajo la organización de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo. Las sesiones del encuentro, que se prolongarán hasta mañana, utilizan como objeto de reflexión inicial el acontecimiento histórico que supuso la Conferencia de Algeciras de 1906. La referencia al encuentro que las potencias coloniales europeas mantuvieron en la ciudad a comienzos del siglo XX será, sin embargo, sólo una excusa para volcar la mirada hacia el futuro y especular acerca de los caminos que habrán de seguirse para procurar la expansión económica y el desarrollo de la democracia en el ámbito de la cuenca mediterránea. Las primeras ponencias evidenciaron que ésta es la vocación de las jornadas.

Así quedó de manifiesto en las referencias que los primeros invitados hicieron en su intervenciones al Proceso de Barcelona, iniciado con la conferencia que en el año 1995 reunió a los gobiernos de los países europeos y mediterráneos en la Ciudad Condal con el propósito de forjar una estrategia de cooperación permanente.

Pero antes de que los ponentes dejaran oír sus reflexiones en el salón de actos de la Cámara, las autoridades tomaban el protagonismo durante la ceremonia oficial de inauguración. El alcalde, Tomás Herrera, aludió a los esfuerzos empeñados en la organización de los actos del centenario de la Conferencia de 1906 antes de ofrecer su visión acerca del futuro que aguarda a las relaciones hispano-marroquíes: «Las relaciones entre España y Marruecos se han movido entre los encuentros y los desencuentros pero hoy, en los inicios del siglo XXI, están llamados a entenderse en un marco de igualdad».

La representación institucional de la Junta de Andalucía en el acto inaugural fue asumida por el consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, quien no dudó en presentar Algeciras como encarnación de lo que interpretó como los retos que aguardan a la comunidad internacional en los próximos tiempos. «El futuro de todos se ve en lo que entiendo que son dos señas de Algeciras: el intenso tráfico de personas, y la multiculturalidad resultante, y el papel de las comunicaciones y los transportes en un mundo cada vez más interconectado», aportó el consejero, quien insistió en la voluntad del Gobierno autonómico de avalar con su esfuerzo todo proceso dirigido a favorecer el acercamiento entre Marruecos y España.

Barcelona, 1995

La Conferencia de Barcelona de 1995 y el proceso que se abrió con ella constituyó el centro de la disertación ofrecida por el embajador en Misión Especial para Asuntos del Mediterráneo, Juan Prat y Coll. El ponente, que hubo de enfrentarse a un auditorio de apenas una veintena de personas, -impropio de la reputación que se ha de presuponer a unas jornadas bautizadas como «congreso internacional»- sugirió que el campo de cooperación abierto en el Mediterráneo habría de convertirse en una referencia de lo que se aspira sea la tan controvertida Alianza de Civilizaciones en el ámbito global. «Hay un compromiso que debemos llevar a la realidad: el desarrollo del Estado de Derecho y la democracia en cada uno de los estados de la región», puntualizó el embajador.

Prat y Coll reconoció las dificultades y azares que ha encontrado el proceso durante la última década, aunque insistió en que la voluntad de mantenerlo como una referencia para el futuro de los países de la cuenca mediterránea se ha sobrepuesto a todos los avatares.

Esta última consideración fue compartida minutos más tarde por el titular de la Cátedra 'Jean Monnet' de la Comisión Europea, Javier Liñán. El profesor de la Universidad de Granada negó a quienes puedan sostener que el proceso abierto en Barcelona hace diez años resulta prescindible, aunque no dejó de reconocer la necesidad de promover nuevos planteamientos. «El proceso resulta insustituible, pero se ha de reconducir», apostilló.

En los prolegómenos de la inauguración de las jornadas, Liñán confrontaba ante los periodistas las coyunturas históricas que definen la Conferencia de 1906 y el reto de promover la cooperación y el desarrollo de los países mediterráneos encarnado en la Conferencia de Barcelona de 1995. «Me gusta que se conmemore el Centenario atendiendo a temas actuales -confesó el catedrático- Hoy estamos ante un modelo estratégico más complejo que entonces pero también más igualitario».